Con el oído agudo
Lunghi, ¿y después?
Lejos de descansar, los políticos siguen pensando y pensando… Ingresamos ya a un año de elecciones (y de las más importantes, porque afectan al Ejecutivo) y las opciones están bien lejos de estar definidas.
En lo que respecta al interés de la gente de nuestra ciudad (Tandil, provincia de Buenos Aires y Argentina), el único absolutamente confirmado es Miguel Lunghi, que irá por su reelección. Y aunque son varios los candidatos a sucederlo en 2015, deberemos estar bien atentos al primero en la lista de concejales de la UCR porque seguramente allí puede estar el nombre del futuro ocupante del sillón de Dufau.
Igualmente, y aunque falte mucho, descartados Carlos Fernández (difícilmente quiera postularse porque a esta altura casi sería dar un paso atrás) y Julio Elichiribehety (prioriza salud y familia) los candidatos, en orden, podrían ser Marcos Nicolini, Mario Civalleri, Matías Civale y Juan Pablo Frolik. Capacidad han demostrado tener los cuatro. Y tendrán justo cuatro años para instalar sus nombres.
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Alguien del riñón radical señalaba días atrás que Nicolini ya había demostrado que podía solo; que se había impuesto en las elecciones legislativas de 2009. Algo de cierto puede haber, pero no hay que olvidar tampoco que detrás estaba la poderosa imagen de un intendente que pese al lógico desgaste, sigue manteniendo altos índices de aprobación.
Lejos están las presentes líneas de denostar a Nicolini, pero tan cierto como esto es que una cosa es postularse para concejal por el partido gobernante y otra, muy distinta, tener suficiente llegada y conocimiento general en el electorado como para ser elegido intendente.
¿Se jugará Auza?
Por el lado del justicialismo, los denodados esfuerzos que está haciendo Diego Bossio (director ejecutivo de la Anses) desde Buenos Aires pareciera que, al menos hasta ahora, han sido infructuosos.
En las últimas encuestas el que mejor mide sigue siendo Néstor Auza (por conocimiento general) y los demás están muy lejos. Tony Ferrer, sobre todo, que se autoproclamó precandidato a la Intendencia.
Esta vez sí podría ser que Auza se presentara (no estaría ?bajando? de senador a intendente, sino ?subiendo? de edil a lord mayor del pueblo), pero si fue difícil convencerlo antes, mucho más lo será ahora. Con los números y las proyecciones en mano sabe que casi con seguridad llevará las de perder. Es probable entonces que se guarde en las gateras…
Scioli o De Narváez
En la provincia el número puesto es Daniel Scioli, a quien no le resultó fácil armar su equipo, pero que a la vista de todo lo vivido se muestra como incombustible. Fue el único de los que en su momento no apoyó al campo, y sin embargo no perdió tanta imagen, y el único también que pudo hacerle entender a la gente que es mejor estar ?junto a? que ?pegado a?.
El otro gran candidato será De Narváez, que con tantos informes y tantos asesores, posiblemente desembarque en la provincia más populosa con nuevas ideas. Salvo que este año sea un caos (algo que nadie quiere por supuesto) si Scioli vuelve a postularse, le será muy difícil la parada al ex dueño de Casa Tía…
Uno más se sumó en las últimas horas al tablero, Jorge Macri, primo de Mauricio y muy vinculado a Tandil. Su precoz lanzamiento se debate entre una ruptura en Unión PRO y la interna con el ?Colorado?.
La vuelta de Duhalde
En cuanto a la Presidencia, cambió todo tanto desde el 27 de octubre que las víctimas se transformaron en victimarios, y viceversa. Los justicialistas que se habían juntado se separaron. Y nunca más se mostraron juntos. Solá, el primero en jugarse con su candidatura, está en silencio. Duhalde de a poco va despertando (hay que reconocer que respetó el duelo, se replegó y, claro, ahora está sacando fuerzas de donde no tiene para responder a todas las acusaciones que le hace el oficialismo). El hombre fuerte de Banfield (Lomas de Zamora) fue vital para la Argentina post De La Rúa y es llamativo cómo renace cada vez. Lo acusaron de manejar la droga, lo ?mataron? en varios libros, dicen que desestabilizó gobiernos, que promueve grescas… y sin embargo siempre está. Juró que nunca más iba a ser candidato, pero dijo que volvía sólo para sacar a quien había puesto. Kirchner se murió, se terminó la excusa. Pero ya no puede -ni quiere, seguramente- dar marcha atrás.
Decae Cristina
Los antikirchneristas, hay que decirlo, están ahora más contentos. Parece que los índices que eran un guiño de aprobación a Cristina después del 27 de octubre, en menos de 60 días empezaron a desmoronarse. Muertos en enfrentamientos, ocupaciones, falta de billetes, de agua y de luz, piquetes e inseguridad creciente, le habrían quitado en un par de meses esos puntos ganados merced a la compasión por la sorpresiva viudez y la admiración por su continuidad casi inmediata, tras la desaparición del líder.
Igualmente, aun cuando Cristina compruebe en marzo que no le dan los números, y decida dar un paso al costado, siempre estará Scioli para dar batalla. Y con enormes posibilidades.
Alfonsín (o Sanz, o Cobos) y Carrió no parecen rivales de fuste. Pero faltan varios meses y si llegado el momento ganara el PJ con menos del 40 por ciento, la historia puede cambiar. Sólo alcanza recordar qué ocurrió con Menem y Kirchner en segunda vuelta…
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