Con Santamarina afuera, se viene tiempo de decisiones
A Santamarina, el final de temporada le llegó con la derrota más dura de toda la campaña. El 0-3 sufrido el lunes en San Francisco, frente a Sportivo Belgrano, marcó la desventaja más grande sufrida por los aurinegros en la temporada 2011/2012 y cerró el sexto ciclo consecutivo de los tandilenses en el Argentino A.
El nuevo paso de los aurinegros por la tercera categoría del fútbol nacional ameritará análisis amplios en cuanto a virtudes y defectos.
A grandes rasgos, la temporada estuvo marcada por un hecho saliente, que representó un quiebre importante. Fue la salida de Darío Forestello de la dirección técnica, para irse a dirigir a Atlético Rafaela en primera división, y la llegada de Andrés Rebottaro en su reemplazo.
El cambio de entrenador se produjo justo antes de encarar el endecagonal por el ascenso directo a la B Nacional. La etapa de todos contra todos, a una sola rueda, no permitía malos resultados y el aurinegro los tuvo desde las primeras fechas, lo que condicionó su futuro inmediato y lo relegó a luchar por el quinto puesto, finalmente conseguido.
Con la Promoción como siguiente y único objetivo, para el cual había que superar tres cruces eliminatorios, Racing de Olavarría quedó en el camino tras una serie que se resolvió con dos empates. En cambio, en la siguiente, los cordobeses de San Francisco marcaron amplia diferencia.
La campaña empezó de menor a mayor y terminó en pleno declive tras el cambio de entrenador, con el condicionamiento lógico de que los rivales de mejor nivel llegaron en las fases definitorias.
En la ronda inicial, los tandilenses ganaron 9 partidos, empataron 11 y perdieron 2, anotando 37 goles y recibiendo 20.
En el endecagonal hubo 4 triunfos e igual cantidad de derrotas, con un par de igualdades; 12 goles a favor y 10 en contra. Y en la ronda eliminatoria fueron 2 empates y 2 caídas, convirtiendo 4 veces y sufriendo 8 contrastes.
Será tarea de la dirigencia darle continuidad o no a Rebottaro, como así también evaluar el nivel mostrado por los jugadores para la conformación del próximo plantel, en concordancia con lo que pretenda el entrenador.
En ese aspecto, en cuanto a los refuerzos, hubo para todos los gustos. Desde el muy buen nivel de Cristian Zárate, Juan Bautista Gáspari y Martín Michel (éste, sin tanta participación por lesiones y suspensiones) hasta futbolistas de renombre con escasísima participación, como Gabriel Iribarren y Manuel García, el “Conde” llegado durante el receso veraniego tras una prolongada inactividad.
En el medio, la irregularidad fue el común denominador, con jugadores que tuvieron pasajes buenos durante tramos de la temporada como Daniel Bertoya, Luciano González, Diego López (relegado en 2012), Leonardo Acosta y Matías García. La mayoría mantuvo un rendimiento medio (entre ellos, el goleador Leonardo Abálsamo) y otros dieron mucho menos de lo esperado, como Juan Ignacio Otal, Ignacio Celaya y Facundo Ermini.
Con la aparición de valores propios como otro punto pendiente (fundamental para aliviar la erogación económica), la dirigencia deberá aprovechar la reciente experiencia y dar pasos firmes rumbo a la temporada que comenzará en agosto.
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