Claudia Castro llegó a la Argentina sana y salva
En diálogo con Tandil FM y este Diario, la directora de Cultura de la comuna, Claudia Castro, contó que los días previos al viaje de regreso desde México fueron de bastante nerviosismo, ya que había desconocimiento acerca del día que partirían y cómo lo harían: ?Felizmente nos comentaron que había llegado un vuelo de Aerolíneas Argentinas que nos traería de vuelta a Buenos Aires?.
Agregó que ?hubo algunas cosas que no se entendían muy bien, ya que a la gente que estaba en Cancún se la hizo viajar tres días antes a DF donde estaba el foco de la infección: a todos nos parecía que era mejor dejarlos donde estaban, donde el virus todavía no había llegado. Nosotros en Puebla tampoco lo teníamos, de modo que como ya lo conté en charlas anteriores con El Eco de Tandil, estábamos bastante tranquilos y muy contenidos, usábamos barbijo y nos lavábamos muy seguido las manos con alcohol en gel?.
?El avión que traería a los más de 200 argentinos varados en México no salió hasta que llegó el embajador Jorge Yoma y se ocupó personalmente de que todo estuviera bien. Despegamos a las cuatro menos cuarto de México (dos horas menos que en Argentina), y tuvimos un viaje muy tranquilo. Obviamente a bordo venía personal sanitario por cualquier cosa que pudiera suceder, que felizmente no pasó?, relató la funcionaria.
Sobre las horas previas al embarque comentó: ?Fue todo manual, de modo que se tardó bastante. La gente estaba nerviosa y sabemos que los argentinos no somos los más calmos en situaciones límites y a veces uno siente vergüenza ajena, sobre todo, porque los empleados del aeropuerto, los mexicanos en general son personas hospitalarias y muy agradables?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl desembarco
Claudia Castro afirmó que ?cuando íbamos a abordar, nos hicieron el escaneo de temperatura y firmamos una declaración jurada acerca de que si uno tenía síntomas de enfermedad, debía notificarlo de inmediato. Felizmente todos los que nos volvíamos lo que teníamos era ansiedad, no fiebre. Como decía, el vuelo fue muy bueno y cuando llegamos a Argentina, nos dieron un barbijo que parecía más que nada un bozal, pero bueno, había y hay que usarlo por lo menos por diez días. Nos llevaron a una sala de espera reuniéndonos a todos pidiéndonos que estuviéramos muy atentos a cualquier síntoma de enfermedad, nos tomaron direcciones teléfonos, seguramente para comunicarse con nosotros. Como ya dije, nadie tenía síntomas como para quedarnos en el hospital que levantaron en Ezeiza?.
?Después pasamos por una cámara infrarroja, porque el sensor todavía no estaba habilitado y habremos estado una hora y media en el aeropuerto y después pudimos salir, realmente fue bastante rápido?, consideró.
?Hay cosas que no se comprenden demasiado ?agregó Claudia-, nosotros estuvimos sin estar enfermos en una sala de espera mientras nos hacían preguntas y más preguntas, pero la tripulación salió directamente. Vaya a saber cómo se maneja eso, uno desconoce sus rutinas o normas sanitarias?.
Sobre el retiro de las maletas contó que no fue muy agradable, ya que el equipaje venía bastante revuelto e incluso algunas valijas abiertas: ?De todos modos sin más decidí salir del aeropuerto, no quería escuchar exclamaciones, exabruptos, lo que fuera, ya no quería saber más nada y con mi equipaje salí al aire libre?.
Seguramente, cuando el lector se encuentre con estas líneas Claudia ya estará en Tandil, en casa y la cruzarán por la Plaza Independencia descubriéndola tras su barbijo: ?Estoy en óptimas condiciones, no he tenido ningún síntoma, de hecho en Puebla no hubo ningún caso y la gente ni siquiera usaba barbijo?.
Contó también que le llamó muchísimo la atención que cuando ya estaban llegando el DF, foco de la epidemia de influenza A ?no se veía mucha gente con barbijo, con lo cual uno tenía una sensación bastante extraña, porque en la dimensión de una ciudad tan populosa la cantidad de casos son mínimos y los fatales, si bien esto es tremendo, también muy pocos para tanto nivel de paranoia?.
Y como para cerrar dijo: ?Nosotros no nos podemos quejar, la atención de la embajada porque fue óptima, tenemos comentarios que no fue así en todos los casos, pero a nosotros nos resolvieron cada situación, cada interrogante, nos contuvieron. Llegamos, estamos bien y tal como deseaba: sana y salva?.*
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