Cómo viven las mujeres el Mundial
Cada cuatro años tenemos que bancarnos encontrar en los kioskos revistas dándonos indicaciones acerca de cómo vivir el Mundial de Fútbol, con recetas para cocinarles pastafrola o pastelitos a nuestros hombres y a los vecinos. Tips para saber cómo comportarnos en esos días donde la libido de los varones desciende a su mínima expresión tanto como asciende su desenfrenada pasión por los jugadores argentinos y sus soberbias pantorrillas. ¿Quién dice que a nosotras el Mundial no nos vuelve locas tanto como a ellos? ¿Qué tiene de malo preguntar ?a qué arco tienen que patear los nuestros?? Es verdad, algunas confundimos off side con tiro de meta. ¿Es malo tratar de enterarse preguntando paradas al lado del televisor señalando con el dedito?
Ese prejuicio masculino de que sólo servimos para lavar los platos se enfervoriza en estas circunstancias mundialeras, donde los varones se atiborran de mate y cerveza; en tanto nosotras continuamos con la dieta y discutimos si el más lindo jugador argentino es Demichelis mientras Baldassi nos mata de amor.
En fin, en este tiempo de vinchas celeste y blanca e Himno Nacional en la cancha, desde La Vidriera hacemos votos para que esta argentinidad que nos envuelve, dure, lleguemos o no a la final, aunque si es por mí: ?Santo Pilato, la cola te ato, si no llegamos a la final no te desato?.
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Y llegó el Mundial (el último que apague la luz?)
?Es el mundial del Bicentenario, que después de haberlo esperado doscientos años, ya pasó. Nos juntamos, nos abrazamos, nos amuchamos en las plazas, revoleamos las banderitas y ahora, como al don pirulero otra vez, cada cual atiende su juego.
Llegó el Mundial de Maradona. Sí. Eso sí que lo hace especial a este Mundial, porque si a la selección le llega a ir bien y ojalá de todo corazón así sea, se la vamos a tener que seguir? bueno, usted ya sabe. Y ojalá le vaya bien y la Argentina entera salga a las calles al grito de ¡Maradó Maradó! Porque aunque nunca fue santo de mi devoción, para alguien que estuvo tocando fondo, poder salir de las profundidades y recuperarse, está muy bueno.
El Mundial de las barras bravas. Sí señores. Marca registrada y haciendo papelones de alto vuelo y de alcance internacional. El Pillín, el Gusano y casi toda una jungla entera, salieron lo más campantes del país, con causas, pasaportes vencidos y con el ánimo de saberse tan impunes que en lugar de hacer mutis por el foro y viajar con perfil bajo y silbando bajito, el vuelo a Sudáfrica parecía una muestra gratis de algún carnaval tardío. Whisky y champán, exigían, para bajar a tono o entonados, más bien. Pero la cordura y la ley llegaron en las puertas de otro país y con una estampilla ´ahí´, de vuelta a casa, de donde nunca deberían haber salido, bajo esas circunstancias.
Y llegó el Mundial, el Mundial del corte del puente internacional San Martín, de Gualeguaychú. Y resulta que después de tantos años (de haberlo fomentado y sostenido) nos venimos a enterar de un día para otro que lo que estábamos esperando era una orden de la Justicia. Y bueno, parece que el fragor del fútbol mundialista es un buen momento para cambiar de idea, porque hoy, la estrategia es otra.
El Mundial de las redes sociales. El Mundial que el Kun Agüero en persona nos va contando por Twitter, ahí nomás, al toque, en forma personal y en 140 caracteres. Nos va tirando datos, a cualquiera que esté conectado a un celular o a internet o sentado en un bar con wi-fi. Podemos recibir mensajes en los que cuenta que está contento, porque la familia llegó o que tiene ?un buen presentimiento?.
Y llegó el Mundial también para mí, que los he vivido con distinta intensidad, dependiendo de la época o de los estados de ánimo. Alguna vez con más pasión, otras con un poco de indiferencia. De conocer el equipo de punta a punta a no saber ni siquiera el nombre del arquero, ni conocerle la cara. Pero sí, ojo; sé que Messi, si no se pone las pilas como en el Barcelona, estará en un ´Lio´, ja ja, chiste fácil. O que Palermo la quiere romper y que parece que Tevez es uno de los elegidos y por supuesto, el Chino Garcé. ¡Grande el tandilense! Y también que tendré equipo muleto, con Dinamarca.
También sé que se juega en Sudáfrica, el país que tiene uno de los símbolos (vivientes) de la libertad y los derechos humanos, como Nelson Mandela. Que el mundo entero estará con los ojos puestos en ese país africano y que, por un mes, nada será tan terrible porque la redonda, la Jabulani -que en zulú significa celebración pero dicen que es casi indomable- sólo dejará cuando todo esto termine festejando a un país. Pero mientras tanto, habrá entretenido a unos cuantos. Y está bien. No nos viene mal. Pensar en otra cosa, canalizar por otro lado, reunirnos con amigos en los bares, en casa. Hacer los deberes a medias, un mes light y con la esperanza de poder dar rienda suelta a toda nuestra fuerza interior contenida. Dejar que fluya. Dejarla salir y con y en ella, todo lo que tenemos adentro. Y echarle la culpa al fútbol.
Cuando salga esta nota, ya habrá jugado Argentina contra Nigeria. Ojalá arranquemos bien, tengo ganas de festejar. Todos tenemos ganas de festejar, aunque sea por el fútbol?. (Ana Jensen, periodista)
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?Mis abuelos, colonos sudafricanos?
Es mi deseo que el Mundial de Futbol en Sudáfrica se desarrolle con organización y éxito, especialmente para nuestro país y que de la tierra natal de mis abuelos maternos: Hendrik Johannes Viviers y Aletha Sofía Henning, bravos colonos sudafricanos (boers) provenga el ansiado trofeo, símbolo de una Argentina joven y espléndida, donde hay mucho por hacer al ritmo del trabajo, el estudio, la honestidad, la perseverancia y la actitud de triunfo que jamás debemos abandonar, ninguno de nosotros que somos, en suma, el capital del país. (Amanda Hermoso. Escritora)
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Cómo ser inmortales
El espíritu que me transmite el Mundial es de júbilo generalizado, es raro que hagas los mandados, te tomes un taxi y no salga el tema. Siempre por supuesto caótico y arrabalero como somos los argentinos, que si Maradona puso o no, que si las barras bravas…
Soy pincharrata por herencia familiar y bastante grosera a la hora de gritar un ¡gol! Del Mundial rescato esa pasión compartida, esa carnavalización del pueblo argentino, ese silencio en las veredas a la hora del partido, como si mágicamente pudiéramos detener el tiempo y ser ¡Inmortales!
(Andrea Demarco, cantante y actriz)
Como un amor adolescente
?Me gusta esto del mundial, ver los partidos en casa con la familia y amigos, porque se potencian esas energías calientes que sólo tenemos los argentinos. De fútbol no entiendo mucho, y en casa son todos de River y yo de Boca, pero nunca miro los partidos, Pero, ¡el Mundial es diferente!, pura pasión, como un amor adolescente. Y Maradona ¡es un grande! y se merece volver con la copa, porque él tuvo la 10 y sabe que la camiseta no se mancha, la lleva en el corazón y además se emociona con las estrofas de nuestro Himno Nacional (Antonia Soto de José, Turi Zangari Propiedades)
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Pongo mis fichas a la selección
“El Mundial de fútbol es el único momento, cada cuatro años, en el que me siento a ver partidos ?salvo algún encuentro de Gimnasia de La Plata que sea definitorio para seguir en Primera-.
Me gusta el folclore que hay alrededor del Mundial. Me divierte que todos nos convertimos en técnicos y criticamos si entra tal o cual a la cancha, si no entra, si estaba bien en la posición que le asignaron, fenómeno muy argentino.
No soy cabulera, así que, veo a la selección donde caiga: en mi casa, con amigos, en el trabajo, dependiendo del horario. Eso sí, sólo los partidos de Argentina, y como un acto de arrojo, la final si es que la celeste y blanca no pudo llegar.
Me gusta Maradona, así que, pongo mis fichas en esta selección.” (Carola Nuñez, productora EcoTV y conductora del Noti))
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Gajes del oficio
?Hace cuatro años, durante el Mundial, y por pedido del secretario de redacción, salí a la calle a preguntar qué hacía la gente que no estaba mirando el partido de la selección argentina. La nota se tituló ´Gente para todo. La otra ciudad a la hora del fútbol´. Había llegado el primer partido de Argentina, y mientras en las radios y canales de televisión se discutían las características del seleccionado y de Costa de Marfil, yo estaba en la calle.
A las cuatro de la tarde dio comienzo al partido y en la Plaza Independencia detuve a una chica que me contó que estaba estudiando para rendir finales en la facultad y que el partido iba a tener que quedar para otro momento… y siguió caminando ligerito.
Un matrimonio de 70 años, de Buenos Aires, me contó que se habían quedado sin lugar donde mirar el partido y también aparecieron los distraídos como Susana, que no sabía que se estaba jugando en ese momento.
Otro chico de 15 años respondió con honestidad que pasaba toda la semana en la escuela y que prefería estar jugando en la calle, antes que estar encerrado mirando el partido.
Una comerciante adujo que no miraba el partido porque se ponía muy nerviosa y algunos turistas dijeron que preferían pasear antes que mirar la tele.
A algunas mujeres no les interesaba el fútbol y como el día estaba lindo, habían preferido salir a mirar vidrieras.
Los bikers estaban dando vueltas y haciendo piruetas en la plaza, y aclararon que para ellos era mejor programa estar al aire libre con sus bicis que mirar el partido.
Algunos astutos aprovecharon el sol que copaba la plaza pero aclararon que habían dejado grabando el partido para verlo más tarde.
La ronda la completó un matrimonio que estaba llevando sus hijos a ver a Piñón Fijo, que anunció que ´preferimos llevar a los chicos a ver el payaso, además no estamos acostumbrados a mirar los partidos y como trabajamos toda la semana, es mejor acompañar a nuestros hijos, disfrutar el día juntos´.
Al terminar el recorrido, el partido no había concluido, y regresé apurada a la redacción para presenciar el triunfo de Argentina, que se producía a las 17.50. A las seis, después del festejo con los compañeros, me senté a contar qué habían hecho aquellas personas que no habían esperado el resultado del encuentro…?
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Pasión de multitudes
?Cuando llega un Mundial me encanta vivir esas sensaciones que, a veces y lamentablemente, sólo se dan cada cuatro años. Si bien en mi caso no entiendo mucho de la parte técnica del deporte, me gusta ver y sentir ese patriotismo que se da desde los más pequeños hasta los adultos. El fútbol es pasión, sentimiento… y es ahí donde nadie queda fuera. Todos somos iguales y sentimos lo mismo. Me emociona cuando Argentina juega y con qué pasión se canta nuestro Himno.
Los edificios, negocios, colegios e instituciones se embanderan, y hasta en los salones de fiestas infantiles atendemos vestidos con la camiseta de Argentina, mientras descubrimos en los chicos la mirada de alegría y aprobación por sentirse identificados.
Claro, esto es lo lindo, emocionante, pero, por suerte el Mundial se juega cada cuatro años.
Y ahí estamos, las mujeres, acompañando a nuestros maridos. En mi caso, Marcelo es futbolista. ¡Imagínense! Debate con amigos, charlas técnicas… que si juegan bien o mal…
¿Cómo acompañar, estar en el Mundial y no ser un estorbo?
En principio aconsejo no opinar… por más que uno entienda. Las opiniones de las mujeres no cuentan.
Entonces… acompañar en silencio, cebando unos ricos mates y luciéndote con tu marido y sus amigos con las mejores recetas de pastafrola, empanaditas de dulce, tortas? ¿No sabés cocinar? No importa, sacá una receta de internet y ponela en práctica, total, si te sale mal, ¡no se va a dar cuenta!
No hagas preguntas tontas como… ?¿qué comemos?, ¿quién baña a los chicos?, ¿me querés??. ¡Sólo fútbol!
Si aparece alguna amiga es genial!, te vas a otra habitación y ahí empezás a ver cuál es el más lindo, con qué artista sale, en fin: ¡Un poco de color al partido y a recrearse la vista!
De todos modos este Mundial tiene para mí un condimento especial. Dos tandilenses, que no es poca cosa. ¿Fue por un sueño que tuvo Diego? No importa. El Chino Garcé ya está allá y también Mauro Camoranesi, jugando para Italia.
Me imagino a las familias de ambos, siguiendo paso a paso lo que sus “nenes” están haciendo en lo más alto a lo que puede aspirar un futbolista. ¡Cuánto orgullo!
Y así, con gorritos, banderas, camisetas, viviré este Mundial junto a mi familia. Gritaré los goles y aprenderé un poco más de la táctica, de los árbitros y jugadores, y ojalá lleguemos hasta la final, ojalá nos dure este patriotismo, porque como dicen muchos: ¡El fútbol es pasión de multitudes! (Cecilia Corán, conductora de La Ciudad).
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¿Dónde hay que embocarla?
?Al pensar en el tema me vi en dos oportunidades ligada al fútbol. La primera cuando los niños eran pequeños y jugaban en Los Cardos los intercolegiales. Ahí desataba una pasión desconocida para mí. Eso sí, preguntaba en qué arco tenían que embocar (nunca me pude dar cuenta de ese detalle….) Con los mundiales me ocurre algo parecido. Lo cual me lleva a pensar que lo que me atrapa del juego es cuando está ligado a algún sentimiento muy fuerte. Naturalmente no me seduce. Aunque resulto molesta según todos porque pregunto el tema del arco y cuánto falta para terminar casi desde el comienzo. Me envuelve una sensación muy grata ver los partidos en familia, de experimentar que somos Patria, que tenemos una identidad, algo que nos hermana. Es como dicen un sentimiento (con mayúsculas). Sólo vibro con el fútbol cuando juega Argentina. Lo vivo como un tiempo de esperanza.
Respecto de la selección, tengo una incógnita. Sé que tenemos las mejores individualidades que han brillado durante este año en el exterior, pero la duda me asalta en cuanto a su funcionamiento grupal. Obviamente apuesto al triunfo?. (doctora Cecilia Pazos, abogada constitucionalista).
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Una fiesta de la familia
?De futbol sé muy poco pero es apasionante meterse en la camiseta de tu país.
Tengo como prioridad en la vida la familia y como tal compartir el Mundial es algo muy divertido para nosotros: Toda una ceremonia, pintarnos la cara, ponernos las remeras de Argentina, los gorritos, sentarnos alrededor de la tele comiendo cosas ricas y por supuesto rodeados de amigos de mis hijos con mucho griterío: Una fiesta que no me perdería por nada? (Claudia Moreno, mamá, esposa y empresaria).
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?Los mejores domingos de mi vida
los pasé en una cancha de fútbol?
?Me encanta el fútbol. Siempre he ido a la cancha con toda la familia; de hecho, soy fanática de Racing y vi a la selección en River y el Mundial de Italia 90. Es fascinante ver los partidos de fútbol en casa. Y en la cancha, ¡mejor!
Los preparativos, la camiseta, el gorrito, la garrapiñada y la radio. ¡Sí, es importante seguir la transmisión por radio! En la cancha o en casa, con la tele prendida sin volumen y la radio. ¡Imperdible!, la adrenalina a full, grito y digo cosas irreproducibles Al revés de lo que piensan muchas mujeres, es un lugar ideal para compartir con la familia. Los mejores domingos de mi vida los pasé en un estadio de fútbol.
La selección tiene grandes jugadores, no le tengo mucha fe al técnico, pero en el fútbol nunca se sabe hasta que pita el referí. De modo que vamos con fe en los profesionales que nos representan y recomiendo que el que tenga cábalas, las ponga en práctica, ya que todo ayuda. (Celeste de Araujo)
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Una fanática en Seúl
?Si bien no soy fanática del fútbol y apenas entiendo lo básico, siempre me ha gustado y ha sido una tradición en mi familia juntarnos para mirar los partidos de la selección argentina en cada Mundial, ya que no es algo que pase desapercibido. Este año me toca en una situación particular, ya que estoy radicada en Seúl, Corea del Sur, por todo el mes de junio por motivos laborales. Así que desde acá sigo vía internet los preparativos de este acontecimiento mundial. Es más, el 17 de junio me toca presenciar Argentina vs Corea del Sur, justamente en tierras del contrincante, pero ya he sido invitada por mis pares coreanas para mirar juntas el partido (aún reconociendo ellos la importancia de nuestro equipo, el posicionamiento de la selección argentina como uno de los punteros a nivel mundial y la imagen de Maradona y Messi de alto reconocimiento en el extranjero, y hasta en cierta forma augurándonos un resultado favorable para nosotros).
Creo que toda la previa que se monta alrededor del Mundial es un punto de unión para el pueblo argentino, que favorece a la convivencia y la tolerancia. Más allá de estar de acuerdo o no con cuestiones técnicas acerca de qué jugadores están y quiénes no, si nos gusta o no el técnico, vivimos el Mundial. La diversidad de cábalas, el volver a familiarizarnos con nuestros símbolos, con la camiseta celeste y blanca, genera una reafirmación de nuestra identidad y de orgullo por ella, que cada tanto es necesaria y beneficiosa.
Los debuts de Argentina en el Mundial han sido (por mayoría) exitosos. Ojalá este ciclo nos traiga un buen comienzo como para empezar más relajados. Por lo pronto, estoy siguiendo de cerca este acontecimiento mundial tan esperado y como cábala tengo la camiseta de Argentina que he traído conmigo? aunque este año sin poder participar de los festejos. Pero ojalá por Internet pueda ver a mi gente celebrar victoriosos?. (Eliana Fonseca, bailarina y directora de su instituto de Danzas)
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Una pelota de cosas
?Y bueno, podría dar mi opinión acerca de cómo veo preparado al equipo para el Mundial. De si apuesto unos cuantos celestes y blancos a que llegamos a la final o sobre el jugador que, a mi criterio, más promete. Bla, bla… Pero lo cierto es que me viene a la cabeza un paquete de pochoclos enorme, un platazo de maníes, dos cajas cuadradotas de bolas de cereal, varias botellas en la mesita ratona de al lado del sillón del living en el que está sentado Alberto, el vecino de enfrente, viendo el partido de Argentina. Alberto fuma y come. Fuma, come y bebe al mismo tiempo sin sacar los ojos del 14 pulgadas. Embucha una cosa atrás de la otra y se empina un vaso que llena cada 4 ó 5 minutos con cualquiera de las bebidas que tiene al costado. Pareciera que está solo y hace una variedad de movimientos corporales innumerable e increíble por momentos del partido. De pronto levanta los brazos como una U mayúscula, dejando la cabeza escondida en el medio. Después los baja abruptamente y, de pasada, con un puño. le da con fuerza al apoyabrazos del sillón. Tiene un repasador o un trapo (aunque podría ser también el camisón de Matilde) al alcance de la mano. Un trapo que agarra cada dos por tres y lo hace girar como una boleadora festejante que nunca se lanza. Pareciera que está solo, aunque atrás de donde está sentado Alberto hay un marco de puerta con cortina que da a la cocina, y pareciera también que Matilde se asoma sigilosa en los momentos de más barullo y alboroto, cuando la cosa está a punto del gol a favor o en contra. Y a decir verdad no sé si es Matilde la que provee de todo ese arsenal de cosas a Alberto, como para que se quede clavado los dos tiempos en el sillón del living y ella, de este modo, pueda escuchar tranquila, con auriculares, los movimientos de la selección relatados con mayor ímpetu en la radio. Asimismo también podría ser al revés: que Alberto sea el que no le permite a Matilde ni asomar la nariz al living. Todo pareciera.
Pareciera también, y por otra parte, que a mí, a mí mismita, no me hace ni pío el partido, que ni me mosqueo por el Mundial y que por eso ando mirando ventana ajena en vez de plasma. Pareciera, sí ¡Pero no, señores! Ocurre que también yo tengo mis cábalas. Una de ellas es precisamente escribir un cuento de algún Alberto que me haga reír antes de cada partido y largar una pelota de cosas como para propiciar el buen humor de antemano, por si acaso?.
De todos modos me juego unos cuantos celestes y blancos, de puro sentimiento y corazón, a que llegamos a la final. Y si es así, otra que Alberto: ni alboroto casi que vamos a armar con banderas en el paisito, ¿no? (Gabriela Pedro, periodista, artista plástica).
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Contagiarse del clima futbolero
?Como docente no puedo dejar de considerar la oportunidad que este acontecimiento nos brinda a los educadores para aproximarnos desde diferentes actividades, a geografías, culturas y costumbres de un país como Sudáfrica, desconocido para la mayoría. Me parece apasionante transmitir las identidades de los pueblos que intervienen en este campeonato. También motivar a que contagiados del clima que se vive por estos días, los adolescentes puedan leer y disfrutar cuentos de fútbol de reconocidos autores como Osvaldo Soriano, Roberto Fontanarrosa, Alejandro Dolina, José Pablo Feinmann, Mario Benedetti, Pacho O´Donell, o Eduardo Sacheri, entre otros.
En segundo año estamos leyendo ?El equipo de los sueños?, de Sergio Olguín, y una de las propuestas es que cada uno pueda organizar su ?equipo ideal? pensando a quiénes pondrían de su entorno amistoso o familiar. Es muy importante para los chicos hacer esta valoración de los seres en quienes confían.
El Mundial es un fenómeno que me impacta por su carácter festivo y generador de unidad como pocos. Durante ese mes se oye fútbol por todas partes y en boca de todos, de los grandes y los chicos, sin distinción de género ni de gustos. Es el pretexto para la reunión y para abandonar la rutina. En un país tan futbolero como Argentina cada partido se vive con mucha pasión y no tengo dudas: ningún otro deporte logra suscitar la cantidad de hechos e ideas que éste provoca.
En lo personal lo vivo con alegría y distensión. Me gusta que mi casa sea el lugar de encuentro de los amigos de mis hijos, preparar una torta para acompañar el mate, escuchar sus comentarios y disfrutar en familia?. (Griselda Crespi, profesora de letras y coordinadora del taller literario Quebrantahuesos)
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La argentinidad al palo
?Mi cercanía al fútbol es casi genética. En mi ciudad natal, Coronel Suárez, mi papá cumplió entre otros roles el de director técnico de un club, por entonces barrial, Boca Juniors. Así mi historia estuvo ligada a domingos familiares en las canchas, alentando enfervorizada.
Pero lo más interesante de todo aquello, con una mirada a distancia, es el valor que para aquellos chicos, que en la mayoría de los casos pertenecían a familias humildes, significaba, ese sentido de pertenencia a una institución, a su vez como símbolo de inclusión social.
Mi casa era sede de muchas actividades: los chicos de las inferiores iban a ficharse, entre otras tantas cosas. Pero lo más colorido era organizar la ?Romería?, fiesta en la que toda la ciudad contribuía con un elemento para pasar a incrementar los premios del pozo de la suerte, tire al blanco? Y eso devenía en un juego nuevo de camisetas y medias para aquellos niños que por primera vez se sentían orgullosos de ver los colores relucientes de su club en el pecho.
Recuerdos de mundiales, muchos, pero sobre todo el del ?78: Ardiles, Passarella, Tarantini, Bertoni, Luque, Kempes, Olguín, Fillol?. ´25 millones de argentinos jugaremos el mundial´, y así fue.
Hoy, el profesionalismo del fútbol ha cambiado intereses, posibilidades, desafíos, prioridades. Sin embargo se mantiene sin lugar a dudas esa sensación de hermandad entre la gente, que de forma espontánea se abraza en un bar, sin conocerse, ante la pasión desenfrenada de un gol.
Por supuesto que seguiré los partidos de Argentina, con mi gente, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Esos colores celeste y blanco son tan impregnantes que verlos en las banderas flamear, en la cancha o en la ciudad, en la gente, y sobre todo en otro país, cobran un doble significado.
Un deseo, que no solamente el deporte sea el motivo para que esta Nación encuentre lazos de unión. Pero vale, porque es uno de los pocos motivos manifiestos masivamente en el que los argentinos, sin distinciones de credos, clases sociales, orígenes, vivimos ´la argentinidad al palo´?. como dice la Bersuit?. (Indiana Gnocchini, directora del Museo de Bellas Artes)
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Los mundiales en la línea del tiempo
?Los campeonatos mundiales de fútbol son puntos de referencia de cosas que pasaron.
¿Qué ocurría en nuestras vidas, en el país, en el mundo, en tal o cual año? Y allí aparece la mención si fue en el año de un Mundial.
Somos un país futbolero y yo no sé casi nada de fútbol, pero desde siempre me gustó como espectáculo.
El primer Mundial del que tengo registro de haber visto y seguido con pasión fue el de Alemania 74. Lo miraba con mi hermano en TV blanco y negro y ? ¡sin control remoto!
Roberto Perfumo, con tantísimos partidos, campeonatos y demás no va a olvidar nunca el gol en contra que marcó en ese Mundial en el partido contra Italia.
En el 78 nos tocó el Mundial a nosotros. De esos trágicos años nadie se olvida. Esa ambivalencia de fiesta y alegría en los estadios y en la calle cuando salimos campeones y la violencia de Estado que se llevaba adelante en ese mismo momento, que quedó a la luz para muchos de nosotros poco tiempo después.
La forma en que recordamos los mundiales y cómo los vivimos tienen que ver también con la edad que tenemos en cada Mundial y la etapa por la que estamos pasando.
En el ?78 estaba en mi primer año de facultad y con amigas iba a la puerta de los hoteles donde concentraban los distintos equipos para ver a los jugadores que nos gustaban. Fue el Mundial del ?Matador? Mario Kempes, el francés Michel Platini y el elegante jugador peruano Teófilo Cubillas.
De los mundiales que siguieron no tengo demasiado registro, sólo haber visto partidos de Argentina en casa de amigos, pero fue la etapa de madre casi tiempo completo con hijos pequeños.
La imagen que más recuerdo es la de Maradona de la mano de la enfermera en Estados Unidos en el Mundial ?94, cuando lo llevaron para hacerle el antidoping.
Los mundiales marcando momentos; el del ´98 en Francia lo vi con mis chicos, ya más grandes, y yo recién separada.
El primer partido de Argentina en el Mundial Corea – Japón 2002, con Batistuta como estrella y Bielsa como director técnico, lo recuerdo en casa de mi amiga Silvia. Yo no pasaba por un buen momento pero?. igual y a pesar de estar medio bajoneada cumpliendo con el ritual de seguir a la selección a la que en ese Mundial no le fue nada bien.
En la facultad me tocó hacer un trabajo en grupo y mis compañeros varones eligieron el tema Mundial de Futbol ya que, en ese momento, el mundo se preparaba par el Mundial del ?90.
De ese trabajo recuerdo hoy dos datos que son historia.
En vísperas de la final del primer mundial de fútbol, que fue en Uruguay, Carlos Gardel fue a las concentraciones de Argentina y de Uruguay a cantar para alentar a los dos equipos rivales.
El otro dato que nos remite a sucesos que ocurrieron en el mundo y su relación con el fútbol es que a partir de 1938 se impuso un parate de los mundiales de fútbol por la Segunda Guerra Mundial.
El retorno lo marcó el Mundial de Brasil de 1950. En un impresionante estadio Maracaná, la final congregó a 220 mil personas, cifra que, según los entendidos, no se volverá a repetir.
Ya estamos en este Mundial Sudáfrica 2010.El hecho de que Maradona sea el DT le da una expectativa mayor.
Cábalas no tengo, pero veo los partidos de Argentina ?medio como al descuido?. No me siento a verlos. Sigo haciendo cosas, miro de a ratitos y pregunto cómo va. Hay que tener cuidado de no hacer demasiadas preguntas y no cruzarse por delante del televisor? esto pone muy nerviosos a los hombres desde siempre, en todas las épocas?. (Isabel Zubirá, periodista, editora de la revista ´El Chacarero´).
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Los intereses del alumno
?La Dirección General de Cultura y Educación ha aprobado que se vean los partidos del Mundial en los establecimientos, así mismo estoy de acuerdo con que además de mirarlos se utilicen como recurso pedagógico en el marco de un proyecto para abordar los contenidos del Mundial de fútbol y se adapten a cada área curricular. Siempre es importante elaborar las actividades considerando los intereses del alumno y en este caso el docente cuenta con una importante motivación a priori. (Mery Fuente, titular del Consejo Escolar de Tandil)
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Un amor de 30 días
?A decir verdad, el futbol me tiene harta. En mi casa, rodeada de hombres, escucho más la voz de Marcelo Araujo que de cualquier otra persona. Por eso lo ignoro sin demasiado esfuerzo. Pero… cuando llega el Mundial, es otra cosa. Miro la selección con un sufrimiento tan intenso que compadezco a los futboleros que lo padecen domingo a domingo.
Lo veo en familia casi siempre, y si no estoy con ellos, busco compañía de amigos o compañeros de trabajo. Lo que sea… tanto sufrimiento debe compartirse y ni hablar de la alegría de un triunfo.
Sólo durante estos campeonatos mundiales, el fútbol pasa a formar parte de la charla con mis amigas, inevitablemente.
¡Hincho por Argentina con todo mi corazón! Y amo a sus jugadores sin reservas, (al menos por un mes)?. Alicia Machado
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Promesa mundialera
?Mucho futbol no veo, salvo cuando llega el Mundial. Como todo argentino hasta me convierto en DT y critico; grito y apunto como si supiera mucho.
Tengo algunas cábalas, como por ejemplo ponerme ropa interior con los colores de Argentina para cada partido, además tengo mi banderita patria, que la uso de poncho (infaltable)? como el asado del primer partido. Y si este año ganamos, me corto el pelo bien corto.
Para el Diego no tengo palabras, es el Diez. En fin, en el Mundial soy fana del fútbol y en especial de ¡Argentina! (Mirta Piqueras, Mujeres sin Techo)
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La felicidad y la alegría, sanan
?A priori debo confesar que el fútbol no es mi deporte favorito, pero cuando se trata del Mundial, la cosa cambia.
Definitivamente creo que entran en juego otras cosas que lo transforman para mí en algo totalmente atractivo, y tienen que ver con ese sentido de argentinidad que nos aflora a todos los habitantes de este bendito país, especialmente en estas ocasiones, lamentablemente no siempre en otras.
Debo ser sincera y marcar la diferencia en cuanto al porqué el Mundial me atrapa y el otro fútbol (el de los domingos a la tarde, por ejemplo) me deprime bastante.
Cuando era muy chica vivía en el campo, y como no había colegio por esa zona, mis padres nos pusieron pupilas a mí y a mis hermanas en un colegio de Azul, de las monjas francesas de la Inmaculada Concepción. Estábamos ahí desde el domingo por la noche hasta el viernes.
Todos los domingos por la tarde, papá y mamá nos llevaban a la ciudad de Cacharí a tomar La Estrella (?Una luz azul en el camino?) que nos llevaría hasta el colegio.
La radio prendida del auto con el ¡´bendito´ partido de fútbol, infaltable!
Quedó grabado a fuego entonces, en mi cabeza, en mi alma, en mi corazón y en toda la esencia de mi ser, esa asociación: fútbol/estar pupila.
¿Se puede entender entonces por qué me deprime el otro fútbol? Un tema mío, aún sin superar y para el diván (je, je)
Volviendo al tema que nos ocupa y que es el Mundial, me apasionan especialmente los partidos que juega Argentina por las emociones que genera en mi interior, y también, a pesar de que nuestro país quede descalificado, me gusta ver los partidos de semifinal y final por el alto nivel de juego.
Creo que cuando juega la Argentina es una ocasión única en que nos da mucho placer sentir que el corazón se nos sale del pecho ( y que no lo asociamos a ninguna patología cardíaca) cuando nuestros muchachos, todos juntos, codo a codo y muchos de ellos con la mano en el corazón, cantan el Himno (los que lo saben) con toda la voz, el alma y el corazón, en ese marco impresionante de público donde todo el mundo quisiera estar presente, pero lamentablemente debe resignarse simplemente a verlo por la tele..
La piel se nos eriza y a cada jugada se la sufre por partida doble.
Tengo mucha expectativa con este Mundial, especialmente por todo lo que se ha hablado de Diego, un personaje tan amado y a la vez tan odiado por los argentinos, expertos en ubicar a la gente en el pedestal más alto hoy y en la tumba más profunda mañana.
Me gustan muchos jugadores, pero lo rebanco a Carlitos Tevez.
Creo que será la figura del Mundial y si es así, se lo merece porque ha demostrado que se ha preparado pare eso.
No tengo cábalas, salvo cuando hay penales, que coloco mis manos a modo de anteojeras para enfocar únicamente el arco.
Para finalizar, debo decir que deseo de todo corazón que Argentina traiga la copa.
El fútbol es pasión de multitudes, y una multitud feliz seguramente tendrá una actitud multiplicadora.
Y además, porque estoy convencida de que el estado de felicidad y alegría, sin ninguna duda es sanador? (Vicky Pozzo, gerente de EcoTV)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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