Cartas de lectores
Atención en el Registro Civil
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Señor Director:
Fuimos con mi esposo a inscribir a nuestro hijo recién nacido al Registro Civil de 25 de Mayo de la ciudad de Tandil. Nos dijeron que no nos podían atender porque ya había seis (6) bebés esperando, y que teníamos que regresar al otro día.
Según nos explicaron, inscriben sólo entre 4 y 6 bebés por día, los que pueden atender entre las 8 y las 13 porque cada inscripción lleva entre 30 y 40 minutos.
No dan turnos, según nos explicó la delegada, no les permiten darlos para esta clase de trámites, con lo cual tenés una alta probabilidad de volver en días sucesivos y que tampoco puedas realizar el trámite.
En definitiva, la única opción que tenés es ir a hacer cola antes de las 8, a la intemperie, con un bebé de apenas días de vida, perdiendo horas de trabajo que después nadie te paga, por la incapacidad de atención del Registro Civil.
Nadie aporta ninguna solución y los ciudadanos somos víctimas. A los señores/as responsables, por favor den una respuesta efectiva.
Betiana Castro
DNI 24.812.228
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Sobre la insalubre experiencia de viajar en Río Paraná
Señor Director:
Desde mi época de estudiante en la ciudad de Tandil he sido usuaria de la empresa Río Paraná en el trayecto Tandil – Bahía Blanca. Es así como, desde el año 2004 me convertí en una viajera cautiva de Río Paraná ya que era y es la única empresa que realiza dicho recorrido.
Desde aquel momento, viajar sin horarios certeros, en micros sucios, con butacas rotas, con frío en invierno, calor en verano y con agua en casos de lluvia, se volvió natural…
Desde marzo de 2014, por razones laborales he debido hacer el mismo trayecto Tandil – Bahía Blanca con una frecuencia semanal, en la misma empresa que continúa siendo monopólica….
Viajar en Río Paraná se ha convertido en una experiencia insalubre por varias razones:
-Escasas veces se respetan los horarios de salida y llegada de los micros.
-El recorrido jamás dura lo estipulado. A la previsión que uno encuentra en la página web de la empresa hay que agregarle, como mínimo, una hora más.
-Es común que no funcione la calefacción durante el invierno, con lo que esto significa en términos de estar 6 ó 7 horas sentada inmóvil.
-El aire acondicionado en verano, tampoco es una garantía.
-La mayoría de los colectivos está en pésimas condiciones de higiene. Si bien en Bahía Blanca, por ejemplo, antes de salir suele haber personal de limpieza que vierte productos desinfectantes en el baño, la limpieza en el resto del colectivo deja mucho que desear. Mal olor y suciedad también son moneda corriente. Tener siempre a mano alcohol en gel es imprescindible.
-Los días de lluvia se tiene que haber tenido la “suerte” de salir favorecido en alguno de los asientos que no se llueven… El azar aquí tiene que estar de nuestro lado…
-Las cucarachas y otros bichos son parte del paisaje corriente de los micros… Para quien es impresionable, lo mejor es ignorarlos…
-Todo ello sin agregar, ocasiones en las que hemos llegado a destino con humo y olor a quemado en el micro porque “algo” se estaba incendiando… Para quienes son usuarios frecuentes de Río Paraná todo esto les debe resultar familiar y natural… El tema es que precisamente, esto no es natural.
No es natural que una empresa que brinda un servicio público y por lo tanto debe estar sujeta a ciertas regulaciones, circule en estas condiciones; no es natural que los colectivos que todos los usuarios bien conocemos estén habilitados para circular; no es natural que debamos esperar hasta tres horas de demora; no es natural no saber a qué hora llegaremos a destino, si es que logramos llegar; no es natural que pasemos frío o calor durante nuestro viaje, cuando pagamos por un determinado servicio; no es natural que los propios choferes deban hacer malabares para poner en movimiento -y mantener en movimiento- los pésimos colectivos que les dan para trabajar; no es natural que naturalicemos que Río Paraná es así y siempre fue así porque Río Paraná es una empresa que brinda un servicio y se beneficia económicamente por ello. Que aumenta su tasa de ganancia cada vez que aumenta sus pasajes y mantiene en las mismas o peores condiciones sus colectivos y continúa precarizando a sus trabajadores.
Porque viajar en Río Paraná es una experiencia insalubre tanto para pasajeros como para choferes. Para quienes recurrimos a la empresa para ir a trabajar o para quienes trabajan en ella. En fin, para los trabajadores. Porque dudo que los dueños de Río Paraná se hayan expuesto alguna vez a la insalubre experiencia de viajar en Río Paraná.
Luego de lo expuesto, celebro la creación del grupo de Facebook “Detesto viajar en Río Paraná” que puede constituirse en una vía de encuentro de los usuarios/damnificados de Río Paraná.
Pero también creo necesario que recurramos a otras instancias como Defensa del Consumidor, Defensor del Pueblo, CNRT, etc. y averiguar qué se puede hacer más allá de completar el libro de quejas que por supuesto ya he hecho más de una vez pero que no sirve para mucho.
Por último quisiera comentar que hace unas semanas, luego de casi tres horas de espera en la Terminal del Tandil, al irme a quejar a ventanilla y plantear que la empresa debía resarcirse de alguna manera, nos dieron un pasaje de vuelta gratis a todos los pasajeros. Si bien esta no es la solución, porque la solución es que la empresa brinde un servicio adecuado, sí es otra manera de hacernos escuchar -tal vez generándoles pérdidas en este sentido- mientras las autoridades tomen cartas en el asunto. Porque en todo lo anterior no mencioné algo que creo que es fundamental, no es natural que las autoridades pertinentes hagan oídos sordos a los reclamos de los usuarios por la incompetencia de esta empresa. Habría que indagar qué intereses y alianzas están en juego ahí.
Verónica S. Walker
DNI: 28.342.256
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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