Con profundo dolor, Tandil recibió la noticia del fallecimiento de la dirigente Tita Brivio
La sociedad tandilense se conmovió profundamente en la víspera al tomar conocimiento del fallecimiento de la reconocida dirigente Alicia “Tita” Brivio, tras permanecer por varias semanas internada en el Hospital Alemán luego de sufrir un accidente doméstico en su departamento de la calle Sarmiento y Paz.
Tita había sufrido quemaduras en la cara, cuello y manos cuando se disponía a realizar tostadas y su deshabillé tomó fuego. Las primeras curaciones las recibió en el Hospital Municipal Ramón Santamarina, desde donde se decidió trasladarla al centro asistencial de mayor complejidad de Buenos Aires, donde falleció en las últimas horas.
Ante la triste noticia, el intendente Miguel Angel Lunghi decretó tres días de duelo en la ciudad de Tandil para despedir a la ex concejal, dirigente y militante social.
Un ejemplo de vida
Alicia Brivio, mejor conocida como “Tita”, nació el 17 de diciembre de 1925 en Tandil. Se recibió de maestra en el Colegio Normal, en 1943, con el mejor promedio y medalla de oro. Poco tiempo después se casó, se fue a vivir al campo y tuvo tres hijos.
Después de tres años volvieron del campo, porque a su marido mucho no le gustaba vivir allí y fue entonces cuando comenzó a descubrir su pasión por la política. Hubo un hecho fundamental que desencadenó que Tita comprendiera lo que verdaderamente quería hacer en su vida. En una oportunidad en que estaba en el casamiento de un primo de su marido se sentó en la mesa donde estaba su prima con gente relacionada con la política, entre ellos Juan Carlos Pugliese y Juan Antonio Salceda.
En una de las últimas entrevistas que realizó Tita con El Eco de Tandil, por el Día de la Mujer, contaba: “Yo me puse a charlar con ellos y dije: 'Esto es lo mío, ya no me voy a quedar en mi casa. Me di cuenta de que ésa era la gente que yo quería conocer, con la que yo quería estar. Entonces me afilié al partido radical”.
Con 25 años se afilió al partido y fue la primera presidenta de la Comisión Femenina del Radicalismo. “Yo escuchaba mucho las noticias, a Perón, y me di cuenta que tenía que aprovechar el título que tenía. Las cosas que uno tiene ganas de hacer hay que hacerlas en la vida. Entonces, revolucioné todo”, explicaba.
Hasta ese momento, recordaba Tita, las mujeres eran solamente “acompañantes” en las reuniones políticas pero Eva Perón acababa de dar el voto femenino, lo cual cambió completamente el rol de la mujer en la escena política. “Nosotras empezamos la revolución, yo creo que los hombres en algún momento se habrán arrepentido”, reflexionaba con humor.
“Me servía de válvula de escape, de hacer lo que yo quería, proyectarme de otra manera, no ser el ama de casa, estar cuidando a los chicos y tejiendo. Eso también lo hacía, pero ahora también tenía otros proyectos”, contaba.
Al dividirse el radicalismo, Tita continuó su militancia en la Unión Cívica Intransigente y en el año 1957 fue electa concejal, cargo en el que estuvo por dos años. En 1997 fue concejal por el Frente Justicialista hasta el año 2001, en pleno gobierno de Julio José Zanatelli.
Fuera de la vida política, como Tita tenía un campo, se organizó con otros propietarios para poder llevar la luz al campo y así nació Cretal, empresa de la cual fue tesorera en un principio y posteriormente presidenta. “Cretal fue lo que más satisfacción me dio en la vida”, aseguraba.
También Tita comenzó a participar de la Comisión de la Asociación para la Salud Mental, de la cual era presidenta. Ello fue motivado porque tenía un hijo con parálisis cerebral, del cual siempre estaba pendiente y que falleció hace algunos años.
Tita Brivio fue y seguirá siendo el emblema de una mujer luchadora, trabajadora y perseverante. En su momento revolucionó el ámbito de la política cuando las mujeres recién ingresaban tímidamente en ese espacio. Lamentablemente, esta emblemática mujer que se destacó en el ámbito empresarial, político y social dejó este mundo sin poder ver concretado el sueño por el que luchó durante tantos años: terminar el Centro de Día de Salud Mental. *
Sueño por cumplir
Es de público conocimiento que Tita quería transitar los últimos años de su vida cumpliendo el sueño más mentado: la construcción del Centro de Día de Salud Mental. En ese objetivo volcó toda su lucha y militó la causa incansablemente. Pidió, volvió a pedir, organizó el evento que se le ocurriera en pos de juntar los fondos que sirvieran para levantar el edificio. Se peleó con los empresarios y las autoridades, y se volvió a juntar para juntar peso por peso, y así le dio forma a una obra aún inconclusa. Faltaba -falta- poco, y se espera que las autoridades responsables culminen los trabajos y la casa lleve el nombre de su mentora o de quien ella quería, para un merecido homenaje a su incansable lucha y su memoria.
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