Condenaron al ?Enano? Arias por asalto contra un menor
Asimismo quedó absuelto del delito de “Tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal” que se le imputara, en virtud de no haberse probado los extremos de la acusación del Ministerio Público Fiscal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún reza el veredicto ventilado por el Tribunal, quedóacreditado que el 10 de julio de 2008, aproximadamente a las 20, sobre calle Baigorria a metros de Estrada, dos personas que ocultaban sus rostros con capuchas, siendo uno de estas Arias, quien esgrimía en su mano un revólver, interceptaron a un menor de edad a quien, apuntándolo con el arma referida, le exigieron la entrega de “todas las cosas” siendo desapoderado ilegítimamente de un teléfono celular, una campera de manta polar y un par de zapatillas.
El testimonio
En la audiencia, en el menor dijo quea Raúl Arias lo conocía desde hacía cinco meses por un amigo en común cuando vivía en una casa “ocupada” ubicada en calle 11 de Septiembre y Sarmiento. Desde entonces se entabló una relación por la que se juntaban a tomar cerveza y “esas cosas”. Que la noche del recital del “Indio” se juntaron a la noche en la casa de su amigo en calle Las Malvinas entre Colombia y Franklin, a la que concurrió también Arias, allí se quedaron charlando y fue cuando éste los invitó a ir a su casa al día siguiente, día en que sucedió todo.
Así, el día del hecho, alrededor de las 17, con su amigo Ernesto Jara apodado “Chirola” fueron a la casa de Arias en la calle Baigorria, en el barrio de Las Tunitas, permaneciendo toda la tarde tomando vino, admitiendo que ese día se encontraba bastante alcoholizado. Cuando anocheció su amigo se fue, quedando con Arias y el otro amigo, para luego cruzarse a la casa de enfrente en la que vivía una compañera suya de colegio, retirándose Arias de la casa y quedando él y el otro muchacho.
Alrededor de las 20, al salir de la vivienda, se encontraba en el porche de la casa junto con el otro muchacho, se aproximaron dos encapuchados, uno de ellos con un revólver en su mano exigiéndole que entregara todo lo que tenía puesto, que al ensayar una defensa de palabra le fue aplicado un golpe en la cabeza (cree que pudo haber sido con el revólver) cayendo aturdido al suelo.
Al reaccionar se encontraba descalzo “en patas”, le habían llevado las zapatillas, la campera y el celular.
Según su relato, de inmediato se dio cuenta que las dos personas encapuchadas eran Arias y su amigo, que habían cambiado su ropa, que a Arias lo reconoció por la voz, por la altura, por todo, que no tuvo dudas que eran ellos que se habían colocado una capucha y un “cuellito”.
Reconoció que en un primer momento pensó que le estaban haciendo un chiste, por eso les dijo que no, “me estás jodiendo”, fue entonces cuando le pegaron, cayó al piso y en ese momento le sacaron las zapatillas, el celular y la campera. Cuando se fueron se levantó y salió en dirección a avenida Estrada para ubicar a su padre encontrándose con éste en su domicilio.
De inmediato se dirigieron en el automóvil con su padre hasta el domicilio de calle Baigorria y allí su padre se bajó mientras él permanecía en el auto. De allí se dirigieron a la comisaría, recordando que su padre volvió al lugar con la policía y cree que entonces éste habló con el padrastro de Arias. Que en la seccional policial le fueron exhibidas distintas armas y se le preguntó si reconocía alguna de ellas. Se acordó haber visto en la comisaría las cosas que le fueron sustraídas, la campera y el celular, las zapatillas, no.
Dijo no recordar de dónde salieron las cosas, si las mismas se las dieron a su papá, o si las tomó la policía en un allanamiento. Sí recuerda que a su padre en la casa de calle Baigorria le dieron el arma.
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