Con el oído agudo
Picada y atracón. Lo que parecía iba a ser una comilona exclusiva en Valle de Tandil, como la panzada con aquellos 200 sandwiches de milanesa que el radicalismo llevó al CIC de La Movediza cuando presentó la réplica en mayo del 2007, finalmente no fue tal, por la presencia de invitados sorpresa.
Sucede que al banquete financiado por el empresario donante no sólo cayeron los invitados del Gobierno municipal y del ex representante de la UIA, sino que la presencia del gobernador Daniel Scioli con sus colaboradores generó la visita de concejales y referentes del justicialismo al Valle.
Una vez allí y mientras esperaban ser atendidos por el mandatario bonaerense, los muchachos y muchachas se tentaron con una típica picadita serrana, que esperaba ser abordada por macristas y radicales, pero no ser deglutida por justicialistas.
Lo cierto es que desde el servicio le sugirieron a los imprevistos visitantes que le aflojen con las aceitunas, casi con la misma vehemencia con la que los K defienden las retenciones móviles o con la que los ruralistas sostienen el pedido para que los diputados bajen la resolución 125.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailOtro que no retrocedió medio tranco de pulga, cual mozo con las aceitunas, fue el empresario Jorge Blanco Villegas que en la presentación del Hospital de Niños le pegó a la presidenta Cristina Fernández, a la política agropecuaria de la Casa Rosada, y por transición, al gobernador que la respalda.
Fue visible cómo sus funcionarios miraban algo azorados los planteos empresariales anti K y, de hecho, Carlos Stornelli se desajustó varias veces una corbata que ya venía floja desde el desembarco en la VI Brigada Aérea.
?¿Estuve muy duro??, le habría preguntado Villegas al intendente Miguel Lunghi al sentarse en la mesa central del escenario. ?No… solamente lo tiraste unas tres veces del ring?, le habría correspondido el jefe comunal, al oído, sin que escucharan los sciolistas que no esperaban lo que tuvieron que oír.
La seguridad jurídica suele ser uno de los principales indicadores en el que se fijan los empresarios para realizar inversiones y desarrollar proyectos, en cualquier país del mundo. Nadie pone una planta exportadora para después no exportar, aunque por estas pampas no todo es lo que debiera ser.
Esta semana recobraron fuerzas las versiones que indican que la Planta Exportadora de Cuota Hilton de la Compañía Italo-Argentina de Alimentos, que fue inaugurada en su momento por el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, dentro del Parque Industrial Tandil, no estaría enviando un gramo de carne al exterior.
¿Por qué? Por la aparente política de 0-800 apriete del secretario de Comercio Guillermo Moreno, que frenaría de manera constante las exportaciones para obligar a las operadoras a enviar sus productos al mercado interno.
Un solo dato que ya fue confirmado. Por primera vez en 30 años, la Argentina incumplirá con la Cuota Hilton, el cupo de los mejores cortes vacunos que desde 1979 se envían a Europa.
Según confirmaron fuentes oficiales y privadas, cuando mañana venza el ciclo comercial 2007/08, quedarán sin vender casi 2.000 toneladas de esa valiosa carne. Se habrán perdido así negocios por 40 millones de dólares.
Fuentes de la Oncca reconocieron que hasta ayer se había cumplido el 93 por ciento del cupo anual de 28.000 toneladas. La tonelada de Hilton cotiza hoy a un record de unos 20.000 dólares.
¿Cómo llegó un país a perder 40 millones de dólares? Las explicaciones de funcionarios y frigoríficos son coincidentes en que el paro del campo fue culpable en buena medida, ya que impidió que a muchas plantas llegasen los novillos gordos que se requieren para Europa.
Pero en el sector privado también cargan muchas culpas sobre la Oncca y la Secretaría de Comercio, a cargo de Guillermo Moreno, porque vienen retaceando los ROE (permisos de exportación) desde mucho tiempo antes de que estallara el conflicto.
De los talibanes del campo serrano a los talibanes de Berdier. El cruce entre los talibanes del campo tandilense y el gobernador Daniel Scioli tuvo más repercusiones en el escenario bonaerense, al menos en la localidad de Salto.
Fue porque esta semana trascendió que el intendente de esa ciudad se enojó ?y bastante- porque no hubo autoridades provinciales presentes en un acto en el que algunos productores agropecuarios pretendían quejarse, en esa pequeña localidad bonaerense.
De ahí en más, coexisten por estas horas dos explicaciones sobre las causas y consecuencias de ese enojo.
Molesto por la decisión de ?no bajar? a un acto que se realizó, minutos antes, en una localidad cercana de nombre Berdier, hasta donde habían llegado unos 20 chacareros a manifestar su ?bronca? contra el Ejecutivo provincial; el jefe comunal de Salto, Victorio Migliaro, se habría negado a atender a dos ministros provinciales que tenían previsto participar de la inauguración de un Centro de Prevención.
Otra versión, no obstante, invierte el motivo de la supuesta ?molestia? del jefe comunal, atribuyéndosela a la ausencia del gobernador Daniel Scioli, tal como estaba originalmente previsto.
Según ésta, Migliaro se enfureció tanto por la decisión del mandatario provincial de ?bajarse? del acto, ?que le dio comienzo sin darle chance a los ministros que viajaban hasta Berdier para representarlo a que llegaran hasta el lugar?.
Fuentes extraoficiales aunque vinculadas a la organización del evento, aseguran, no obstante, que la decisión de suspender la presencia del mandatario provincial fue una derivación lógica de un clima de tensión, particularmente en la localidad de Berdier. Y otra vez con chacareros. Como en Tandil, el sábado pasado. Talibanes de boinas, por lo visto, hay en todos lados.
Sin toros ni pingüinos gigantes, pero también sin autorización pertinente. La carpa colocada en un espacio público por los productores autoconvocados en Rodríguez al 400, en la Plaza Independencia, no contaría con la autorización del Municipio.
Está ubicada de tal manera que los transeúntes que circulen por ahí, en caso de no querer pasar por su interior, deben bajar a la calle o hacerlo por uno de los canteros laterales.
Un funcionario del Gobierno municipal reconoció ante un periodista que la carpa que instalaron los productores agropecuarios en la Plaza Independencia “viola una ordenanza”. A pesar de eso, se excusó diciendo que no pueden hacer nada porque se colocó “en el marco de una protesta”.
El malestar de algunos peatones se ha dado porque el único lugar que queda para pasar cuando uno transita la cuadra de la plaza por Rodríguez es por el interior de la carpa. Si uno desea pasar por los costados y evitar así el contacto con los productores, de un lado debe bajar a la calle, ya que es muy poco el espacio que quedó libre, mientras que si lo hace por el otro lo debe hacer por encima del cantero de la plaza.
En el Municipio, las excusas están a la orden del día. Un funcionario debió reconocer al ser consultado: “Formalmente no ingresó ningún pedido” a pesar de que, actualmente, hay una ordenanza que regula la colocación de este tipo de objetos en la vía pública. Explicó que “está instalada en el marco de una protesta y, por lo tanto, siempre acarrea algún tipo de inconveniente, como lo tuvo la Carpa Blanca en su momento”.
De todas formas, reconoció que “está violando una ordenanza”, pero como es una protesta “no se puede hacer nada”. Y agregó que la misma situación se da cuando “la Multisectorial marcha por las calles y va contramano”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios