Condenan a un hombre a 14 años y medio de prisión por violar a su hija y abusar de dos sobrinas menores
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El juez del Tribunal Criminal 1 de Tandil, doctor Guillermo Arecha, condenó a un hombre a 14 años y seis meses de prisión por “Violación agravada, abuso sexual y promoción de la corrupción de menores de edad –tres víctimas-, agravada por el vínculo y por la edad”.
El magistrado encontró acreditado que entre 2006 y junio de 2009, el imputado abusó sexualmente en forma reiterada de su hija menor de edad, quien comenzó a sufrir estos padecimientos cuando contaba con 7 años. El hombre cometió estos actos “aprovechándose de la situación de convivencia que mantenían y valiéndose de su relación de dependencia y autoridad”.
Los abusos tuvieron lugar en la vivienda que compartían la víctima y el victimario, que se desvestía y hacía desnudar a la menor, le tocaba con las manos distintas partes del cuerpo, la besaba y le introducía los dedos en sus partes íntimas, y la penetraba sexualmente. Muchas veces, le ofrecía dinero para vencer la resistencia de la niña.
En segundo término, el magistrado determinó que durante dos años anteriores a septiembre de 2009 el imputado abusó sexualmente de dos sobrinas que tenían 7 y 8 años, en su vivienda y en otra cercana. También ejerciendo su autoridad, les bajaba los pantalones y las bombachas a las pequeñas, se quitaba los propios, y acostados en la cama las rozaba con sus partes íntimas. Además, al menos a una de ellas le prometía monedas para que no se negara.
Relatos conmovedores
Una de las víctimas, hija del condenado, relató que la secuencia empezó cuando ella tenía 7 años. Cierto día se iba a bañar y el acusado le alcanzó la toalla, tocándole la cola. Estas acciones se repitieron varias veces y tiempo después, el hombre se encerraba en la habitación con la niña.
Para lograr su objetivo, el imputado trababa la puerta del cuarto de la menor con un secarropas o una cama, para impedir que los hermanos de la pequeña accedieran al lugar. Allí la tocaba y la obligaba a prácticas sexuales. La víctima aseguró que no quería, pero la convencía prometiéndole 5 pesos.
Todas las escenas se daban durante la hora de la siesta o a la noche, cuando la madre se ausentaba para trabajar en un local gastronómico y en casas de familia, aunque sí estaban sus hermanos en la vivienda.
Estos hechos también se daban en la habitación matrimonial, donde el acusado cerraba la puerta utilizando un cuchillo.
Además de las desgarradoras declaraciones de la menor, los informes ginecológico, psicológico y del Tribunal de Familia apoyaron sus dichos, como así también la declaración de la madre que confirmó sus ausencias del domicilio por trabajo y la falta de picaportes para cerrar las puertas de los cuartos.
Por otro lado, una de las sobrinas del abusador relató que aunque no la amenazaba, le pedía que no le contara a su madre “porque le iba a dar vergüenza” y aseguró que le tenía un poco de miedo a su tío.
En cuanto a la otra sobrina abusada, el perito psicólogo Adolfo Loreal indicó en su informe que “hace un claro y extenso relato sobre actos violatorios de su integridad sexual, describe dolor en penetración vaginal y anal y del ofrecimiento de dinero por parte del acusado”. Por último, el profesional concluyó que “el relato resulta personal y espontáneo, no encontrando indicadores sintomáticos de fabulación, mendacidad e influenciabilidad”.
Sobre los tres testimonios, el juez marcó la “coherencia y naturalidad”, pero además que las tres descripciones fueron sobre “circunstancias similares” y que no despiertan sospechas sobre mendacidad.
Sin eximientes
El informe psiquiátrico psicológico practicado al imputado determinó que éste comprendía la gravedad de los actos cometidos, ya que no presenta patologías de la personalidad ni psicosis ni ha atravesado hechos traumáticos que tengan implicancia en los abusos cometidos.
Como atenuantes, el magistrado consignó la ausencia de antecedentes penales y el buen concepto del que goza el imputado en el ámbito de sus relaciones.
En tanto, como agravantes mencionó la pluralidad de las víctimas; el lapso de tiempo en que se desplegó su conducta, debido a que denota persistencia y mayor peligrosidad; sumado a la relación de parentesco con sus sobrinas, ya que “el grado de confianza y cercanía facilitó la consumación de los hechos y hace más reprochable la actitud del imputado”.
Por último, el doctor Arecha condenó al imputado a 14 años y seis meses de prisión por violación agravada, abuso sexual y promoción de la corrupción de menores de edad -tres víctimas-, agravada por el vínculo y por la edad. *
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