Con el oído agudo
La silla vacía
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El concejal y ultimo candidato a intendente, Néstor Auza, siempre da que hablar. Sus dichos y acciones generan reacciones, principalmente de sus allegados como de aquellos que lo tienen entre ceja y ceja desde que asumió el desafío de dejar su carrera académica para meter los pies en la siempre pantanosa arena política. Ahora, fue el blanco de todos los comentarios cuando a la hora de asumir las nuevas-viejas autoridades municipales faltó a la cita. Lisa y llanamente su silla estaba vacía, mientras que el resto fue ocupado por uno y cada uno de los ediles que renovaban o ingresaban al Concejo Deliberante.
Desde el radicalismo, siempre atentos a lo que haga o deje de hacer el veterinario, se criticó el faltazo y se elucubró las mil y una conjetura de los porqué no estaba en el tradicional acto institucional. Sus allegados, entonces, rápidamente buscaron explicaciones. Se habló del mal tiempo de aquel sábado, que las fuertes precipitaciones le jugó una mala pasada y no pudo salir de su casa emplazada en la cima de un bello cerro en los campos de Gardey.
Nada de eso ocurrió. Llegó a este oído la verdadera razón del ausentismo. Estaba en su casa, en efecto, pero de la avenida Dorrego, donde la familia y allegados ya estrenaron la nueva temporada estival con la pileta.
Así, el dirigente disfrutó de la pileta con la familia y amigos hasta que se vino el temporal y el hombre dijo que frente a la tormenta que se venía, mejor quedarse en casa y pasarla entre los suyos y no tener que afrontar el mal trago con los radicales y su fiesta de asunción.
Desde el radicalismo, siempre atentos a lo que haga o deje de hacer el veterinario, se criticó el faltazo y se elucubró las mil y una conjetura de los porqué no estaba en el tradicional acto institucional. Sus allegados, entonces, rápidamente buscaron explicaciones. Se habló del mal tiempo de aquel sábado, que las fuertes precipitaciones le jugó una mala pasada y no pudo salir de su casa emplazada en la cima de un bello cerro en los campos de Gardey.
Nada de eso ocurrió. Llegó a este oído la verdadera razón del ausentismo. Estaba en su casa, en efecto, pero de la avenida Dorrego, donde la familia y allegados ya estrenaron la nueva temporada estival con la pileta.
Así, el dirigente disfrutó de la pileta con la familia y amigos hasta que se vino el temporal y el hombre dijo que frente a la tormenta que se venía, mejor quedarse en casa y pasarla entre los suyos y no tener que afrontar el mal trago con los radicales y su fiesta de asunción.
Confirmado
En ámbitos del sistema educativo y el peronismo local se había generado una creciente expectativa respecto de los cambios en las segundas líneas de la Dirección General de Escuelas de la provincia, a partir de la llegada de la pedagoga Silvina Dvirtz en reemplazo de Mario Oporto. Es que allí se desempeñaba el tandilense Juan Favre, quien esta semana fue confirmado por la nueva conducción ministerial en la Dirección Provincial de Servicios Generales, un área denominada de trinchera ya que tiene por misión garantizar el mantenimiento de todos las unidades administrativas y el funcionamiento de un parque automotor que supera las 400 unidades en toda la provincia, entre otros menesteres. El otrora periodista responderá a la conducción del jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez, a través del subsecretario de la Jefatura, el también tandilense Alejandro “Topo” Rodríguez.
Hay “Conejo” encerrado
Una denuncia puso al afamado trabajador municipal “Conejo” Olmedo, que supo atender a los turistas en la oficina de información ubicada en la Terminal de Omnibus, en un lugar donde las horas de trabajo se le vuelven eternas.
Es que a partir de un sumario interno, las autoridades municipales le otorgaron una de las penitencias que más le duelen y pasó de trabajar en turismo, al aire libre y en contacto con los visitantes, a ocupar un puesto en el nuevo Centro de Monitoreo de las Cámaras de Seguridad.
El encierro lo pone bastante incómodo al empleado comunal, que ha pasado por varios sectores en 23 años de trayectoria. Además, llevar un largo tiempo esperando que lo convoquen para realizar su descargo.
Por ese motivo, pasa las tardes recorriendo las sierras y el centro de la ciudad, como guía de turismo.
Es que a partir de un sumario interno, las autoridades municipales le otorgaron una de las penitencias que más le duelen y pasó de trabajar en turismo, al aire libre y en contacto con los visitantes, a ocupar un puesto en el nuevo Centro de Monitoreo de las Cámaras de Seguridad.
El encierro lo pone bastante incómodo al empleado comunal, que ha pasado por varios sectores en 23 años de trayectoria. Además, llevar un largo tiempo esperando que lo convoquen para realizar su descargo.
Por ese motivo, pasa las tardes recorriendo las sierras y el centro de la ciudad, como guía de turismo.
Matrimonio y algo más
El dato que le confirmaron a este Oído es llamativo teniendo en cuenta cómo se vienen dando los acontecimientos en el inicio de este tercer período de Miguel Lunghi al frente del Municipio.
El primer conflicto grande con el personal municipal explotó en Desarrollo Social, ante la incorporación de nuevos funcionarios políticos. Si bien el malestar general ya había creado el caldo de cultivo para la medida de fuerza, la protesta se activó cuando una trabajadora social en un cargo de carrera fue desplazada de sus funciones.
La novedad es que Nancy Enríquez, quien hace unos 23 años que trabaja en el Municipio, es la esposa del abogado Eduardo Carbonetti, representante legal de la Unión de Comerciantes Minoristas de Tandil (Uncota).
Cierto es que la entidad regenteada por el panadero Víctor Barsola no es del agrado del Intendente. Incluso, había nacido en plena lucha para frenar la habilitación de más supermercados asiáticos, cuando las marchas al palacio municipal le pusieron los pelos de punta a ciertos concejales oficialistas.
El letrado acompañó todo ese proceso y en el último tiempo respaldó los pedidos públicos para que el pediatra habilite un espacio en el que se vendan los productos a precios populares de Guillermo Moreno.
Por caso, la pareja parece no caerle en gracia a la gestión lunghista.
El primer conflicto grande con el personal municipal explotó en Desarrollo Social, ante la incorporación de nuevos funcionarios políticos. Si bien el malestar general ya había creado el caldo de cultivo para la medida de fuerza, la protesta se activó cuando una trabajadora social en un cargo de carrera fue desplazada de sus funciones.
La novedad es que Nancy Enríquez, quien hace unos 23 años que trabaja en el Municipio, es la esposa del abogado Eduardo Carbonetti, representante legal de la Unión de Comerciantes Minoristas de Tandil (Uncota).
Cierto es que la entidad regenteada por el panadero Víctor Barsola no es del agrado del Intendente. Incluso, había nacido en plena lucha para frenar la habilitación de más supermercados asiáticos, cuando las marchas al palacio municipal le pusieron los pelos de punta a ciertos concejales oficialistas.
El letrado acompañó todo ese proceso y en el último tiempo respaldó los pedidos públicos para que el pediatra habilite un espacio en el que se vendan los productos a precios populares de Guillermo Moreno.
Por caso, la pareja parece no caerle en gracia a la gestión lunghista.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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