Cómo influye la música en el desarrollo cerebral y la salud cognitiva
Diversas investigaciones científicas sugieren que la práctica musical y la escucha activa ofrecen beneficios significativos para la estructura cerebral, la memoria y la prevención del deterioro cognitivo.
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La idea de que la genialidad de un compositor pudiera estar grabada en su cráneo, una creencia sostenida por frenólogos del siglo XIX, ha sido descartada por la ciencia moderna. Sin embargo, el impacto de la música en el cerebro es un campo de estudio que ha revelado hallazgos sorprendentes. Hacer música es un ejercicio mental complejo que requiere coordinar sonido, imagen, motricidad fina, concentración e imaginación, funcionando como un entrenamiento para el cerebro.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailDiversos estudios han demostrado que los músicos profesionales poseen una mayor cantidad de materia gris en regiones clave vinculadas al pensamiento, el movimiento y la memoria. Además, un estudio de 2020 sugiere que estos individuos podrían tener una mejor función ejecutiva, facilitando la planificación y la resolución de problemas. En cuanto a la percepción física, un experimento realizado con 40 participantes reveló que quienes poseen experiencia musical reportan menos sensibilidad al dolor.
Desarrollo y envejecimiento
La edad en la que se comienza a practicar un instrumento parece ser determinante. Un estudio de 2010 indicó que quienes inician su entrenamiento antes de los siete años presentan un cuerpo calloso más grande. Asimismo, aprender un instrumento en la infancia mejora la adquisición de un segundo idioma y el razonamiento no verbal. En la edad adulta, la práctica musical se asocia con un deterioro más lento de las capacidades cognitivas, mientras que un metaanálisis de 2021 halló una relación entre esta actividad y un menor riesgo de desarrollar demencia.
El tipo de instrumento también juega un rol relevante. Según un estudio de 2024 realizado con 1100 personas, los pianistas y los instrumentistas de viento-metal tienden a tener mejor memoria de trabajo, mientras que los de viento-madera muestran una función ejecutiva superior y los cantantes destacan en el razonamiento verbal.
Finalmente, el impacto positivo no se limita a la ejecución. Un estudio observacional de 2025 realizado con 10.000 personas mayores de 70 años concluyó que quienes escuchan música con regularidad presentan un 39 % menos de riesgo relativo de deterioro cognitivo, gracias a la activación del sistema límbico y la liberación de endorfinas que reducen el estrés.