Condenaron a 14 años de prisión al homicida de Nito Rodríguez y los deudos estallaron de bronca
Como se preveía, el imputado y ahora sentenciado, no estuvo presente en la lectura del veredicto. Y como también se especulaba, la pena a imponer no iba a calmar el dolor, la impotencia y bronca de una familia que buscaba una condena mayor, incluso a la que había planteado el propio fiscal al decir de su alegato.
Entones los insultos propinados a lo largo de las audiencias contra el reo esposado se trasladaron a los jueces, que debieron salir raudos de la sala una vez leída la parte resolutiva del veredicto. La custodia policial debió contener a esa ira que no encontró consuelo, incluso para con el papá del asesinado, Francisco Rodríguez, policía él, quien a pesar del rol que cumple se dijo defraudado por los jueces (ver aparte).
Como se había detallado en ediciones anteriores, no había discusión sobre la autoría de Baigorria, el debate, el dilema, versaba sobre la intencionalidad o no del ejecutor del disparo mortal. Así la discusión se transformó en cuestiones técnicas jurídicas que hacen a la calificación penal, detalle que poco le interesó a ese grupo de familia y allegados que fueron en busca de un resarcimiento moral por la pérdida irreparable como injusta e ilógica.
El fallo
En lo concerniente a lo expresado mediante su veredicto, el Tribunal dio por acreditada, además de la existencia del hecho, la autoría y responsabilidad de Raúl Horacio “mula” Baigorria, por el homicidio de Guillermo Nito Rodríguez, tomando como elementos de prueba, entre otros, la declaración testimonial de José Ariel Miranda y Miguel Jesús Orajovac –testigos directos del hecho-, que se complementó con la inspección ocular, la pericia balística y la autopsia, entre otros elementos.
Bajo la redacción del juez Gustavo Agustín Echevarría y contando con la adhesión de sus pares Pablo Galli y Guillermo Arecha, en los fundamentos del fallo se alude sobre lo que versó la disputa en el juicio.
Al respecto, se resaltó que sobre la autoría de Baigorria no existió controversia entre las partes. En cambio éstas no se pusieron de acuerdo acerca del modo y circunstancias en que dicho disparo se produjo. Así entonces mientras para la Fiscalía el disparo fue intencional -dolo de matar-, para la Defensa fue accidental –de carácter culposo-.
Para ello, se subrayó “la solidez argumentativa que lo caracteriza”, el defensor Diego Araujo instaló un dilema a través del cual intentó que la controversia se resolviera por la vía del homicidio culposo en su tesis principal.
Sobre el entuerto, la citada duda, el Tribunal dijo que a través del análisis profundizado de la prueba de cargo, quedó resuelto de manera rotunda.
Para los jueces, las cosas no ocurrieron de la forma en que las presentó el imputado Baigorria, en virtud de lo cual se habría tratado de un disparo involuntario fruto de un traspié con la bicicleta en la que circulaba.
Lo contrario surgirá de la conjugación de las declaraciones testimoniales de Miranda y Orajovac, más lo que se desprende de la pericia –autopsia- y lo que arroja la pericia balística, de acuerdo a lo cual solo podrá concluirse que el disparo fue absolutamente intencional, previo haber apuntado Baigorria en dirección a donde estaban uno cerca del otro Orajovac y Rodríguez, con el propósito de matar al primero de ellos.
En tal sentido, el Tribunal consideró que Baigorria dijo la verdad en gran parte de su declaración, pero mintió deliberadamente en lo atinente a la mecánica del disparo y al momento en que obtuvo la escopeta que luego utilizara en el hecho.
Dolo eventual
Centrándose en las evidencias empíricas, Echevarría y compañía tomaron como columna vertebral del juicio, el testimonio de “Josecito” Miranda, cuyo aporte sirvió para revelar que el disparo fue calculado e intencional
“Este testigo directo fue absolutamente gráfico en cuanto a la mecánica del disparo, que pudo observar de manera directa, incluso haciendo la mímica en el juicio, a través de la cual quedó claro, que se trató de un movimiento en el que Baigorria levantó el brazo con el arma, apuntó a donde estaban caminando juntos Orajovac y Rodríguez –con la intención de matar al primero-, siempre sosteniendo el arma con una sola mano, y efectuó el disparo”.
En efecto, los magistrados descartaron la posibilidad de un disparo accidental y afirmaron lo contrario, que se trató de una detonación llevada a cabo con plena intencionalidad, y con la finalidad de matar a Orajovac, con quien tenía una seria disputa, previo haber apuntado en dirección a donde éste se encontraba con Rodríguez muy cerca.
De las informaciones probatorias obtenidas en el juicio, permitieron a los jueces brindar una explicación, la autoría a título de dolo eventual del homicidio, que desplazó a todas las restantes posibles, eliminando así el dilema que se planteó en el juicio.
La conducta
En un extenso veredicto, el Tribunal se explayó en el componente subjetivo en el accionar de Baigorria.
Se deprende de la sentencia que al decir de los jueces, el juicio proporcionó numerosas evidencias que permitieron inferir que todos los componentes mencionados del dolo en cabeza de Baigorria estuvieron presentes en el desarrollo del hecho.
Sobre el dolo eventual respecto a la muerte de Rodríguez, se citó como argumento la manera rudimentaria de efectuar el disparo por parte de Baigorria. Asimismo, la luz artificial existente en el lugar del hecho es suficiente para distinguir la fisonomía y rostro de una persona, y por el otro que en los instantes previos al disparo, Baigorria reconoció a los tres sujetos que venían caminando en sentido contrario a su encuentro, por lo que no tuvo dudas que junto a la persona con quien tenía el conflicto –Orajovac-, venían otras dos personas completamente ajenas a la controversia, que se podían ver perjudicadas por su accionar.
Además de otros elementos citados, se mencionó que Baigorria no era una persona que desconociera absolutamente lo concerniente al manejo de armas. Así también, la circunstancia a tener en cuenta es que muy pocos días antes el propio Rodríguez había refugiado en su casa a Orajovac tras un incidente tenido con Baigorria, de lo cual éste tuvo conocimiento; “razón por la cual si bien su objetivo central era Orajovac, por lo que no se descartó que por este motivo también se desinteresara de la suerte que corría su ´ayudante´ y amigo, en el caso la víctima Rodríguez.
“No se trataba para Baigorria de una persona cualquiera ajena al conflicto personal con Orajovac, sino de alguien que lo había apoyado en su disputa contra él, por lo que aún cuando pudiera impactarlo no le importaron tampoco las consecuencias”, se detalló.
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LA BRONCA DE LOS RODRIGUEZ
“El fallo es vergonzoso”
En medio de la bronca traducida en insultos para con los jueces, Francisco Rodríguez enfrentó a los micrófonos para decir que fue “una vergüenza la condena que le dieron. Por el hecho de ser policía, de ser una persona de bien, me hacen esto, una vergüenza. Obviamente que vamos a apelar”.
El policía recordó que “el defensor dijo que tuvo una mala infancia este asesino. Mi madre se murió al lado mío de la paliza que le pegaba mi viejo. Mi papá se mató atrás del Calvario, así que yo tenía que haber salido a matar gente…”
Para Rodríguez, con este fallo “están invocando a la violencia, a los linchamientos. Esto no va a quedar así. Voy a viajar a la Casa Rosada y si tengo que denunciar al Tribunal lo haré también porque esto ha sido vergonzoso”.
Agregó que “a mi hijo no me lo devuelve nadie y a este tipo en cuatro años lo tenemos en la calle. Por ser policía me tomaron el pelo, porque saben que no puedo reaccionar como cualquier ciudadano. Si yo no fuera policía éste no estaba preso, porque se entregó por el trabajo que hice yo. Yo mismo hice el trabajo para que se entregara y hoy el Tribunal me dio vuelta la cara”.
Masticando bronca, mientras la mamá y hermana de Nito gritaban su impotencia, Rodríguez cerró expresando que “hoy –por ayer- pidieron más guardias porque me tenían miedo a mí, que soy el damnificado. No entiendo a la justicia. El fiscal no tiene la culpa, pero acá se escucha más a los sinvergüenzas, al defensor, que al fiscal. Me voy con un dolor inmenso y la Justicia nos tomó el pelo”. u
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