Con ayuda de muchos, una familia de Las Tunitas avanza en la autoconstrucción de su vivienda
El ?Tuqui?, agotado de ladrarle al aire, descansa sobre su cuerpo exhausto y mira con displicencia lo que pasa a su alrededor, en Tomas y Juldain. Es el único inactivo en ese predio de pleno corazón de Las Tunitas, en el que su dueño, Jonathan Ruarte, avanza pese al frío, la llovizna o el granizo de ayer en la construcción de lo que aspira que sea la casa de su familia.
Hasta hace menos de dos semanas, ese predio de 10 metros por 29 de fondo era uno más de los libres en esa esquina tandilense. Ahora, ahí, Jonathan Ruarte avanza contrarreloj en la construcción de la mejor vivienda posible en su contexto actual, con la ayuda de amigos, familiares, vecinos, y el aporte de materiales del Municipio, a través de un programa de abastecimiento.
En realidad, la situación de este muchacho de 21 años no podría ser considerada dentro del Programa Municipal de Mejoramiento de Viviendas porque arrancó de cero. Hasta hace unos días, no tenía nada. Ni siquiera la perspectiva de encarar una mejora en una casa propia, porque hasta hace dos domingos vivía con su familia en una vivienda alquilada que debió abandonar ?rápidamente?.
Hoy, mientras su perro ?Tuqui? descansa, él junto con su primo Luis, están trabajando para levantar lo antes posible una casa, en un lote que le pertenecía a la familia. Al costado, entre materiales, tirantes de madera y la tierra del piso, Nadia, la mujer de Jonathan, entretiene a Melanie, de 3 años. Keila, un año mayor, se divierte sola, saltando de un lado al otro, o pegándose a la pierna del papá, mientras habla con El Eco de Tandil. Su camperita rosa luce impecable pese al entorno de obra, que todo suele ensuciar. Hasta hace un rato, estaba en el jardín, jugando con sus compañeritos. Pero ahora, mira de adentro lo que, en poco tiempo, va a ser su casa.
El papá a regañadientes deja de martillar o clavar para hablar con este Diario. Necesita el tiempo, porque en la semana, sólo lo ayuda su primo. ?El sábado y el domingo, cuando nadie trabaja, en cambio, somos como 7 u 8, y por eso pude avanzar mucho?, contó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl principio de los trabajos
Desde aquel día en el que después de cinco años de alquilar se quedó repentinamente sin nada, la obra avanzó mucho. La pretensión inicial es poca. Un rectángulo de planchones con un baño separado, y la posibilidad de ampliarse para el fondo, cuando se pueda.
?Un tío me consiguió unos planchones, que le regalaron por desarmar una pared. La puerta y las ventanas, me las trajeron de otro lado. El inodoro me lo mandan de Rauch. Todos nos están ayudando?, contó. Hoy, las paredes externas ya están todas levantadas, las aberturas calzadas, y lo que será el baño techado.
También ya están calzados los tirantes de madera. La piedra de la amoladora no puede cortar más chapa. Mitad por vieja, mitad por gastada. Y eso que las chapas que están usando no parecen demostrar ya demasiada robustez.
Jonathan está muy agradecido con mucha gente. Por un lado, con los vecinos que le prestan el agua y la electricidad necesaria para avanzar con la obra. Por el otro, con gente del Municipio, como el secretario de Desarrollo Social, Oscar Teruggi, y Guillermina Cadona o Aurora Verdugo, de esa área. A partir que contaron su necesidad, ?ellos nos empezaron a ayudar con distintas cosas, como planchas nuevas, palos para calzarlos, tirantes o bloques de cemento.
Con este programa, actualmente se realizan refacciones e intervenciones sobre la infraestructura en unos 30 hogares de distintas zonas de la ciudad, como los barrios La Unión, San Cayetano, Universitario, Movediza, Villa Aguirre y en la localidad de Vela, y esta semana se incorporará una bloquera para proveer materiales (ver página 6).
Lo que le falta
?La casa me lleva mucho tiempo, pero bueno, ahora estoy sin trabajo y puedo dedicarle. Pero en poquito tiempo más voy a necesitar trabajar?, contó Jonathan, a quien no le gusta pedir.
Por eso, apenas relató por lo bajo que para seguir con la casa de su familia le hacen falta ladrillos ?para separar una pared del baño?, o para más adelante levantar un cuarto ?que no sea tan frío como de planchones?.
La arena, chapas en buen estado y cualquier otro tipo de materiales, seguramente también será bienvenido. El mobiliario, en cambio, asegura tenerlo guardado en la casa de un familiar. Por las noches, mientras por ahora duermen en la casa de una ?señora? que les presta el lugar, sueña que su vivienda al fin está terminada.*
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