Cinco años de prisión por siete asaltos para el ladrón del revólver plateado
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Llegó el final procesal penal para el singular ladrón que puso en jaque a la policía por una seguidilla de hechos delictivos ocurridos el año pasado.
Sus blancos eran principalmente las sucursales de la heladería Grido, aunque también “experimentó” en otros rubros.
Siempre bajo el mismo modus operandi. Portando un revólver plateado de utilería y llevando el dinero robado en una bolsa de tela color gris, vestía pantalón tipo jogging color oscuro, buzo con capucha, la gorra con visera color gris que llevaba colocada y sobre ésta la capucha del buzo y su rostro tapado con un cuello color gris.
Su “fama” se la ganó también porque repetía, volvía a los mismos lugares donde ya había perpetrado un robo, conducta que llamaba la atención y cómo desafiaba a todo el sistema de seguridad.
Las particularidades del caso también estuvieron dadas por las características del “personaje” imputado, quien llevaba una especie de doble vida. Un trabajo estable en una reconocida firma, una familia constituida aunque, en sus ratos libres, salía a cometer los atracos en soledad.
Una vez, dos veces, hasta que comenzó a “gustarle” la forma rápida de hacerse de dinero extra para salvar deudas varias que había contraído.
Los actores judiciales oportunamente aclararon que, a su entender, por la experiencia de los últimos años, es cada vez más común este tipo de “delincuentes”. En apariencia una vida normal, alejados de la marginalidad, hasta que apremiados por la situación económica salen a robar.
Este pareció ser el caso de Hugo Alejandro Lambrecht, de 31 años de edad, quien meses atrás fue detenido por la policía y ahora, por intermedio de su defensa, aceptó un juicio abreviado donde se acordó una condena.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa condena
En efecto, tras reconocer los hechos endilgados, Alejandro Lambrecht aceptó un juicio abreviado por los siete hechos en poco menos de dos meses, desde el 27 de mayo hasta el 24 de julio de 2014, sucesos que fueron caratulados en el delito de “Robo agravado por el uso de arma de utilería -siete hechos- en concurso real”.
Bajo dicho encuadre legal, se acordó para el “Negro” Lambrecht una pena de cinco años y ocho meses de prisión.
Los hechos, uno por uno
A la hora del detalle de los robos perpetrados, se ventiló que el 27 de mayo de 2014, siendo aproximadamente las 21.45, Lambrecht ingresó al local comercial de la calle Quintana 385 (sucursal de las heladerías Grido), y dirigiéndose hacia el sector de la caja registradora, esgrimiendo en forma intimidatoria un arma, apuntó a la empleada del comercio Irina Zárate, exigiéndole la entrega del dinero existente, manifestándole: “…dame la plata, dame la plata…”, apoderándose ilegítimamente de la suma de 1.950 pesos que le entregó la empleada, correspondiente al dinero existente en la caja registradora, colocando dicha suma en una bolsa de papel color marrón que portaba en la otra mano, dándose inmediatamente a la fuga del lugar a pie por la calle Quintana, en dirección a las escaleras de la calle Vigil.
El 30 de mayo, siendo aproximadamente las 23, Lambrecht ingresó al local comercial de la avenida Avellaneda 1632 (de Grido) y dirigiéndose hacia el sector de la caja registradora, esgrimiendo en forma intimidatoria un arma de fuego de utilería, apuntó a las empleadas del comercio, exigiéndoles la entrega del dinero existente, manifestándoles: “…Denme la plata, denme la plata…”, apoderándose de mil pesos, dándose inmediatamente a la fuga del lugar a pie en dirección a calle Moreno.
El 6 de junio a las 23, Lambrecht nuevamente ingresó al local de la avenida Avellaneda, donde trabaja una de las sucursales de la cadena de heladerías Grido, y dirigiéndose hacia el sector de la caja registradora, esgrimiendo en forma intimidatoria el arma de fuego de utilería, apuntó a las empleadas del comercio, exigiéndoles la entrega del dinero existente, apoderándose de 986 pesos, colocando dicha suma en una bolsa que llevaba consigo, dándose nuevamente a la fuga del lugar en dirección a la calle Moreno.
El 3 de julio, a las 21.10, Lambrecht volvió a actuar. Ingresó al local comercial Las Plumitas, de la avenida Avellaneda 1178, y esgrimiendo en forma intimidatoria un arma de fuego de utilería, apuntó a la propietaria del lugar, Rosa Inés Santillán, exigiéndole la entrega del dinero existente, manifestándole: “…Denme la plata en este momento…”, apoderándose de 1.300 pesos, dándose inmediatamente a la fuga del lugar.
El 8 de julio, a las 21.30, Lambrecht cambió de rubro. Irrumpió en la despensa denominada Uno, de calle Constitución 892, con la misma pistola de utilería color gris plateado con caño largo e intimidó a la propietaria del local, apoderándose de 1.500 pesos, para darse luego a la fuga del lugar.
El sexto atraco perpetraría el 10 de julio, aproximadamente las 22. Ingresó al local de la avenida Perón 1399 (otra sucursal de heladerías Grido), y esgrimiendo en forma intimidatoria aquella arma de siempre, apuntó a las empleadas del comercio, exigiéndoles la entrega del dinero existente manifestando: “Dale, andá a la caja, dame todo”, apoderándose 1.050 pesos que también guardó en la bolsa de siempre, dándose a la fuga del lugar cruzando la avenida en dirección a la calle Arenales.
El 21 de julio, siendo aproximadamente las 21.05, Lambrecht iría por una panadería. Ingresó al comercio Del Sol de la avenida Alvear 210, y esgrimiendo la “famosa arma” con la que le apuntó a la empleada y le exigió: “Poné todo ahí”, y se alzó con dos mil pesos.
Sería el último suceso del “Negro” Lambrecht. Al menos de los que la Justicia pudo probarle y ahora endilgarle para definir una condena que finalmente el juez interviniente aceptó tras lo acordado por fiscal y defensa.
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