Con sentimiento malvinense, la Fuerza Aérea Argentina conmemoró su bautismo de fuego
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Ayer al mediodía, en la Sexta Brigada Aérea, se concretó el acto central conmemorativo del trigésimo aniversario del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, ceremonia que reunió a excombatientes llegados desde diversos puntos del país y que fue presidida por el ministro de Defensa, Arturo Puricelli.
Más allá de la programación oficial, la formación -efectuada a pocos pasos de la pista- generó momentos de profunda emotividad ante el reencuentro de ex camaradas que vivieron con intimidad el recuerdo de aquellos días en los que con heroísmo y valentía la fuerza escribió sus páginas más gloriosas.
La Fuerza Aérea, por otra parte, conmemora este año el centenario de la aviación militar argentina.
Además del integrante del gabinete nacional, estuvieron presentes el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Jorge Alberto Chevalier; el titular de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino; el intendente Miguel Lunghi; veteranos y familiares de los caídos, y autoridades de los diversos poderes estatales.
La ceremonia incluyó un desfile aéreo de máquinas de distintos sistemas de armamento y de apoyo, además de una formación terrestre.
Profesionalismo y coraje
Tras una invocación religiosa, hizo uso de la palabra el brigadier general Chevalier, quien destacó la voluntad de honrar “a nuestros camaradas que, en cumplimiento del deber, ofrecieron su vida por la Patria” durante el conflicto.
Acotó que “desde esta unidad de combate, así como de las tantas otras que la Fuerza Aérea tiene desplegada a lo largo y ancho de nuestra geografía, en aquel lejano 2 de abril de 1982 iniciaron sus vuelos nuestros camaradas con la firme convicción de contribuir al cumplimiento de la misión impuesta”.
Costantino hizo referencia a los numerosos artículos leídos estas tres décadas acerca de la “superioridad tecnológica de nuestro oponente” y que “nuestra doctrina no contemplaba operaciones aéreas en un teatro marítimo”, pero “ese desequilibrio tecnológico se compensó con el profesionalismo y el coraje puesto de manifiesto por nuestro personal”.
Alas con sangre,
pero gloriosas
Sintetizó el reconocimiento internacional de la fuerza en el concepto del comandante de la fuerza naval británica Sandy Woodward, quien dijo que “siempre pedimos cobertura para nuestros buques, pero nada se pudo hacer contra la persistencia de los pilotos argentinos”, a los que calificó de extraordinarios.
El jefe de la fuerza hizo referencia a los “sentimientos encontrados” que se vivían durante la conmemoración, dado “el profundo dolor por la pérdida de camaradas con quienes nos hemos formado, trabajado y compartido ilusiones y proyectos; por otro el orgullo de saber que estuvieron a la altura de las circunstancias y saber que, aún cuando sus alas se cubrían de sangre, también se cubrían de gloria”.
Costantino calificó a los caídos como “el claro y permanente mensaje de no claudicar en el objetivo, que a pesar de los años no cambia ni cambiará”, ya que “no hay razones” que permitan que los territorios australes sigan ocupados”.
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“Una decisión política y
militarmente improvisada”
A su turno, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, dijo que “con la perspectiva de los 30 años transcurridos y luego de que nuestro pueblo tuviera a disposición los análisis, pruebas y documentación del llamado informe Rattenbach, no nos cabe duda que el empeño de nuestras fuerzas armadas en la Guerra del Atlántico Sur fue producto de una decisión política y militarmente improvisada”.
Añadió que “la causa nacional Malvinas fue utilizada por una dictadura militar con la finalidad interna de salvar un proceso en decadencia, más que la reivindicación de un legítimo derecho del pueblo argentino”.
Acotó que “no sólo se malversó una causa nacional de profundo raigambre en nuestro pueblo, sino que se llevó a nuestras fuerzas armadas a una segura derrota”, ante la “más que demostrada carencia de planificación, tanto política como militar”.
Puricelli afirmó que “se concibió como un desembarco D+5, que significaba la recuperación del territorio de Malvinas por un plazo no mayor a los cinco días”.
Añadió que “el instrumento aéreo a emplear era su capacidad de transporte y no su fuerza de combate. No obstante, y con la objetividad que el tiempo otorga a la historia, podemos concluir que los pilotos de combate estuvieron a la altura de las mejores tradiciones militares argentinas”.
Destacó la “entrega y valor” de los pilotos, “aún en las peores condiciones de inferioridad numérica y tecnológica, que los llevó escribir páginas de gloria para la Fuerza Aérea y a lograr el reconocimiento del enemigo”.
El ministro dijo que las consecuencias de la guerra “significaron un profundo retraso a nuestros incuestionables derechos sobre las islas del Atlántico Sur. No obstante la entrega de nuestros pilotos no fue en vano. Hoy, nuestra Nación en democracia está recorriendo el camino de la diplomacia como única senda para recuperar la soberanía usurpada”.
Arturo Puricelli sostuvo que “estamos reivindicando nuestras islas para la Argentina y para Sudamérica, en el marco de la unión de las naciones sudamericanas, bajo el paradigma de América del Sur, zona de paz”.
Enfatizó el acompañamiento de los países de América Latina en la lucha por la soberanía sobre el archipiélago y dijo que los isleños “siguen siendo rehenes y han sido condenados al aislamiento por una perimida vocación imperial”.
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EL REEQUIPAMIENTO DE LA FUERZA
Tandil contaría con un escuadrón
de aviones de entrenamiento Pampa
El ministro Puricelli afirmó que “trabajamos en el único programa lógico y posible de tener un instrumento militar sustentable, que es profundizando el desarrollo científico y tecnológico”.
En tal sentido destacó la recuperación de la fábrica argentina de aviones, de Tandanor y el ex astillero Almirante Storni, junto a “una política de inversión que hoy nos está permitiendo empezar a trabajar en la nueva fabricación de los Pampa, la remotorización de los Pucará, en el diseño de un nuevo avión de entrenamiento y en mejorar las capacidades de mantenimiento en la fábrica argentina de aviones”.
Anunció que “queremos fabricar 40 Pampas de acá al 2015. Eso nos garantizará la posibilidad de formar pilotos que estarán en condiciones de subirse a los interceptores más adelantados del mundo, con cinco horas de adiestramiento. Lo vamos a hacer volando en un avión de fabricación argentina que tiene un costo que es la décima parte del costo de funcionamiento de un interceptor moderno”.
Puricelli admitió la posibilidad de instrumentar en Tandil un escuadrón de aviones Pampa.
Profundizó señalando que “cuando el sistema Mirage se agote como consecuencia de su obsolescencia, nuestra idea es que venga un escuadrón de IA 63 Pampa –un avión de reacción, de entrenamiento avanzado- para seguir calificando a nuestra brigada de Tandil, con pilotos de primer nivel”.
La vía diplomática
Durante la improvisada conferencia de prensa ofrecida tras el acto, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, dijo que “nuestro Gobierno tiene muy en claro que más allá de lo que haya significado la decisión política y militar de un proceso en decadencia, la causa de Malvinas es muy sentida por nuestro pueblo”.
Destacó que “nuestra Presidenta lo conoce en profundidad y lo comparte. Eso es lo que la lleva a hacer estas políticas de declamación permanente, que no se pueden abandonar”.
Añadió que “más allá del tiempo que nos demande, estamos seguros de avanzar y lograr” el objetivo de la recuperación de las Malvinas.
Ante una consulta de El Eco Multimedios sobre las acciones ante foros internacionales, el funcionario señaló que “esperamos que el Reino Unido y el conjunto de las naciones del mundo advierta lo arcaico que significa la usurpación de un territorio nacional que por continuidad geográfica, por historia y por razones jurídicas incuestionables le pertenece a la República Argentina y es parte de Sudamérica”.
Puricelli se mostró “seguro que este acompañamiento de las naciones sudamericanas –independiente de los países del mundo que acompañan nuestras pretensiones- hará que alcancemos este objetivo”.
Explicó que “tenemos que preservar nuestros recursos ictícolas, energéticos, la biodiversidad de la región y lo que los presidentes de la Unasur definieron como zona de paz para América del Sur”.
El ministro enfatizó que la militarización británica del sector implica “una zona de conflicto en América del Sur. Es el único lugar militarizado, en el que pueden transitar –a instancias del Reino Unido- armas nucleares, con un asentamiento aprestado para agredir incluso superior a la población civil”.
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