Con 95 años, la ex Escuela Granja ?siempre estuvo llamada a ser un centro de referencia regional
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Con 95 años de historia, la Escuela de Educación Secundaria Agraria 1 “Dr. Ramón Santamarina” es la única en su modalidad en el distrito de Tandil. Además, se distingue por ser el único proyecto educativo en el país que integra también al Instituto Agrotecnológico Tandil, de carácter público y gratuito.
La escuela tiene 350 alumnos y, como todas las instituciones de la ciudad, se encuentra cerrando el ciclo de polimodal y está comenzando con la Nueva Escuela Secundaria.
“Esto va a ser todo un desafío para nosotros porque estamos implementando el sexto año, que era el antiguo tercer año de polimodal para el año 2012 y en 2013 tendríamos la primera camada de técnicos agropecuarios con un séptimo año”, expresó el director Carlos Merzario.
Al igual que todas las escuelas técnicas, el ciclo de la agraria pasará de seis a siete años y los estudiantes podrán obtener los dos títulos: el de bachiller con orientación agraria y el de técnico en producción agropecuaria.
“Hay todo un cambio en los diseños curriculares. La rama agraria en este momento tiene diseños prescriptivos, eso indica que el docente tiene una guía metodológica que tiene que seguir y después, cada uno le dará su propio matiz. Se busca uniformar toda la provincia de Buenos Aires con un mismo criterio”, explicó Merzario.
Agregó que la implementación de la secundaria “es todo un desafío para nosotros porque eso implica comenzar a formar las prácticas profesionalizantes, que es una nueva metodología de trabajo. Vamos a tener pasantías internas y externas, va a haber algún padrinazgo de alguna universidad, vamos a articular principalmente con el Instituto Agrotecnológico, que funciona acá y va a ser nuestro primer eslabón de contacto y de articulación”.
En cuento al séptimo año, los contenidos serán netamente técnicos y no se dictarán materias pedagógicas. La intención es que se apliquen los conocimientos y se realicen prácticas.
“La idea es articular con los institutos superiores y con la Universidad, porque como son pocas las horas que los alumnos van a cursar en séptimo año -la carga horaria es mínima-, la idea es que puedan hacer algunas materias en la Universidad o en algún instituto y a su vez, en la escuela, que no le trabe el desarrollo de los estudios superiores”, explicó Merzario.
“Un laboratorio
viviente”
En la actualidad, la Escuela Agraria 1 recibe la mayoría de sus alumnos de Tandil y de un radio de 200 kilómetros a la redonda. Desde su fundación, la institución cuenta con la residencia para chicos y chicas, como así también para alumnos del Instituto. En este momento hay alojados 17 varones y 7 mujeres.
Si bien la mayoría de los alumnos solía ser de otras ciudades “hoy la matrícula se ha mezclado, normalmente esta escuela recibía de las zonas rurales, de Desvío Aguirre, de Pablo Acosta. Pero hoy en día, con esto de la escuela inclusiva, se ha generalizado, no hay una diferenciación. Generalmente son familias relacionadas con el agro.”.
Desde hace dos años, la escuela ofrece una semana de adaptación para los ingresantes. En esos días, que se dictan antes del comienzo oficial del ciclo lectivo, los futuros estudiantes hacen tareas técnicas. “Es para ver si el chico se adapta a esta escuela, si es realmente lo que le parecía que iba a ser, si cumple con las expectativas que tenía. La idea es que el chico venga, pruebe y si no le gusta la escuela, consiga banco en otro lugar”, dijo el director.
La vida en la institución implica un gran sacrificio, ya que los alumnos suelen estar más tiempo en el predio de La Porteña que en sus casas. Además, se suman la distancia y los viajes.
“La característica más importante de los alumnos en esta escuela es la responsabilidad, por el tipo de funcionamiento y dinámica que tiene. Acá un chico sale del edificio principal y va a una clase a cuatro cuadras por adentro del predio. Tiene que salir y llegar en determinado horario, allá lo están esperando y no hay nadie que lo acompañe. Tiene que hacerse cargo de su propia tarea. La escuela es muy libre y si no es responsable, esa libertad le puede jugar en contra”, describió Carlos Merzario.
Por otro lado, al estudiante le tienen que gustar las tareas rurales, porque Granja es “un laboratorio viviente. Uno va caminando y las ciencias van saliendo en cada planta, en cada animal, en cada terrón de suelo. Todo se aprovecha para estudiar acá”.
Cabe resaltar que está abierta la inscripción tanto en la escuela como en el Instituto. Para obtener información, llamar al (02293) 155-10992 al 99 o ingresar a www.granjatandil.edu.ar.
El Instituto Agrotecnológico Tandil
forma para el mundo del trabajo
Transitando ya su sexto año, en el Instituto Agrotecnológico Tandil (IAT) se está por recibir la cuarta promoción de egresados. Hoy cuenta con 120 estudiantes y estiman que en 2011 tendrán una buena matrícula, ya que aún continúa abierta la inscripción.
Se dictan las carreras de Técnico Superior de Industrias Agropecuarias y Técnico Superior en Promoción y Desarrollo de Emprendimientos Agropecuarios.
Ambas propuestas tienen un fuerte sesgo práctico y se desarrollan en modernas instalaciones y con equipamiento de última tecnología, en un ámbito de casi trescientas hectáreas.
“El Instituto es una evolución natural de lo que es la escuela. La escuela siempre estuvo llamada a ser un centro de referencia a nivel regional en las distintas épocas que fue transitando”, analizó Guillermo Martignoni, director del nivel superior, sobre el vínculo con la ex Escuela Granja.
“Hoy en día, debido a la etapa de maduración cronológica que tienen los chicos, con la prolongación de la adolescencia, no son muchos los chicos de la escuela que salen al mundo del trabajo, se están necesitando tres o cuatro años de maduración personal para hacerse cargo de responsabilidades productivas importantes y ese rol está cumpliendo el Instituto”, mencionó sobre la formación.
El requisito para ingresar al Instituto es tener el título de bachiller y no es condición fundamental haber egresado de una escuela agrotécnica. “Se nota la diferencia de los chicos de las escuelas técnicas en el desarrollo de las carreras del Instituto, se nota la formación, porque son chicos preparados de una manera diferente”, evaluó Guillermo Martignoni sobre este aspecto.
Las empresas
demandan
el saber hacer
El ingeniero agrónomo agregó que el objetivo es “formar gente para el mundo del trabajo, ya sea para el empleo o el emprendimiento propio, por lo que se apunta mucho a lo que es lo procedimental y lo aptitudinal. Hoy en día, la demanda del mundo empresarial es que los chicos sepan hacer cosas y tengan una actitud proactiva”.
Por otro lado, destacó que la escuela siempre tuvo una vinculación estrecha con el empresariado y eso es parte del legado que le dejó al Instituto, que además trabaja para potenciar esas relaciones. Incluso, hoy los estudiantes consiguen trabajo antes de terminar de estudiar por la demanda de los privados.
Sobre la procedencia de los estudiantes, Martignoni manifestó que “el gran porcentaje de la matrícula es de todo el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Nosotros hicimos el estudio de demanda para crear el Instituto, en Tandil y trece partidos de alrededor, y si se observa la matrícula de hoy, refleja exactamente el estudio de demanda que hicimos en el 99 y en 2002 volvimos a repetir”.
La cooperadora, una figura central
Una de las virtudes del proyecto educativo de la Escuela de Educación Secundaria Agraria 1 y del Instituto Agrotecnológico Tandil radica en que los productos que se comercializan permiten crear puestos de trabajo en la institución y financiar parte del funcionamiento.
En este aspecto entra a jugar la asociación cooperadora, que cumple medio siglo. En un modelo verdaderamente novedoso, está integrada por el Municipio, la Cámara Empresaria, Sociedad Rural, Unión de Productores Lecheros Mar y Sierras, Cooperativa Agropecuaria, INTA Grupo de Apoyo Tandil, Círculo de Ingenieros Agrónomos, Colegio de Veterinarios, Fundación Ex Alumnos, Claustro Docente y Padres de Alumnos.
La cooperadora “apoya toda la parte didáctica productiva del colegio y es una especie de consejo de vinculación comunitaria que, gracias a Dios, fue creado hace 50 años, y las entidades han tenido una continuidad de gestión y en gran parte la continuidad del colegio tiene que ver con eso”, valoró Guillermo Martignoni.
Es una entidad exitosa compuesta por el sector público y privado de Tandil, que es única en su tipo en la provincia de Buenos Aires y en el país, y que además ha sido sustentable en 50 años. Como si fuera poco, tampoco existe en Argentina otra escuela agraria pública que funcione junto a un instituto agrario público.*
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