Conflictos, deudas y perfiles
El mismísimo palacio municipal fue epicentro, esta semana, de una nueva manifestación de un conflicto social que suma tensión e incertidumbre, cercano a la violencia pero alejado de soluciones.
Mucho se ha dicho y escrito sobre las causas particulares y generales que empujaron a decenas de familias a la calle, y de allí al delito como única salida del laberinto que les propone su realidad.
Primero fue la toma de casas del barrio Smata, y más tarde el robo de luz. Nadie acierta a predecir qué habrá más allá.
Mientras tanto, el lunes por la noche los sin techo se movilizaron buscando las barbas del Intendente y una respuesta que les permitiese hacer algo más llevadera su indigna estadía diaria.
No pudo ser. Tampoco el martes, cuando Miguel Lunghi se vio obligado, una vez más, a ponerle el cuerpo y la cara a una situación que dice heredada.
Es que los argumentos del pediatra están en las antípodas de las necesidades de los demandantes. El jefe comunal recurrió entonces a la Justicia, e intentó calmar los desesperados ánimos con apelaciones al sentido común. Claro que no lo logró. Apenas si pudo hacer que el grupo, que por momentos amagó con una descarga violenta, se dispersara aún con las manos vacías.
En rigor, no se vislumbra horizonte alguno para los ocupas; salvo un retorno obligado a aquellos lugares de donde llegaron precipitados y a los que no quieren volver.
Amén de lo bien intencionado, el discurso de Lunghi y su apuesta por la legalidad pareció vacío, carente de convicción y soluciones. Se sabe que es casi imposible persuadir con la ley y tentar con el sistema a hombres y mujeres que hace rato quedaron afuera, de aquélla y de éste.
Lo del déficit habitacional, se ha escrito, es una de las grandes deudas de los gobiernos que no supieron advertir la expansión desmesurada de un Tandil sin controles.
Obviamente que el sayo le cabe también a esta gestión que, preocupada de manera recurrente por potenciar un perfil de ciudad turística y digna de ser vivida, inclina peligrosamente la balanza hasta sopesar altas dosis de injusticia.
No está mal lo del Plan de Turismo anunciado en los últimos días, por caso, ni lo de las inversiones que agrandan sin cesar la ?medialuna rica? que definiera Julio Elichiribehety. Pero sucede que muchas veces, sea por lo que fuere, se pierde el eje integrador que trazó este Gobierno cuando prometió hacer ?un solo Tandil?.
Es hora de volver a su encuentro.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios