Ciclo de cine judío
11.06- Este fin de semana en la Biblioteca Rivadavia, y organizado por su Departamento de Extensión Cultural se podrá presenciar un Ciclo de Cine Judío con dos películas que hablan de una etapa muy negra de la historia de la humanidad, ocurrida durante la Segunda Guerra Mundial. El sábado a partir de las 21 se proyectará ?El niño con el pijama a rayas?, dirigido por Mark Herman, de la obra literaria de John Boyne. El domingo a las 18 se verá la conocida película dirigida por Charles Chaplin ?El gran dictador?.
?El niño con el pijama a rayas?
Pese a su apariencia de literatura infantil, el terrible trasfondo en que discurre la historia hace que algunos especialistas hayan dudado de su conveniencia para los lectores más jóvenes. Así, Ed Wright, del periódico australiano The Age, sugería que la lectura podría hacer que los padres se viesen obligados a “tener que explicar el Holocausto”. En cambio, Kathryn Hughes de The Guardian, sí lo considera una aproximación suficientemente suave al tema. El propio Boyne aseguró que el libro es “diferente a nada que haya hecho antes. Creo que puede ser un libro infantil, pero pienso que también puede gustarle a los adultos”. El éxito de “El niño con el pijama a rayas” hizo que se rodase una adaptación cinematográfica que se estrenó en 2008. La acción se narra desde el punto de vista de Bruno, el hijo de 8 años de un militar de alto rango nazi. La familia de Bruno se ve obligada a abandonar Berlín cuando a su padre lo destinan para trabajar en el campo de exterminio de Auschwitz. La familia acepta el cambio con resignación. Desde la ventana de su nueva habitación Bruno divisa una verja tras la cual hay personas que siempre llevan puesto un “pijama a rayas”; en realidad se trata de judíos prisioneros. Explorando los alrededores de su nuevo hogar, Bruno conoce a través de la valla de seguridad del campo a un niño judío polaco llamado Shmuel, nombre que Bruno no ha oído antes pero que parece ser bastante común en ese sitio. Shmuel le cuenta la historia de su deportación y las terribles condiciones de la vida en el campo. Bruno entabla amistad con él y le visita a menudo, llevándole comida. Tras diversas peripecias, un día la madre de Bruno decide que el campo no es un lugar adecuado para vivir con su familia y toma la decisión de volver a Berlín.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email?El gran dictador?
Es la primera película hablada de Charles Chaplin, y el film con que este actor y director se adentra en los terrenos realistas y dramáticos que caracterizarán buena parte de su obra posterior. Siguiendo la línea iniciada con su anterior película, Tiempos modernos (1935), una crítica al maquinismo y a la mecanización de la sociedad, Chaplin se enfrenta en esta ocasión a uno de los temas más dramáticos y preocupantes de la época, el auge de los regímenes totalitarios y la expansión del fascismo a Europa. Y lo hace desde una postura carente del más mínimo rastro de ambigüedad, con convicción y contundencia, una actitud que le provocaría muchos problemas, puesto que los Estados Unidos mantenían en aquel momento una posición neutral respeto al conflicto. Pese a las coincidencias que se establecen entre la película y el desarrollo de los acontecimientos históricos que tuvieron lugar de manera casi paralela (la invasión de Ostelrich por parte del ejército de Tomania y la invasión alemana de Polonia, por ejemplo), el origen de film se remonta al año 1938. Chaplin, que estudió al dictador alemán Adolf Hitler durante cerca de dos años, definió el proyecto como un cóctel de drama, comedia y tragedia que retrataba la silueta grotesca y siniestra de un hombre que se cree un superhéroe y que piensa que sólo tienen valor su opinión y su palabra. El cineasta, de hecho, utiliza la figura de Hitler para realizar una brillante parodia de todas y cada una de las ideas políticas, culturales, sociales y económicas del nazismo, desde la superioridad de la raza germánica hasta la sumisión incondicional del individuo a la comunidad, pasando por el antimarxismo y el antisemitismo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios