Claroscuro
El aporte económico que el senador provincial Néstor Auza entregó en mano al titular del Partido Justicialista deja, al menos, dos datos que oscilan entre lo dudoso y lo curioso.
El primero, y principal, está signado por lo confuso de su denominación: subsidio personal. Si Auza sacó los tres mil pesos de su bolsillo para congratularse con un PJ con el que nunca estuvo en onda, vaya y pase. Pero si el legislador utilizó recursos del erario -tan en el tapete por estas horas en la política vernácula-, más allá del blanqueo, no puede menos que objetarse la donación, al menos por improcedente.
El segundo, apunta a las carencias que Raúl Escudero en su momento denunció como la pesada herencia de José Rubén Sentís, al que el ex rector de la Unicén dijo apoyar en la campaña por el liderazgo del Partido. La plata le servirá para pagar la luz y el teléfono, y para meterse en internet. Aún no se sabe si para llegarle a la gente.
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