Condenaron a un hombre a 14 años de prisión por abusar y corromper a una menor de edad
Se trató de hechos cometidos desde principios de 2004 y hasta el 5 de junio de 2006, y desde el 24 de agosto hasta el 2 de octubre de 2006, en perjuicio de una menor.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn la sentencia, los jueces también ordenaron la inmediata detención del ahora condenado, disponiendo alojamiento en la seccional de policía que disponga la Jefatura Distrital, hasta tanto sea obtenido el correspondiente cupo para ser alojado en una Unidad del Servicio Penitenciario Provincial
Para los doctores Pablo Galli, Guillermo Arecha y Agustín Echevarría, quedó debidamente acreditado que en las fechas precisadas Zumpano abusó sexualmente de la menor que por esos días tenía 12 años al inicio de los abusos, mediante intimidación y aprovechándose de la relación de convivencia y de la discapacidad y ausencia de la madre de la menor.
Se agregó en el fallo que el 5 de junio de 2006 los abusos cesaron, porque la niña fue derivada a un hogar de menores, pero cuando regresó a mediados de agosto hasta octubre de 2006, volvió a sufrir de los abusos, hasta que se fue a vivir con una tutora.
Sobre las pruebas que pesaron contra el acusado, el tribunal fundó convicción en especial con algunas de las declaraciones testimoniales brindadas en el juicio oral, y muy en particular las de la víctima.
El relato
La declaración de la menor fue el pilar central de la prueba de cargo. Y en este sentido, el Tribunal consideró que “la inmediación ha sido sumamente provechosa para sacar conclusiones fiables sobre la veracidad de los hechos relatados a partir de su testimonio”.
La menor, durante un lapso cercano a las dos horas, expuso sus padecimientos, y luego estuvo sometida al libre juego de preguntas por parte de la acusación y la defensa, respondiendo también con toda seguridad y objetividad los muy pocos pedidos de aclaraciones del Tribunal, por cuanto el amplísimo abanico de datos brindados hizo innecesario profundizar en más detalles.
La víctima fue siempre categórica, con un discurso espontáneo, franco y abierto, en donde los pormenores y las contextualizaciones, fluyeron sin esfuerzos reflexivos a medida que era interrogada.
“Al abordar el relato de los abusos, puede destacarse el alto grado de seguridad y firmeza evidenciado por la testigo y la descripción de los sucesos sin el menor margen de duda, propia de quien ha vivenciado los episodios relatados. Su versión estuvo ajustada a la lógica, y resultó coherente en cuanto no tuvo contradicciones dentro de su narración ni con otras de otros testigos, muchos de ellos profesionales, que la asistieron en años de institucionalización y que la conocían desde muy pequeña”.
“La información -sigue el fallo- fue básicamente a partir del contenido narrativo, porque la menor fue rica en el lenguaje y se pronunció sin eufemismos ni tapujos, aunque sus emociones parecían haber desaparecido; no lloró ni se la vio muy angustiada, tan sólo una mirada entristecida acompañó su declaración”.
También los jueces destacaron la intervención de los psicólogos que formaron parte del proceso judicial: “La gravitación de los profesionales de la psicología es mucho mayor en los hechos de abuso sexual donde se cuenta básicamente con el testimonio de la víctima, pues la escasa probabilidad de testigos ocasionales explica por sí misma la importancia. No se trata de la declaración de un testigo más, son profesionales que declaran a partir de la rama de la ciencia -en este caso la psicología- de la cual resultan entendidos, peritos que dan su información a través de la declaración testimonial como medio de prueba para ingresar al debate por otro canal, que explicite, mejore y acreciente el informe perital ya confeccionado e incorporado precisamente a través de aquella otra vía -lectura del informe, exhibición, y/o producción de audio o audiovisual”.
La relación
La víctima no ahorró detalles sobre todas las peripecias de su conflictiva relación con el imputado, la hacía lavar, planchar, cocinar, la celaba, en definitiva, la consideraba como su pareja, y había sustituido a su mujer, quien en su debilidad mental y con grandes limitaciones para expresarse (sordomuda, que no maneja el código internacional de señas), sufrió además delirios psicóticos, los que aparecieron a partir de que vio a la menor y su concubino desnudos en la habitación. En el desarrollo de este brote psicótico, nadie creyó a la mujer cuando refería a cuanta persona veía que la menor andaba de novia con Zumpano.
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