Con más críticas, los artesanos locales se resistían anoche a quedarse afuera de la feria
La Municipalidad de Tandil volvió a comprarse un problema. Así, sin vueltas. Las desprolijidades y los desatinos que caracterizaron este nuevo proceso de fiscalización de artesanos que aspiraban a participar de la feria ubicada sobre la diagonal Illia llegaron anoche a su punto máximo, cuando decenas de artistas locales, víctimas del manoseo oficial, quedaron finalmente fuera de los 280 cupos previstos originalmente.
De nada sirvió que desde la Dirección de Cultura se haya pensado en un jurado externo, conformado por Máximo Coll, como representante local, Graciela Juárez, artesana y museóloga de Rosario y Mirtha Presas, coordinadora de artesanías del Fondo Nacional de las Artes, como forma de brindarle un cariz de calidad y transparencia al procedimiento.
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Sólo bronca
Es que anoche, en la puerta del Teatro del Fuerte, los protagonistas hacían oír sus voces críticas, contra la comuna, en general, y contra la coordinadora de promoción cultural, Analía Ríos, en particular.
?No hay una persona con la que se pueda hablar. Analía no tiene poder para nada, lo que pueda decirnos no nos sirve?, dijo una de las artesanas, mientras mostraba un trabajo que no calificó.
?Nos vamos a quedar acá hasta que alguien venga a darnos una respuesta, es una vergüenza lo que han hecho con los artesanos de Tandil, nos han manoseado, ninguneado, y todo por la espalda. Porque de muchas cosas nos enteramos recién ahora?, agregó otra de las mujeres afectadas.
La realidad
En principio, el cupo de artesanos establecido para ocupar la diagonal Illia era de 280: 130 locales y 130 foráneos, más 20 puestos dedicados a distintas entidades.
Pero los demandantes comenzaron a notar un sinfín de irregularidades, entre las que se encontraban puestos otorgados antes de la fiscalización, rubros decididos ?a dedo?, y fundamentalmente, preeminencia de los trabajadores foráneos por sobre los locales. ?Analicen bien la mentira de Cultura: Habrá trabajando más gente de afuera que de Tandil. Y si era por la plata, hubieran avisado?, sostuvo otra de las afectadas.
Otro de los problemas que señalaron los artesanos, y que la Municipalidad debería rever, al menos como un acto de estricta justicia, tiene que ver con que muchas de las producciones llevan tiempo y requieren de inversiones acordes a la calidad que se pretende presentar. Buena parte de esos trabajos, al quedar afuera de la muestra, pierden posibilidades de ser comercializados, con el perjuicio económico que eso causa a sus hacedores.
Así las cosas, hoy fiscalizarán los trabajos de los foráneos y quedará todo listo de cara a la feria. Aún quedan unas horas para que la Municipalidad se digne a escuchar y recurra a algo de la imaginación que le ha faltado en el tema en este último tiempo.
Encontrar un paliativo, en la urgencia, no es tan difícil. Sólo hace falta buena voluntad y un predio. En Tandil, espacio sobra. Materia gris, en el Gobierno, parece que no.
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