Condenado a cuatro años y dos meses de prisión por tenencia de droga con fines de comercialización
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En un fallo emitido en los últimos días, el juez Guillermo Arecha del Tribunal Criminal resolvió condenar a Diego Omar Humberto Riccio, alias “borrero”, a la pena de cuatro años y dos meses de prisión, al considerarlo autor penalmente responsable de los delitos de “Tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización en dosis fraccionadas destinadas al consumidor y encubrimiento, en concurso real”, hecho cometido durante el período comprendido entre abril a junio de 2011 (primera causa) y el entre septiembre y noviembre de 2008 (segundo hecho).
Por el primero de los hechos debatidos en un juicio abreviado, para los jueces quedó acreditado que al menos el acusado en el domicilio de la calle Independencia al 800 durante el lapso de tiempo de abril a junio de 2011 se dedicó a la venta de estupefacientes fraccionados en dosis destinados a su consumo, secuestrándose en diferentes lugares del interior de la referida vivienda un total de 1099 gramos de marihuana, recortes de nylon aptos para llevar a cabo el fraccionamiento, dinero de baja denominación y dos teléfonos celulares.
Por la segunda causa, también se dio por acreditado que entre los meses de septiembre y noviembre de 2008, el mismo acusado en su domicilio de calle Juárez y Colectora Macaya, receptó, debiendo sospechar de acuerdo a las circunstancias que provenía de un ilícito, un ovino de cuatro meses que le fuera sustraído a Elvira Mercedes Giatti, en el mismo período junto con otros nueve ovinos, de la misma raza y su cruza, del interior de su domicilio de calle Ijurco 2551 de Tandil.
Se desprende del primero de los hechos que a través de los testimonios de Nicolás Yuvisa y Jorge Paz (funcionarios de la Delegación de Investigaciones de Tráfico de Drogas ilícitas) expusieron sus tareas de observación y vigilancia sobre el domicilio de la calle Independencia 834, constatando el ingreso y egreso de distintas personas por breve lapso de tiempo, el intercambio de objetos pequeños en el contexto de lo conocido como “pasamanos”, lo cual fue documentado mediante filmaciones que se registraron en los CD incorporados al expediente.
Ello se complementó con la diligencia en la que se identifica a Riccio como el habitante del domicilio en cuestión. Además se adunó la diligencia de allanamiento y secuestro en dicha casa de la cantidad de 1099 gramos de marihuana con una equivalencia a 3141 dosis umbrales.
Para los jueces reforzó el cuadro probatorio el indicio que surgió del hallazgo del material incriminante oculto en distintos lugares de la habitación que ocupaba el inculpado como así del secuestro de varios recortes de nylon usualmente utilizados para el fraccionamiento, dinero en efectivo de baja denominación y dos teléfonos celulares.
Asimismo, se agregó que la actividad que desarrollaba Riccio dedicado a la comercialización de estupefacientes quedó reflejada inequívocamente en los mensajes de texto almacenados en sus celulares: “para el sábado tenés blanca…”, “tenés algo para fumar…”, “paj… no pude ir me faltó efectivo…”, “ tengo 100 más…”, conforme surge de la pericia de análisis informático de las comunicaciones de los celulares incautados al imputado.
El segundo hecho
Ya sobre la segunda causa, los jueces la endilgaron a Riccio la tenencia de un ovino de cuatro meses de edad, atado con una cadena en un terreno ubicado en Juárez y Colectora. Dicho animal fue reconocido por Elvira Mercedes Giatti como de su propiedad.*
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