Ciegos, sordos y mudos
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAl principio sentí vergüenza ajena, pero después de escuchar al presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación me dio bronca e impotencia. ¡No sesionan porque no tienen cuorum!
Claro, es comprensible porque: después de la agotadora tarea de haber realizado tres sesiones en lo que va del año, el receso de verano, la abstinencia de tres meses de campaña electoral, el estrés del desarraigo, hacer cuentas de cuántas cosas no van a hacer hasta que resignen sus bancas cuando les toque el turno, cómo van a sobrevivir con sus magras jubilaciones, además el dengue y sobre el pucho la gripe, deben cuidar su salud física y mental para servir eficientemente a la voluntad popular.
Insisto, es comprensible. Tienen temor a contagiarse si ven a los miles de ciudadanos que van todos los días a trabajar, si escuchan a otros miles preguntarles dónde está el trabajo o adónde fueron a parar sus aportes, y el miedo de hablar porque en una de esas tienen gripe y pueden contagiar a sus colegas.
Mientras tanto y afortunadamente, a niveles inferiores se toman medidas para cuidarnos aunque esto vaya en detrimento de los bolsillos de quienes acatan esas restricciones viendo, escuchando y hablando con claridad.
Tenemos abstinencia de educación, cultura y trabajo pero afortunadamente no de deporte porque al momento de cambiar figuritas a alto nivel, algunos ven, escuchan, hablan y por supuesto se ponen de acuerdo.
¿Se acuerdan? ?te cambio ésta que es difícil por tres de las que salen siempre?; «si Su Señoría quiere que el pueblo pueda ver por TV abierta los partidos de la selección en el Campeonato del Chupetín de 2011 no me vaya a suspender, justo ahora, los partidos finales del Clausura o los de la Copa porque necesito unos pesos para poner un plato de comida en la mesa».
De todas maneras son espectáculos al aire libre y si gritan un gol o se acuerdan de la mamá del árbitro en una tribuna donde inevitablemente están hermanados fanática y físicamente, que se pongan un barbijo o hagan señas (cualquier semejanza a un supuesto diálogo entre el Poder Ejecutivo y la AFA es pura coincidencia).
?Debemos tener conciencia individual y evitar las aglomeraciones? nos dicen, pero de dar mensajes claros y que incluyan a todos los habitantes del suelo argentino, ni hablar.
¡Por suerte ya voté y no me contagié! Ahora, entre los que no hacen porque se van y los que no pueden hacer porque no asumen hasta dentro de unos meses estaremos transitando en una neblina política que cuando se levante podemos encontrarnos de frente con un sol maravilloso y prometedor o un horizonte de bolsillos y vacas tan flacas que vamos a tener que atarlas de la cola para que no se las lleve el viento.
Hoy estoy un poco quejoso pero estoy ahorrando, sí, ahorrando todos los apretones de manos, besos y abrazos para los que también creen que después de la neblina está el sol.
Por ahora los saludo de lejos (barbijo mediante). ¡Cof! ¡Cof¡
Pehuén Naranjo
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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