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Comida real, un concepto que parece simple pero desenmascara déficits en la alimentación de la población

Volver a cocinar en las casas, pero descartando los paquetes y ultraprocesados, una propuesta ideal para estos días. Esa es la intención que persiguen quienes promueven la ¨comida real¨. Volver a los orígenes y alimentarse saludablemente. La lectura de las etiquetas y la incorporación de nuevos ingredientes y técnicas, como la activación y el fermento.

El Eco

Desde su cuenta de Instagram, Veróniza Nozieres (@Verozieres) se dedica a promover todo lo que concierne a la alimentación real, un concepto que está en pleno auge, sobre todo al referirse a la comida de los más chicos. Un significado mucho más profundo y complejo, pero a la vez básico, de lo que uno cree.

No se trata de comer lo cocinado en casa, así a la ligera. Para esta defensora de lo saludable, la idea es volver a los orígenes utilizando ingredientes nobles, orgánicos y agroecológicos dentro de lo posible, para luego hacer algo que se hace cada vez menos: cocinar.

Una costumbre que con el tiempo, y por falta del mismo, se ha ido desarraigando de los hogares llevando a la compra masiva de productos ultraprocesados y poco saludables. ¨Un paquete no es comida, está lejos de serlo¨, aclaró determinante.

En sus publicaciones, quien se presenta como chef consciente y además es asesora en dietética y nutrición natural, brinda recomendaciones de cómo usar determinados ingredientes, incentiva a comenzar con algunos procesos como el fermentado o la activación, y comparte recetas deliciosas. Pero sobre todo, hace que todo lo mencionado anteriormente resulte fácil de aplicar.

Este momento, donde cada uno debe permanecer en su casa, podría ser también una buena oportunidad de retornar a eso que tan naturalmente sucedía. Cocinar, con lo que brinda la tierra y si es con los hijos mejor. Porque, como advirtió, la cocina y la alimentación saludable debe ser un hábito de toda la familia.

Etiquetas y exceso de dulce

Fue en 2003 cuando vino a Tandil y empezó a expandir sus conocimientos acá, siguió dando clases como lo hacía en Buenos Aires, pero el hecho de volcar estos valores en las redes y profundizar sobre el modo de alimentarse se instaló hace casi cuatro años con el nacimineto de su hijo.

¨Cuando el empezó a comer hasta mi alimentación cambió¨, contó. Y esto tuvo que ver con que se empezó a preocupar más por la calidad, aunque nunca fue de comer ¨paquetes¨, comenzó a interiorizarse más en el origen de cada producto.

¨Leer la etiqueta de los alimentos debería ser básico, tenemos que saber qué comemos¨, exclamó. Detalló que cuando se lleva esta práctica, es fácil distinguir que lo que predomina en la mayoría es azúcar, harina y otro montón de aditivos.

En este sentido, aunque su voz es dulce y tranquila, su expresión cambió al manifestar la indignación por la cantidad de azúcar que están consumiendo los niños. ¨Es tremenda, es malo para la salud¨, aseveró. Todos los ultraprocesados están haciendo mal, incluso al planeta por sus plásticos¨, determinó.

¨Hay que dejar de consumir empaquetados, ir menos al supermercado, tenemos que volver a conectar con la cocina¨, invitó. Sin embargo, sabiendo que la disponibilidad para tomarse el tiempo de unir ingredientes y cocerlos no es igual en todos los casos, sugirió que si van a comprar cosas hechas sea a emprendedores locales. ¨Por lo menos así conocemos los componentes y sabemos que no viene de una góndola donde está hace meses¨, dijo.

 

Más que frutas y verduras

De acuerdo a la experiencia, pudo revelar que hay mucha gente que se acerca a conocer sobre el concepto de comida real porque está muy de moda, sin embargo no se atrevió a certificar que se esté tomando más conciencia sobre la necesidad de alimentarse mejor.

Claramente es su deseo y celebró el crecimiento de emprendimientos agroecológicos en la ciudad, que ofrecen materia prima o elaborados mucho mas saludables.

¨Mucha gente comienza a incorporar más conocimiento y a sumar más ingredientes cuando algún amigo, familiar o él mismo se enferma¨, contó, pero resaltando que la idea es no llegar a eso.

Además, se refirió a grandes confusiones a las que se prestan las personas cuando se les habla de alimentarse saludablemente, pensando que solo refiere a frutas y verduras. Hay algunos que van más allá, pero cuando se les habla de integral solo contemplan a la harina. ¨Integral es todo el alimento, cualquier elemento que conserve sus propiedades¨, dijo.

 

Activar, fermentar y al fin nutrirse

En este plan de intentar reducir al máximo los ultraprocedados y a la vez incorporar nuevos ingredientes a la dieta, propone sumar semillas y legumbres. Pero, además, para que sean asimilados de la mejor manera, sugiere exponerlos a procesos de activación, remojo o fermentación, prometiendo que no se trata de hábitos difíciles de adoptar.

¨Lo importante es incluir estos alimentos, después se irá viendo cómo¨, simplificó y sostuvo que incluso ella ha comido las semillas ¨secas¨ así como vienen.

El término activación es utilizado básicamente para las semillas, y consiste en dejarlas en remojo de un día para el otro, y así despertar la vida que tienen en su interior. ¨Se potencian un montón los nutrientes, se vuelven más digeribles y se reducen los antinutrientes, que tienen tanto las oleaginosas como los cereales¨, explicó.

A partir de ahí, se pueden comer húmedas, aunque lo óptimo es deshidratarlas a menos de 42 grados. ¨Se que no es lo más posible en la vida diaria¨, admitió, entonces lo que suele hacer es tostarlas o secarlas en el horno, y si son chiquitas saltearlas en la sartén.

Luego de este proceso es posible guardarlas en un frasco ara ir consumiéndolas de a poco, mientras que húmedas pueden conservarse en la heladera siempre y cuando se vaya cambiando el agua. ¨Así sirven para licuados, postres, untables¨, aconsejó.

Por otro lado, los fermentados son un mundo amplio, pero que sirven para aportar bacterias benéficas para toda la flora intestinal, mejorar la absorción de los nutrientes, y que en la fermentación se predigieren los alimentos.

¨Si comemos muy industrializado nuestra flora va a estar bastante destruida, y si no lo hacemos también aunque en menor medida, porque no llevamos una vida totalmente natural, consumimos antibióticos y medicamentos¨, distinguió.

Finalmente, en este aspecto advirtió que se trata de un ¨shock de bacterias vivas¨ que hay que ir incorporando de a poco, principalmente las relacionadas a vegetales. ¨En el caso de la masa madre no, porque ya está horneado y esto ayuda a eliminar el gluten¨, concluyó.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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