“Casanueva, la mudanza” se despide luego de 22 funciones y más de 1500 espectadores
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Mañana, a las 21, en el Club de Teatro sito en Chacabuco 517, se llevará a cabo la última función de “Casanueva, la mudanza” bajo la dirección de Alejandra Casanova y asistencia de Andrés Carrera.
La obra cuenta la historia de vida de una persona que quiere darle un golpe de timón a su existencia y vivir feliz el tiempo que reste. Cuando a la decisión de cambiar de casa se le suma el firme objetivo de cambiar de vida, de sanar, de armonizar con el universo, la mudanza es completa. Una comedia desopilante, en donde la mudanza es una excusa para recorrer la vida de este personaje que se ha puesto como objetivo primordial liberarla de rencores, disfrutar el presente e iluminar el futuro.
El protagonista de esta obra, Marcos Casanova, junto al equipo de “Casanueva, la mudanza” dialogó con El Eco de Tandil sobre lo que fue este éxito y el trabajo que significó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cómo se siente a medida que van pasando las funciones y ahora que ya llegan a su fin?
-Me siento mucho más que bien por el trabajo realizado por todo el equipo, y a la vez ya sintiendo la nostalgia de dejar de hacer “Casanueva”, al menos por un tiempo. Yo te aseguro que lo voy a extrañar, sobre todo porque la obra sale cada vez mas entera y se le va encontrando los tiempos, los matices y todo lo que le pasa a Carlos, este personaje que cada vez quiero más.
A pesar de la mudanza, de la anécdota que por cierto es tan real como divertida, es la historia de un tipo que con sus herramientas decide ser feliz y hacer de su vida lo que él mismo quiere y no a lo que la inercia lo lleva. Y por eso quiero a este personaje, porque inicia una lucha a capa y espada por su propia felicidad.
-¿Cuántas funciones hicieron hasta el momento y cuántos espectadores la vieron?
-Con la función de mañana llegamos al muy buen número de 23 y pasaron por la sala más de 1500 espectadores. No es una despedida definitiva, seguimos girando con la obra y es probable que si se dan algunas cuestiones volvamos con otras funciones. Este ciclo lo cerramos con 23 funciones y aunque para algunos parezca muchísimo, yo creo que el límite está bastante más adelante y trabajamos por ello.
-¿Cómo fue el proceso desde el inicio hasta el fin, tanto de la obra como del personaje?
-Fue una tarea muy artesanal, con mucho apoyo de la dirección. En algún momento con más optimismo que en otros. Muy de a poco. Yo lo definiría en tres etapas: la primera en el laboratorio de los ensayos antes de estrenar, en donde aparecía muy de a poco, probando, buscando, encontrando y perdiendo. Luego, el estreno con el actor listo para empezar a buscar e indagar en el personaje con el transcurrir de las funciones y por último, este momento con el personaje en absoluta comunión con la historia contada y con un disfrute absoluto.
-¿Volverías a hacer un unipersonal?
-Yo no soy cultor del stand up, si bien alguna vez he incursionado y admiro a quienes lo desarrollan con calidad, como mi amigo Pepo Sanzano, que para mí es el mejor aquí y me quedo corto. A mí me gustan las historias que se cuentan desde situaciones y acciones acompañadas de texto, en donde el público espía al personaje y lo que le está pasando en ese lapso de su vida en ese mundo sugerido desde la escenografía. Por eso tomo los unipersonales, y éste en particular, con el tiempo y la madurez a la que nosotros creemos que debe llegar antes del estreno. Claro que volvería a hacer unipersonales, me llevan mucho tiempo de escritura, de ensayo, prueba y error, pero estoy muy contento con el resultado.
Momento de balance
-¿Cuál es el balance que hacen de todo este tiempo?
-Es maravilloso y es la gran ventaja que tengo siempre de rodearme de gente muy capaz, sumamente inteligente y de una entereza humana superlativa. Con mi hermana trabajo desde hace mucho tiempo, cada uno en su rol, y con absoluto respeto aparte del amor fraternal. Nacho, mi hijo, siempre se incorpora desde cuestiones técnicas y logísticas y este año junto a Andrés Carreras, asistiendo a Alejandra en la dirección, un gran profesional aparte de gran persona, con una mirada muy particular que aportó mucho para este proyecto. Eugenia Vargas, casi arquitecta y con valiosos aportes a la escenografía y a cuestiones estéticas que realmente aportan y mucho.
-¿Y el equipo cómo lo vio?
-Eugenia Vargas: Trabajar en este equipo es un lujo y un mimo que me da la vida. Siempre es beneficioso trabajar con gente que sabe lo que hace, que profesionalmente no deja ni un cabo suelto, que es apasionada y laburante. Se aprende mucho trabajando con grandes, y se disfruta mucho más si es con la familia, en esto lo incluyo a Andrés que es un hermano que elijo.
El éxito de “Casanueva” no es casual, es consecuencia de la experiencia de los grandes, el trabajo en equipo y la energía de trabajo mancomunado, solidaridad y buena onda que vibra en este grupo y se transmite en cada función. Aprovecho la ocasión para agradecerles la oportunidad que me dan de desplegar un poquito de mi arte, y espero que el éxito continúe con muchas funciones y obras.
-Alejandra Casanova: Para mí el teatro aporta un espectáculo vivo, que mueve los sentimientos del público. No hay una función igual a otra, y el público es el único que puede transformar lo que pasa en escena. Y eso ha sido “Casanueva”, una transformación permanente. Cada función la vivimos de un modo diferente. Trabajar en equipo, respetarnos, intercambiar ideas y opiniones, superar obstáculos y muchas cosas más es lo que permite que uno ame lo que hace.
Son muchos años trabajando con Marcos, mi hermano, y esto si bien puede parecer aburrido, les aseguro que no lo sentimos así. En todas las producciones que hemos hecho, los equipos de trabajo cambian, por lo tanto los aportes y las miradas también. Traen nuevos aires y nosotros agregamos nuestra experiencia. Sin lugar a dudas una muy buena integración.
Hay un público que nos acompaña siempre y el desafío es atraer nuevos espectadores al teatro.
Poder ver a la gente que sale, después de una hora, con una sonrisa o con un brillo en la mirada, nos confirma que vamos por buen camino. Por eso mañana para nosotros será una verdadera fiesta y nos gustaría que nos acompañen.
-Nacho Casanova: Ya van a ser casi 7 años que vengo trabajando con mi papá y mi tía. Ya cada uno sabe lo que quiere y cómo lo quiere, por lo que es fácil trabajar. Aprendí mucho y lo sigo haciendo. Me siento muy cómodo y espero que no termine. Además siempre es divertido trabajar con papá ya que cualquier cosa lo utiliza como chiste. Este año tuvimos el beneficio de trabajar con Andrés Carrera y Eugenia Vargas, que es mi prima, son unos genios en lo suyo y suman muchísimo.
-Andrés Carrera: Por mi parte trabajar en el teatro es como el placer de llegar a casa después del laburo. Compartir esta experiencia con amigos, con gente que hace tanto tiempo apuesta año tras año a un nuevo proyecto es un mimo al corazón y tener la posibilidad de ver cada sábado y domingo la sala llena, ver cómo los rostros de la gente mutan hasta volverse más lindos es impagable. ¡La gente simplemente es tan linda cuando se ríe! Gracias al público que nos acompañó desde el principio, a este equipo hermoso de trabajo y a esta segunda casa que es para mí el Club de Teatro. Gracias “Casanueva”… gracias.
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