Con el oído agudo
Escenario “movido”
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El primer puesto de los actos inaugurales se lo llevan, sin lugar a dudas, los discursos. Algunas más protocolares que otras, cuando las autoridades deciden pisar el escenario, la atención del público se concentra -nada más ni nada menos- que en observar quiénes serán los oradores, pero sobre todo en el qué y el cómo de sus palabras.
La inauguración de la nueva sede de la Delegación Regional Pampeana, la Delegación Regional Tandil y Gerencia de Empleo y Capacitación Laboral Tandil, que tuvo lugar el pasado martes y contó con la visita del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no fue la excepción.
En medio de su discurso, el titular de la cartera laboral se mostraba incómodo ante el movimiento “extraño” que sentía en el piso del escenario. Sin desistir de su flexible oratoria, ya en el último tramo de su disimulo respecto a lo que sus pies le advertían, decidió comunicarlo en un tono simpático a los presentes.
“En cualquier momento nos caemos todos”, dijo. Y el comentario le valió la risa del público. Hasta uno, casi a modo de impulso, se atrevió a decir a media voz: “Que se bajen algunos”, haciendo referencia seguramente al intendente local, Miguel Lunghi. Y sí, en un acto con tintes mayoritariamente justicialistas, la imagen de un gobernante radical no cae bien, al menos no sobre el escenario.
La inauguración de la nueva sede de la Delegación Regional Pampeana, la Delegación Regional Tandil y Gerencia de Empleo y Capacitación Laboral Tandil, que tuvo lugar el pasado martes y contó con la visita del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no fue la excepción.
En medio de su discurso, el titular de la cartera laboral se mostraba incómodo ante el movimiento “extraño” que sentía en el piso del escenario. Sin desistir de su flexible oratoria, ya en el último tramo de su disimulo respecto a lo que sus pies le advertían, decidió comunicarlo en un tono simpático a los presentes.
“En cualquier momento nos caemos todos”, dijo. Y el comentario le valió la risa del público. Hasta uno, casi a modo de impulso, se atrevió a decir a media voz: “Que se bajen algunos”, haciendo referencia seguramente al intendente local, Miguel Lunghi. Y sí, en un acto con tintes mayoritariamente justicialistas, la imagen de un gobernante radical no cae bien, al menos no sobre el escenario.
Funcionarios “sporting”
El tan ansiado Día de la Primavera llegó y es de esperar que en esta estación del calendario muchos decidan volver a calzarse sus zapatillas deportivas, sacar el equipo de gimnasia y salir a disfrutar de un excelente día de caminata o corrida (dependiendo del estado físico de cada uno).
Es así como desde el lunes, o mejor dicho desde la salida del radiante sol que invadió la última semana, muchas fueron las mujeres, tantos otros los hombres y por qué no algunas familias, que salieron a desafiar corajudamente la senda aeróbica del Dique, la subida del Parque Independencia o tantos otros paseos que invitan a practicar actividad física sin más que un buzo en la cintura y una botella de agua mineral.
Pero cuesta imaginarse que ciertos profesionales, atareados por su agenda laboral, se permitan tomarse este tiempo de relax. Cuesta pero lo hacen, si no pregúntenle al director de Legal y Técnica, Marcelo Giaconi, y al secretario de Desarrollo Local, Pedro Espondaburu, a quienes se los vio el miércoles por la tarde en el Paseo de los Pioneros.
Sin embargo, no pudieron con su genio porque mientras caminaban, este Oído Agudo pudo escuchar levemente que su tema de conversación estaba relacionado con la gestión municipal.
Se alejaban y las voces quedaban marcadas en el camino de tierra. Una especie de desconexión a medias tintas, o mejor dicho, con un tinte políticamente deportista.
Es así como desde el lunes, o mejor dicho desde la salida del radiante sol que invadió la última semana, muchas fueron las mujeres, tantos otros los hombres y por qué no algunas familias, que salieron a desafiar corajudamente la senda aeróbica del Dique, la subida del Parque Independencia o tantos otros paseos que invitan a practicar actividad física sin más que un buzo en la cintura y una botella de agua mineral.
Pero cuesta imaginarse que ciertos profesionales, atareados por su agenda laboral, se permitan tomarse este tiempo de relax. Cuesta pero lo hacen, si no pregúntenle al director de Legal y Técnica, Marcelo Giaconi, y al secretario de Desarrollo Local, Pedro Espondaburu, a quienes se los vio el miércoles por la tarde en el Paseo de los Pioneros.
Sin embargo, no pudieron con su genio porque mientras caminaban, este Oído Agudo pudo escuchar levemente que su tema de conversación estaba relacionado con la gestión municipal.
Se alejaban y las voces quedaban marcadas en el camino de tierra. Una especie de desconexión a medias tintas, o mejor dicho, con un tinte políticamente deportista.
Cuestión de cartel
Las obras, para una comunidad, siempre deben ser bienvenidas, y sobre todo si involucran un viejo anhelo vinculado con una obra educativa. En este caso, en los últimos días fue noticia la confirmación de la licitación de las obras de la escuela 501, por un presupuesto cercano a los 3 millones de pesos.
Y más allá de la presunción sobre que en un mes podrían iniciarse los trabajos tras una serie de pasos administrativos, que demandarán dos tandas de 15 días cada uno, en la ciudad comenzaron problemas con el cartel.
Pero no con el de la obra que seguramente la empresa constructora colocará con los detalles técnicos sobre el predio de la calle Lamadrid o con el que la provincia marcará para destacar que la gestión de Daniel Scioli es la aportante del dinero.
Pero no, el inconveniente con cartel se dio en la ciudad, aún antes que se hubiera colocado. Así como pasa con las vedettes que luchan por el mejor lugar en la marquesina, el anuncio de la adjudicación de la obra tuvo una superposición grosera.
El concejal y candidato a intendente del Frente para la Victoria Néstor Auza fue quien primero dio la noticia, por intermedio de un comunicado enviado por su equipo de prensa.
Allí, con términos clásicos para este tipo de asuntos, se resaltó la gestión que había realizado en reiteradas oportunidades para la concreción de la obra, y se brindaron una serie de datos técnicos y específicos del proceso. Incluso, se difundieron algunas fotos de una reunión con personal directivo del establecimiento.
Sin embargo, un día después, fue el Consejo Escolar local el que salió a transmitir la buena noticia, a partir de la “confirmación” de la información. Y las que brindaron testimonio fueron las consejeras Mery Fuentes y Teresa Alfano. Claro, se trata ni más ni menos que un asunto de su área.
Pero llamó la atención que buena parte de la información del parte, más allá de destacar las gestiones propias, sonó prácticamente calcada a la previa difundida desde el auzismo. Y en la escuela, siempre, se recomienda no copiar.
Y más allá de la presunción sobre que en un mes podrían iniciarse los trabajos tras una serie de pasos administrativos, que demandarán dos tandas de 15 días cada uno, en la ciudad comenzaron problemas con el cartel.
Pero no con el de la obra que seguramente la empresa constructora colocará con los detalles técnicos sobre el predio de la calle Lamadrid o con el que la provincia marcará para destacar que la gestión de Daniel Scioli es la aportante del dinero.
Pero no, el inconveniente con cartel se dio en la ciudad, aún antes que se hubiera colocado. Así como pasa con las vedettes que luchan por el mejor lugar en la marquesina, el anuncio de la adjudicación de la obra tuvo una superposición grosera.
El concejal y candidato a intendente del Frente para la Victoria Néstor Auza fue quien primero dio la noticia, por intermedio de un comunicado enviado por su equipo de prensa.
Allí, con términos clásicos para este tipo de asuntos, se resaltó la gestión que había realizado en reiteradas oportunidades para la concreción de la obra, y se brindaron una serie de datos técnicos y específicos del proceso. Incluso, se difundieron algunas fotos de una reunión con personal directivo del establecimiento.
Sin embargo, un día después, fue el Consejo Escolar local el que salió a transmitir la buena noticia, a partir de la “confirmación” de la información. Y las que brindaron testimonio fueron las consejeras Mery Fuentes y Teresa Alfano. Claro, se trata ni más ni menos que un asunto de su área.
Pero llamó la atención que buena parte de la información del parte, más allá de destacar las gestiones propias, sonó prácticamente calcada a la previa difundida desde el auzismo. Y en la escuela, siempre, se recomienda no copiar.
Otro cartel
Con bombos y platillos se inauguró días atrás la renovada sede del Club del Teatro, en los ex cines Plaza. Más allá de lo importante de la gestión cultural y del convenio que permitirá que reciba clases gente que no puede acceder al pago de una cuota, sorprendió con la fuerza de la contradicción tal vez la última de las obras encaradas en el predio.
Sólo unos días después que, por ejemplo, con la charla de Tony Puig se pusiera foco en la importancia del entorno visual y creativo en las ciudades, apareció, de un día para el otro, un parapeto sobre la vereda de la calle Chacabuco, perfectamente abulonado, desde el que se planean difundir las distintas actividades.
En una zona con veredas angostas, en pleno centro y con mucho movimiento por las cercanas sedes de la Anses, la Universidad, la Municipalidad o la plaza, se convirtió en una inesperada barrera física y visual, cuando, justamente, todo debería tender a lo contrario. Y sino, que consulten las premisas de la obra a Cielo Abierto, a sólo tres cuadras.
Sólo unos días después que, por ejemplo, con la charla de Tony Puig se pusiera foco en la importancia del entorno visual y creativo en las ciudades, apareció, de un día para el otro, un parapeto sobre la vereda de la calle Chacabuco, perfectamente abulonado, desde el que se planean difundir las distintas actividades.
En una zona con veredas angostas, en pleno centro y con mucho movimiento por las cercanas sedes de la Anses, la Universidad, la Municipalidad o la plaza, se convirtió en una inesperada barrera física y visual, cuando, justamente, todo debería tender a lo contrario. Y sino, que consulten las premisas de la obra a Cielo Abierto, a sólo tres cuadras.
Una moneda
El episodio sucedió el jueves durante la conferencia de prensa que brindó el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández, en la previa a la presentación de su libro, “Zonceras argentinas y otras yerbas”.
En la oficina del Rectorado, los militantes de la Juventud Peronista local aprovecharon la oportunidad para entregarle un presente al referente K, en este caso un cuchillo “realizado en Tandil”.
Tal como indica la tradición cuando se obsequian este tipo de objetos, Aníbal pidió una moneda para intercambiar con el joven militante. Rápido, Néstor Auza, que se encontraba a su lado, hurgó en el bolsillo izquierdo de su pantalón hasta que finalmente logró sacar una.
“Después me la devolvés”, le dijo el candidato local al ex intendente de Quilmes. De inmediato, los presentes interpretaron el acto y lanzaron risas cómplices.
Para cerrar, Aníbal Fernández, aclaró: “Entre los que somos tradicionalistas, no existe lo de la moneda, sino que el cuchillo tiene que entregarse agarrado de la hoja”.
Respondió unas preguntas más, se levantó, posó para algunas fotos y se retiró al Aula Magna para hablar ahora sí sobre su última obra, que en hall se vendía a 55 pesos.
En la oficina del Rectorado, los militantes de la Juventud Peronista local aprovecharon la oportunidad para entregarle un presente al referente K, en este caso un cuchillo “realizado en Tandil”.
Tal como indica la tradición cuando se obsequian este tipo de objetos, Aníbal pidió una moneda para intercambiar con el joven militante. Rápido, Néstor Auza, que se encontraba a su lado, hurgó en el bolsillo izquierdo de su pantalón hasta que finalmente logró sacar una.
“Después me la devolvés”, le dijo el candidato local al ex intendente de Quilmes. De inmediato, los presentes interpretaron el acto y lanzaron risas cómplices.
Para cerrar, Aníbal Fernández, aclaró: “Entre los que somos tradicionalistas, no existe lo de la moneda, sino que el cuchillo tiene que entregarse agarrado de la hoja”.
Respondió unas preguntas más, se levantó, posó para algunas fotos y se retiró al Aula Magna para hablar ahora sí sobre su última obra, que en hall se vendía a 55 pesos.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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