Cincuenta años con la belleza del asombro
Nuestro convecino, el gran René Lavand, después de dos actuaciones a sala llena en el Teatro Metropolitan, estuvo de visita en La Ciudad para contar sobre esta nueva experiencia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRené, en el piso de EcoTV, distendido y apelando a su sentido del humor ?siempre inteligente y a veces ácido- sin más lanzó una bomba: ?Esta fue mi última actuación en la calle Corrientes?, aunque aclaró de inmediato: ?Pero eso no significa que me voy a retirar?.
-Lo ovacionaron en Buenos Aires.
-Pero no se crea, yo soy como los sifones, vale más el envase que el contenido.
-¿Cómo vivió estas presentaciones de los cincuenta años con la belleza del asombro en calle Corrientes?
-Como algo natural y lógico de una trayectoria en la que puse mucho amor durante cinco décadas de profesión, no de afición; aunque las dos cosas continúan.
-¿Cómo fue la convocatoria?
-Venía del país vasco y me convocaron de la calle Corrientes, donde me inicié hace cincuenta años y fracción, pero unas cuadras más allá porque pasé del 900 al 1300, al teatro Metropolitan y dije que sí con el nerviosismo del caso.
-¿Por qué?
-¿Por qué se pregunta usted? Claro, piensa que con el oficio que uno tiene los nervios podrían estar de más, pero no es así y la respuesta es sencilla, era un festejo, un reencuentro, arrastrar con más peso la carreta de la vida ?por los años- pero el asunto se hizo y hubo gente de Tandil que estuvo allí.
-¿Recordó sus inicios?
-Claro, en aquel entonces iba de calle Corrientes al show de Ed Sullivan y ahora vengo de la vieja España y paso otra vez por la misma calle, de modo que se justificaba el nerviosismo, pero que supe controlar con el oficio de esas cinco décadas y la cosa salió muy bien con teatro a pleno viernes y sábado, gente en los pasillos -no sé después de Cromagnon cómo lo permitieron-, pero me sentí muy halagado y salí seis o siete veces a saludar a la gente fue algo tremendo.
De actor a espectador
-¿Qué siente un artista cuando logra esos silencios de tensión, expectativa, de respeto?
-Que valen más que el aplauso.
-Pero luego, después del silencio, llega el aplauso cerrado. ¿Qué siente?
-¡De ahí que tuve que salir a saludar seis o siete veces! Y lo que sentí fue una emoción tremenda.
-Y lo siguen convocando, ¿verdad?
-Cada vez más y cada vez hay más años arriba de uno de modo que se debe ir frenando las cosas.
-¿Cómo es eso?
-(silencio prolongado) A raíz de esa ovación última recuerdo que le dije al público: ?Después de este aplauso y con mi edad pienso que debo plantarme con siete y medio antes de que todos ustedes me planten con cinco o con cuatro?.
Y después de una hora y media más que duró la actuación, firmas, fotos y demás, pudimos con el empresario y Nora, mi mujer, cruzar la calle Corrientes para ir a comer. En ese momento me planté y le dije a Nora: ?Me estoy despidiendo de la calle Corrientes?.
-¿Eso sintió?
-Es mi último adiós porque estoy seguro que me planté con siete y medio.
-¿No volverá más?
-Como artista, no. Lo haré como espectador? pero esto no significa retirarme de la carrera artística, ¡no he dicho que me retiro!
-¿La próxima meta?
-Sevilla, en quince días.
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