César Falistocco y Néstor del Bino están entre los diez mejores pilotos del país
Este año fue el primero después de mucho tiempo que se consiguió hacer el Campeonato Nacional de Acrobacia con todas las normas internacionales con las que se compite en el mundo. Para ello, llegaron jueces internacionales a la localidad de General Rodríguez.
El campeonato es abierto para todo el país y tiene cinco categorías, de la más básica a la más exigida. En nuestro país se compite en las tres primeras, porque limita el desarrollo de aviones existente.
Los tandilenses César Falistocco y Néstor Del Bino compitieron en la categoría más alta y la más básica, respectivamente, y por esa razón cada uno regresó con el subcampeonato en su nivel.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa evaluación
En este campeonato y en las dos primeras categorías se tuvieron en cuenta una secuencia de maniobras tal como se publican, respetando el dibujo y la posición dentro de una caja imaginaria que está marcada en tierra. Cada maniobra tiene una complejidad y un dibujo, y se busca que la realización sea lo más perfecta posible.
Por cada maniobra se va estableciendo un puntaje y, a su vez, se penaliza cuando se toca el borde de la caja o cuando la maniobra no resulta en la posición espacial que le corresponde.
En la categoría en la que compitió Falistocco se agregó una secuencia que no se conocía hasta el día de volar y con ella se evaluó la capacidad que tiene el piloto de volar con esa maniobra sin haberla entrenado durante el año.
Los pilotos
A la competencia llegaron pilotos de todo el país y también público de esta ciudad. Parte del orgullo de este equipo tandilense consiste en que cuando Del Bino compró su avión, Falistocco comenzó a entrenarlo y logró competir y salir en segundo lugar con poco tiempo de entrenamiento.
La preparación la hizo en sólo seis meses: el tiempo que tuvo luego de comprar su avión, aprender a usarlo y hacer las acrobacias. Su entrenamiento se realizó en el Hangar del Cielo, bajo la supervisión de César Falistocco, que lo dirigió y lo corrigió desde tierra.
En la categoría que está en el medio entre la que compitió Falistocco y Del Bino participaron pilotos de la escuadrilla a la que César pertenece y también recibieron premios.
Las aeronaves
Todos los años, el mismo evento premia también la construcción de aviones. Entonces, cada piloto presenta el suyo en una categoría determinada. En el campeonato, el avión de Del Bino recibió el reconocimiento como gran campeón reserva de avión experimental.
Allí el estándar es el más alto, de nivel mundial, y lleva casi treinta años haciéndose, donde se toman en cuenta las pautas que se aplican en Estados Unidos.
El modo de juzgar las naves es muy selectivo, ya que los jueces tienen muchos años en el rubro. Por ejemplo, se presentó un avión modelo 1919 reacondicionado como en la época y no resultó ganador porque algunas soluciones constructivas, como los tensores, fueron confeccionados de manera distinta.
El juzgamiento
Ninguno de los pilotos tuvo contacto con el jurado hasta después de competir, porque los mantienen apartados.
El sistema que utilizan para jurar es particular, ya que son siete jurados que trabajan por número de vuelo, sin saber qué piloto está volando. La puntuación más alta de un juez y la más baja se descartan, con lo cual queda un promedio.
Recién cuando se entrega la calificación final, el juez conoce qué piloto corresponde a cada vuelo y allí se hacen las devoluciones. De esa manera se aprende qué quiere ver el jurado, que manifestó su sorpresa por la cantidad de pilotos y la calidad de vuelo.
Con el resto de los pilotos hubo muy buena camaradería, porque todo el mundo entiende que es un campeonato de un día y ninguno de los que se presentó sintió que ponía en juego su prestigio.
Hubo muy buena calidad de pilotos y humana y, de hecho, muchos compartieron el avión para poder competir. Todos estos aspectos hicieron del encuentro una jornada rica en experiencias humanas y profesionales y devolvió a dos tandilenses que hoy la ciudad recibe con orgullo por su desempeño profesional y su calidad como personas y pilotos.*
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