Conin abre las puertas de su feria navideña, con el gran objetivo de sumar a nuevos socios
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Mañana, de 10 a 21, se realizará, en la Plaza de las Artes, otra edición de la Feria Navideña de Conin (Cooperadora para la Nutrición Infantil). El evento está destinado a reunir fondos para las demandas diarias de la entidad, pero además para difundir la campaña de socios que puedan contribuir con una suma mensual.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Prácticamente completamos el total de los stands, que son 30, estamos en 28. Siempre alguno más llama a último momento”, contó Claudia Méndez. Anticipó que en esta séptima edición (cuarta en la Plaza de las Artes), habrá muchos puestos de ropa, sobre todo para niños, aunque también habrá indumentaria para adultos, bijouterie, esencias, mandalas, cerámica, entre otros productos.
En cuanto al lugar que les facilitó el Municipio, ubicado al final del pasaje Fournier, indicó que les permite recibir una buena cantidad de público. “El sábado hay mucho movimiento en el centro. Está armada la peatonal, y viene mucha gente que camina por 9 de Julio. Siempre contamos con algún número musical. Este año, nuevamente va a estar la Banda del Ejército, a las 20, y va a haber una cantina que va a estar atendida por el Grupo Pachacamac, como para que la gente pueda ir a disfrutar un rato y sentarse a comer y tomar algo”, adelantó una de las organizadoras.
Lo recaudado en el evento será destinado a financiar los gastos diarios del centro de Conin, pero además la feria es una de las propuestas que surgió en los inicios de la ONG. “La Navidad es una fecha muy oportuna para mostrar qué hace Conin en Tandil. Es una forma de difusión. De hecho, a toda la gente que ingresa a la plaza, por supuesto la entrada es libre y gratuita, le entregamos un folleto y los invitamos, a través de un bono de colaboración, a hacerse socios de Conin Tandil”, explicó Claudia Méndez.
En busca
de aportes
Durante la feria, las voluntarias aprovechan para brindar información sobre la campaña nacional de Conin, que tiene la imagen y voz de Maru Botana, destinada a concientizar sobre la desnutrición infantil y que tiene un espacio en El Eco Multimedios.
Los socios aportan una suma mensual -desde 50 pesos- que le sirve a la entidad para contar con una suma fija y previsible, que se utiliza para la atención de los niños que padecen desnutrición, los talleres de cocina obligatorios para las mamás, los bolsones de alimentos y el apoyo a las familias.
Las personas que se convierten en socios optan por pagarle a un cobrador que las visita o pueden realizar el aporte a una cuenta con débito automático con la tarjeta Visa. También están invitadas las empresas, pymes y comercios.
Más demanda
Claudia Méndez afirmó que durante este duro año, “ha habido más demanda” y aclaró que “la problemática nuestra está en la disponibilidad que contamos para recibir esa demanda, porque estamos trabajando en un lugar -por suerte y agradecemos siempre al padre Fabián- que nos facilitan en la parroquia San Cayetano, donde estamos trabajando cuatro ONGs distintas”.
A partir de esta situación, explicó que “estamos limitados a trabajar dos días por semana nada más. Incluso, los talleres de cocina que se les dan a las mamás, que son obligatorios, este año se dictaron en la sociedad de fomento del barrio Palermo. A nivel infraestructura estamos limitados en poder asistir a toda la demanda que podríamos recibir”.
Conin Tandil trabaja hoy con quince familias, que abarcan a unos 40 chicos. Un día a la semana, se realizan los controles nutricionales, los talleres de promoción humana y manualidades, y otro día van enseñan cocina en el barrio Palermo.
Ante la derivación de un niño con problemas de desnutrición, a pesar de la falta de espacio, Claudia Méndez contó que “se lo recibe, pero muchas veces no están dadas las condiciones para poder hacer bien las cosas. La idea en esto es que la mamá que ingresa -la condición es que haya un chiquito con problemática nutricional-, normalmente tiene varios hijos. Entonces, los hermanos también tienen que entrar bajo el control. En realidad, se ve limitado ese control y nos abocamos a la criatura que está más necesitada en ese momento”.
La construcción
Conin Tandil avanzó con la fundación y los muros del edificio de su sede, que estará ubicada en Darragueira y Vistalli. Hasta junio, con la visita del fundador, el médico Abel Albino, habían invertido en la mano de obra todo el dinero que lograron reunir.
Desde mediados de año, comenzaron a juntar recursos para afrontar el próximo paso que es techar. Si bien una empresa les donó los materiales, deben cubrir los gastos de la construcción.
“Es mucho más fácil la donación de materiales que nos hacen las empresas de Tandil que después juntar para mano de obra. Si bien tenemos un constructor que nos hace precio, no podemos conseguir mano de obra donada. Eso nos insume unos cuantos meses de juntar”, contó Claudia Méndez.
En este sentido, adelantó que a mediados de febrero o principios de marzo reanudarían las obras, con el techo como primer objetivo.
Campañas
creativas
Claudia Méndez evaluó que a pesar de la crisis económica “fue un año muy interesante porque ya sea en eventos grandes o en pequeños, la gente se acuerda de nosotros y por ahí hay una función de teatro, un gimnasio que ofrece clases gratuitas y la gente que va aporta un alimento no perecedero que lo destinan a Conin. Todo suma”.
Repasó que un grupo de veterinarios ofreció su trabajo para hacer prácticas con pequeños animales y lo recaudado lo donó a Conin. “Fueron cosas muy novedosas y para nosotros todo suma”, valoró y destacó que “seguimos necesitando al socio chico. Es como nos dice Abel Albino: hay que lograr una cartera de socios que nos aseguren una entrada mensual para los gastos diarios, porque los eventos van y vienen, no son seguros”, evaluó.
En este momento, Conin Tandil cuenta con veinte voluntarias, además de personas vinculadas a otras instituciones que colaboran en tareas profesionales como atención y capacitación. “Al recibir a más familias, también necesitamos más voluntarios”, concluyó.
Por último, celebró que los resultados se observan. Una vez que los niños ingresan al programa, en seis meses mejoran desde el aspecto nutricional. En tanto, explicó que los cambios de hábitos de las mamás y las familias requieren un trabajo más extenso que puede llevar dos o tres años.
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