Con el ciclismo en el alma
Escribe Flavia Anahí Contoli
flavia@eleco.com.ar
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEra el mes de marzo de 1930 cuando nacía en esta ciudad quien se convertiría con el tiempo en una figura emblemática del ciclismo tandilense. Ludovico Ots se inició en este deporte de muy joven, con tan sólo 14 años.
Con casi 70 años de trayectoria, y alrededor de 100 competencias ganadas continúa pedaleando y admite que si bien hasta hace poco hacía 1200 kilómetros por mes, hoy en día el médico le pidió que “sacara el pie del acelerador” y hace “tan sólo” 700.
Un par de meses atrás recibió la grata noticia de que la pista de ciclismo que inaugurará hoy el Municipio en Avenida Del Valle al 1600 recibirá su nombre, a modo de homenaje por tantos años de trayectoria. Ludovico tomó esta noticia con mucha alegría asegurando que ya siente este lugar como “su casa” y que espera “poder pedalear 67 años más para poder gastar un poco la pista”.
El comienzo de una pasión
-¿Cuándo comenzó con el ciclismo y qué lo motivó?
-Yo era repartidor de la carnicería Anglada, andaba en bicicleta y Juan Jarque, que era bicicletero, me arreglaba la bicicleta de reparto. Entonces me entusiasmé y empecé a correr, mi primera carrera fue la que hizo la bicicletería Jarque. Yo tenía 14 años, fue en el 44. A los 15 días, en junio, se fundó el Cicles Club y se organizó la primera carrera. Corrí ahí también.
-¿Se entrenaba solo o tenía alguien que lo orientaba?
-Siempre uno se recostaba en la figura del momento, como Juan Jarque y Elviro Rodríguez. Yo de chiquito a los 15 ya me entusiasmé. Con un permiso de mi mamá corrí una carrera de primera categoría ida y vuelta a Ayacucho. Esa fue la tercera carrera de mi vida. Juan Jarque hizo la primera, la segunda el Cicles y la tercera Ayacucho.
-¿Su madre no tuvo inconvenientes de que comenzara a correr tan joven?
-No, de yapa me defendí en esa primera así que se entusiasmó más, porque entré quinto.
-¿Cómo se sintió en esas primeras intervenciones?
-Bien, yo de entrada trataba de hacer las cosas bien, de cuidarme, pero de esa carrera me costó un tiempo reponerme, fue un poco dura. Yo a los 18 había hecho una campaña modesta pero más o menos buena, como la categoría de ahora Máxima Elite. Después empecé a ir a los Argentinos, a otra escala, con un compañero que tuve de toda la vida, que lástima que no está ahora que me hacen este homenaje, el gallego Ernesto López. Empezamos la campaña con él y después fuimos a todos lados.
-¿Su familia influyó en que usted comenzara con el ciclismo?
-Mi padre es finlandés, y el entusiasmo nació de mí, de andar con la bicicleta, ir a algún lado todos los domingos. Ya lo hacía para tratar de solventarme los gastos, para poder ir el domingo siguiente porque era muy diferente a lo que es ahora, antes se corría en ruta y carreras largas, de entre 250 y 280 kilómetros en el día, eso era común.
-¿Sentía mucho cansancio?
No, como era para todos igual y yo me cuidaba, por eso aún hoy continúo. Hasta hace unos meses estaba haciendo 1500 kilómetros, ahora estoy en 700 por mes porque el médico me dijo que levantara el pie del acelerador. Pero salgo con los muchachos tranquilo y así fueron las casi 7 décadas que estuve con los muchachos.
Además, siempre fui bastante detallista en la preparación de la bicicleta. Ahora tengo a mi nieto que anda muy bien también en las competencias. Así que me estoy entusiasmando viéndolo a él también.
-¿Continúa compitiendo ahora?
-Hace 2 años hicieron una competencia en la Base, una crono y la corrí. Si hay otra así la hago, voy despacio y vengo tranquilo. Como hago 50, 60 kilómetros todos los días, a veces 70, estoy más o menos preparado.
-¿Alguna vez dejó el ciclismo?
-No dejé nunca, tengo más o menos un millón de kilómetros hechos en mi vida, porque hacía alrededor de 1500 al año, pero ahora fui achicando.
-¿Qué cuidados debe tener un ciclista?
-Principalmente en la alimentación, yo conozco más ahora que antes, porque uno se hace un análisis y sabe qué está necesitando el organismo. Es necesario cuidarse con las comidas y sobre todo de la sal, cuidarse físicamente es casi todo el secreto. Yo sigo como antes cuidándome, me afeito las piernas como hacemos los ciclistas y mi perfume no me va a faltar.
-¿Alguna vez tuvo un accidente importante?
-Sí, pero el último que no fue tan grave ocurrió hace tres años. Yo salía a la ruta, y se me cruzó un gato, no lo vi y estuve 40 días sin poder andar. No me quebré pero tenía varios desgarros.
En el accidente que fue grave me golpeé la cabeza y por 10 días no se sabía qué iba a pasar, se fisuró algo en la cabeza, me sangraban los oídos, la pasé fea. Lo que sucede es que no usábamos casco.
-¿Qué es lo que más lo apasiona de este deporte?
-Como jubilado me sirve para matar el tiempo, yo salgo a la ruta y voy viendo paisajes, aunque hay que tener cuidado con el tráfico. Como dijo un campeón italiano, “ciclista que no sufre, no es ciclista”. Así que uno padece ese sufrimiento pero después está lo lindo de que llega a su casa y ya pasó todo. Uno habla con la bicicleta sin palabras.
-¿Siempre tuvo la misma bicicleta o la fue cambiando?
-No, la fui cambiando. La que tengo ahora es medio pelo al lado de las que hay hoy en día, pero es bastante actualizada de cualquier manera. Gracias al gallego Ernesto López, me han arreglado un fierro moderno y ahí ando.
La hora de la pista
-¿Cómo se sintió al saber que le van a poner su nombre a la pista de ciclismo?
-No sabía nada yo de que le iban a poner mi nombre. Fue una sorpresa. Ya había tenido un homenaje en la Intendencia que me gustó mucho. Yo les digo a los muchachos que me tienen que pagar entrada para entrar a la pista porque es mi casa ya.
Esa pista va a ser hermosa, yo la tengo casi cruzando la vereda, porque vivo en Roca y Machado. Ya estrené la pista, anduve en el asfalto. Hay pocos ciclistas de ruedas flacas, ahora todos andan en Mountain Bike, que es otra categoría, no es ciclismo de competición pero hay chicos que andan muy bien como Martín Chiacchio.
-¿Qué piensa del trabajo que ha hecho el Cicles Club?
-Es muy bueno el trabajo que hizo porque yo he visto pasar muchísimas promesas, tanto de los dirigentes del Cicles Club como los políticos, pero es impresionante lo que trabajó esta institución con Domingo Majolo. Y también hay que destacar la palabra del intendente Lunghi, aunque yo soy de otro palo, porque él prometió hacer la pista de ciclismo y dijo que sabía que lo iba a poder cumplir, y que antes de que terminara el mandato iba a tratar de tener la pista lista.
-¿Cómo se sintió cuando anunciaron que iban a hacer la pista de ciclismo?
-Me comentaron algunos vecinos que iban a hacer la pista a mi nombre pero yo no sabía nada. Un día vino mi hijo al mediodía a tomar mate y lo llamaban a cada rato por teléfono y me miraba, se reía, y lo felicitaban y ahí me dijo que en el Concejo Deliberante por unanimidad habían decidido ponerle a la pista mi nombre. Y no lo podía creer, unos días después fui a ver cómo iba la pista y estaba Majolo y me preguntó: “venís a tu casa?”. Ahí se destapó toda la olla. Mi señora me dice: yo pensé que esto se terminaba con vos. Porque ahora también sigue mi nieto con el ciclismo.
-¿A su señora también le gusta?
-Sí, estuvimos mucho en las comisiones del Cicles Club , trabajábamos mucho por los chicos organizando carreras hace unos 40 años atrás.
Experiencias inolvidables
-¿Cuántos kilómetros solían correr en las competencias?
-En las que corría en pareja con Ernesto López eran de 440 en el día, pero hubo infinidad de carreras de 280. Hice muchas en La Plata, y en el Campeonato Argentino entré tercero, yo tenía 30 años, ese fue el podio que hice en un Argentino. Un destape grande lo tuve a los 18, que fui ida y vuelta a Tres Arroyos desde Tandil y de ahí en adelante gané una serie de carreras.
-¿Cuáles fueron los lugares más lejanos en los que corrió?
-En Tucumán, Córdoba.
-¿Cómo fueron esas experiencias?
-Bárbaro, porque antes se daba mucho el ciclismo de bicicleta flaca, o sea de competición, y eran Campeonatos Argentinos. Para clasificarse en un Argentino había que hacer mucho mérito acá, en la selectiva de Bahía Blanca o en Mar del Plata, las cronos en algunas partes eran de 135, las contrarreloj. Cuando uno salía tres o cuatro veces con una foto aunque sea chiquita en el Gráfico, que sacaba fotografías de los punteros, para uno que no era campeón y la estaba peleando en el campeonato, era algo importantísimo.
-¿Cuál fue la competencia que más le gustó?
-Una doble en Tres Arroyos, después de 15 años de correr, para mí fue una satisfacción muy grande porque gané por 11 minutos de ventaja, me ayudó mucho un porteño que había ido. También me encantaba la selectiva para los Argentinos, no era como ahora que está lleno de campeones por diferentes especialidades, antes en ciclismo había tres campeones en tres especialidades. Era muy lindo correr en pareja con Alberto Ferreira, trabajábamos los dos en la bicicletería Brutti, yo tenía 18 y él tenía 13 años.
-¿Le gustaba más correr solo o en pareja?
En las pruebas a la americana obligadamente había que correr de a dos, eran duras. Con Ernesto López ganamos varias y también con Ferreira.
Los cambios
-¿Cómo fueron cambiando las competencias desde que usted empezó hasta ahora?
-Hay cambios muy buenos, la preparación y las bicicletas ni hablar. Además, hay adelantos en medicina, que permiten saber las vitaminas que a uno le hacen falta. Yo le digo a mi señora: “si me habrá faltado hierro y no lo sabía”. Porque a veces estaba muy pálido.
Hay un auge en biatlón, que corre mi nieto, la zona se presta para eso pero con la pista ahora pueden salir de esos mismos biatlonistas, ciclistas de rueda flaca. Los veo bárbaro.
-La pista va a fomentar eso…
-Sí, porque es muy lindo, va a llevar a que surja el ciclismo de rueda flaca. En Argentina hay ciclismo como nunca, porque hay profesionales; en Europa, el ciclismo de San Luis, San Juan también es muy destacable.
-¿Piensa continuar con el ciclismo?
-Yo quisiera pedalear 67 años más así gasto un poco la pista nueva.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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