Con mucha alegría, se inauguró el nuevo edificio para el jardín de infantes del colegio San José
Con una gran concurrencia de padres y alumnos, las autoridades del Jardín de Infantes del emblemático colegio San José, dieron paso a una especial inauguración: se abrieron finalmente las puertas de la nueva sede de la quinta San Gabriel. Para ello, el predio se llenó de ternura y color, pero por sobre todo, de alegría y satisfacción por haber concretado este tan ansiado sueño.
Con cánticos y gritos fervientes de los más pequeños, mientras los padres se disponían a fotografiar cada uno de los rostros de sus hijos, se dispuso la apertura. Si bien la inauguración formal está prevista para el próximo 31 de agosto, en boca de la directora del establecimiento Marta Isabel Rivas, y del hermano Adecio –dos de las figuras protagonistas de este proceso- ayer fue un día “muy especial”.
Acompañado del brazo de una pequeña, Adecio conversaba felizmente con ella mientras se acercaba al nuevo edificio. Ya en diálogo con este Diario resumió que “este proyecto tiene muchos años, la parte ocupada sobre Fuerte Independencia ya no era adecuada, había que subir escaleras… Entonces, el primer proyecto era construir el jardín de infantes en la esquina de Maipú y Fuerte Independencia. Pero en este momento hay tres instituciones que no se construyen más en el centro de la ciudad porque son un obstáculo: centros educativos, de salud y los supermercados”.
No obstante, junto con otros profesionales “nos comprometimos en algo ideal, llevar el jardín de infantes a esta quinta. Y en esto hemos sido muy apoyados por los chiquitos y por los padres. Interpretando ese sentido común, los superiores, a partir de 2005, decidieron llevar el jardín afuera. Esto en 2008 significó un hito muy importante y ahí ya se precisó la elección. Hoy es la culminación de lo que en un principio fue un sueño, luego un deseo y por último una voluntad de construirlo”, expresó.
Así, contó que “fuimos madurando la idea y hoy nació la criatura, y ha nacido hermosa”, manifestó Adecio. Orgulloso, detalló que el edificio tiene dos partes, es una integración de una casa antigua de la familia Tapia, lo compraron en 1889, luego se transformó en el campo de deportes de los pupilos. Eso se dejó para la parte maternal. Y luego, la parte del jardín de infantes propiamente dicho. Yo lo describiría como una gran sencillez de líneas, destacaría su funcionalidad y al mismo tiempo es un edificio flexible que permite ir ampliándolo en otros módulos. El deseo sería que el primario se traslade acá”.
Según contó el hermano Adecio “los padres mostraron una gran alegría”, y los nenes “están felices”. Por último, consultado acerca de cómo vivió él esta especial inauguración, reconoció que “como tiene que ser: muy sencilla, muy cálida y muy concurrida. Todos los padres hoy han estado aquí, pero por sobre todo, la alegría de los chicos”, y agradeció a toda la comunidad de Tandil, “porque el colegio San José es un patrimonio de toda la sociedad”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailcambio y por fin llegó”
En principio, expresó que “el proyecto que hoy estamos viendo nació hace mucho tiempo. Aproximadamente en 2005 ya habíamos empezado a transitar esto, muchos caminos recorrimos. Siempre nos decían `hay que esperar´, no sabíamos qué, pero siempre había que esperar algo. Hasta que llegó alguien que nos dijo que necesitábamos dinero. Porque nosotros teníamos disponibilidad del lugar pero el tema era el dinero”.
Con mucha esperanza y esfuerzo, añadió: “Fue pasando desde 2005 hasta que apareció el dinero por el lado de la asociación de los hermanos de la Sagrada Familia. Si bien el edificio de Maipú es hermoso, no era apto para el jardín. Estábamos en un primer piso, el patio era compartido, no había ni un centímetro de tierra”.
Seguidamente, la directora del jardín recordó cuando se colocó la piedra en el lugar, en mayo de 2010, y recalcó que “hoy tenemos un edificio muy lindo. Hoy veía las caritas de los chiquitos, estaban anonadados. Si bien los padres les habían contado, en toda la mañana no se escucharon. No sé si es la visión, el estar aquí, ver el verde, pero están sorprendidos”, y aseguró que “van a ser otros chicos porque la visión de ellos en este contexto va a ser distinta, creo que va a bajar cierto grado de agresividad. Acá van a vivir en plena naturaleza. Hoy los veía tranquilos, relajados, allá eran polvoritas”.
Rivas detalló además que la institución cuenta actualmente con 372 alumnos, del turno mañana y tarde, más el maternal. “Es un jardín grande pero aquí esta multitud no se nota”, dijo.
Por último, consultada acerca de cómo vivió esta inauguración en lo personal, admitió que “a mí me costó mucho venirme del lugar donde estábamos porque yo soy de la primera promoción de maestras jardineras que egresó en 1964. Entonces, tengo todos los años en ese querido colegio, cada cosa que miraba, cada pared me decían algo. Me costó y cada vez que puedo, voy y seguiré yendo. Siempre dejo algo, el jardín no está desalojado porque uno tiene un sentimiento, yo lo tengo. Y pasé momentos muy lindos allí, entonces, es un recuerdo que no voy a olvidar”.
Pese a ello, reconoció que “me ayudó mucho ver a los chicos porque realmente veíamos la necesidad y aquello es muy lindo, muy acogedor, teníamos todo, pero los nenes estaban prácticamente encerrados. Eso acá me hizo sentir bien porque estamos para el bien de ellos, para su crecimiento y educación. Se necesitaba sí o sí el cambio y por fin llegó”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios