Concluyó La Pastora, entre domas y floreos
Ayer, en la ex Escuela Granja, los asadores prepararon para el tradicional almuerzo -al que asistieron casi 300 personas- 250 kilogramos de carne y bajo la arboleda proveedora de una fresca sombra, los participantes disfrutaron de un asado con mayúsculas, que empezó puntual, a las 12.30, y culminó a las 14.
Si hay algo que destacar, más allá de la organización que resultó impecable y el clima familiar y festivalero del encuentro, fue precisamente la puntualidad con que la que los conductores manejan toda la fiesta.
El Eco de Tandil le preguntó a Mayo cuántas caballadas, cuántas montas participaron del certamen; ?en total 189? contestó, y si bien se mostró contento porque la gente disfrutaba dentro de un ambiente familiar, admitió que este año hubo menos público que el anterior.
Tal vez el fuerte y frío viento del sábado, y la crisis que enflaquece los bolsillos hayan sido algunas de las variables tenidas en cuenta a la hora de acercarse a la fiesta de La Pastora.
Mientras los jinetes se preparaban para la primera destreza de la tarde, de riendas, sobre el escenario ?Alberto Danza? tres payadores comenzaron a improvisar recibiendo el cálido aplauso del público.
Ya desde horas tempranas, la gente se había acercado a los costados del jardín de la jineteada, llevando sillas plegables de todas las formas y materiales imaginables. Por supuesto, siempre está quien necesita más confort y las reposeras fueron otro recurso, bajo las medias sombras, donde por supuesto no faltó el mate dulce o amargo y los churros rellenos de dulce de leche.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas rondas
A las 16, puntual, comenzó la segunda ronda del día de doma y allí, en el campo, jinete y caballo parecieron una unidad describiendo figuras en el aire con maravillosa destreza. Por supuesto, más de uno rodó, pero quedó en claro que para un gaucho, un tropezón no es caída.
Y así prosiguió la tarde frente a un público cada vez más entusiasmado con el espectáculo, vivando a los jinetes, lamentando las rodadas y también la nobleza y bravía de los caballos.
Fue una Fiesta para toda la familia, donde cada uno puso lo suyo para que no decayera, para que se siga repitiendo.
Cuando el equipo de la Redacción dejaba el lugar, Mayo Gogorza invitó para el año que viene, no sin antes agradecer la puntualidad. Evidentemente, la morrocotuda, La Pastora, la fiesta continúa.*
Con Jorge Aristegui, el
hombre sobre el pingo
El hombre que se lució el sábado y domingo, campeón en diez oportunidades ?en las tres montas- en el Festival de la doma y folclore de Jesús María, antes de salir para una nueva prueba dialogó con este Diario.
?Quiero mucho a esta Fiesta ?comenzó diciendo-, a veces no puedo por mis compromisos, pero siempre trato de estar?, dijo.
Sus hijos, que recién están comenzando, montaron el sábado y les fue muy bien. Ayer se cayeron, situación que Aristegui lamentó, pero aseguró ?es parte del aprendizaje de un domador?.
-¿Cómo es salir diez veces campeón en Jesús María?
-Es todo un logro. De alguna manera ha sido gracias al esfuerzo que he hecho, porque elegí estar en esto y entonces trato de mantenerme bien a través de los años y me siento satisfecho y eso hace que me contraten de muchas partes.
-¿Qué cualidades debe reunir un jinete?
-En primer lugar, la vocación viene de adentro, del interior de uno mismo; luego hay que tener un físico liviano, una vida con cierta conducta que le permita estar en forma.
-¿Tiene algún caballo, alguna fiesta preferida?
-Subo a todos los caballos con el mismo fin, brindar un buen espectáculo al público, es mi trabajo. En cuanto a estos encuentros, hay unos mejores que otros, pero en realidad es el público el que hace la fiesta.
-¿Alguna vez pensó ?un día tendré que retirarme??
-En todas las actividades llega un día de cese? pero por ahora no lo tengo pensando.*
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