?Conin Tandil debe ser necesariamente la unión de toda la gente de Tandil?, afirmó Abel Albino
En su visita a Tandil, el profesional encabezó charlas con distintas organizaciones y una cena anual a beneficio de Conin Tandil y del Banco de Alimentos, en La Rural.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una cálida entrevista, Albino habló sobre sus inicios, sus miedos y esperanzas, y de la importancia de darles cariño a los niños desnutridos para poder estimularlos y hacer que deseen ellos mismos, dentro de sus corazones, su pronta recuperación.
En primer lugar, brindó por “el nuevo edificio de Conin Tandil, por la cantidad de socios que necesitan para que la labor continúe la marcha exitosa, y la generosidad de la gente de la ciudad”.
Tras un extenso recorrido por su trayectoria, se mostró contento por poder visitar y acompañar a quienes representan a la institución a nivel local. “Conin Tandil debe ser necesariamente la unión de toda la gente de Tandil”, aseguró, y pronosticó que “vamos a salir de los problemas que tenemos el día que entendamos que debemos trabajar todos juntos, gobiernos, junto con las organizaciones no gubernamentales, el empresariado, las iglesias y la comunidad”.
“Ninguno de estos actores individualmente puede, pero todos juntos sí podemos, todo Tandil debe ser miembro de la asociación de amigos de Conin –invitó Albino- con una pequeña cuota que no sea onerosa para nadie, 10, 20, 30, 50 pesos, si es por tarjeta mejor porque de esa forma no mandamos cobradores y a su vez el contador sabe que tiene y a quién puede contratar, con cuánto cuenta y todo eso”.
Llamó a toda la comunidad a colaborar, garantizando que en Conin “somos gente seria, gente que ama el país, no nos estamos buscando a nosotros mismos, si eso hacemos que nos parta un rayo, lo que creemos que hacemos es un beneficio para todos, soñamos con una gran Nación, grande, rica, poderosa, de pie, donde todos vivamos cien veces mejor, donde se iguale hacia arriba y no hacia abajo, donde cada niño despliegue su potencial genético para tener igualdad de oportunidades”.
El sueño
“Eso queremos, eso soñamos, hay que hacer con la vida como un arquero que tiene un blanco, decía Aristóteles, ese es nuestro blanco. Queremos una gran Nación y todos debemos colaborar, todos miembros de la asociación de amigos de Conin”, insistió el profesional.
Albino resaltó luego que “lo mejor que tiene Conin son los números en todo el país y ese es nuestro orgullo y vamos por más. Ahora acabamos de firmar un convenio con el Vaticano porque el Santo Padre entiende que todos los chicos del mundo deben tener una educación similar, eso está pretendiendo él hoy, en eso que se llama Escuelas Ocurrentes, una magnífica ocurrencia del Papa”.
“Todos los chicos del mundo con la misma educación, sin diferencias de ningún tipo, ni de sexo, ni de raza, ni de religión, de ningún tipo. El que vive en la periferia tiene que tener la misma educación que el que vive en la ciudad, pero antes –dice el Vaticano- es condición sine qua non que accione Conin porque si no tenemos cerebros, no hay qué cosa educar”, concluyó
Su historia
En el marco de la entrevista, el doctor Albino se remontó a sus inicios profesionales y recordó que en 1972 se graduó de médico en la Universidad de Tucumán. Al año siguiente, viajó a Chile para especializarse en pediatría en el Hospital Luis Calvo Mackena, donde conoció a su profesor, el doctor Fernando Mönckeberg.
Ya en 1987, se doctoró en medicina en la Universidad Nacional de Cuyo. Después de un tiempo, en 1992, se trasladó a España para estudiar Biología Molecular en la Universidad de Navarra.
Allí, se dio cuenta que “no estaba en paz”, al ver las diferencias entre “estos países que son tan pequeñitos y tan poderosos, con el nuestro que es un país tan grande y está empobrecido. Un país que del séptimo lugar del mundo nos fuimos luego al 86. Fuimos el asombro del mundo porque en 30 años, el país de no existir, pasamos a los primeros planos mundiales, y después se cayó”, se lamentó Albino.
“Un día encuentro un diario tirado en una sequia, me meto y lo agarro. Entré a un barrio medieval, hacía mucho frío, me puse a leer el diario y había una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta y le preguntan: `¿Qué es la paz?´, entonces como yo no estaba en paz me pareció prudente ver lo que decía esta mujer maravillosa y decía una figura muy bonita: `el fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz´”, recordó con nostalgia.
En ese momento, supo que podía subirse al tren del desarrollo y salvarse el mismo, pero también sabía que mucha gente se iba a quedar y en el fondo de su corazón sabía que es médico de niños. “Si hay un chico que me necesite, lo correcto es que me vuelva. Volví, sabía que tenía que servir, no sabía ni a quién ni cómo”, admitió.
Al día siguiente, decidió abandonar España porque se dio cuenta que estaba haciendo una especialidad del futuro, cuando en realidad es hijo de un país que no tiene solucionado su pasado. En mayo de 1992 regresó finalmente a Europa con grandes posibilidades de que lo contratasen. En esa oportunidad escuchó al Papa Juan Pablo Segundo, que pedía servir a los más pobres.
De regreso a Mendoza organizó un congreso, en el que invitó al profesor Fernando Mönckeberg, quien disertó sobre la única debilidad mental que se puede prevenir y revertir, la única creada por el hombre, la debilidad mental del desnutrido.
Así, junto a un gran número de colaboradores, el 4 de septiembre del 1993 creó en Mendoza Argentina la Fundación Conin (Cooperadora de la Nutrición Infantil)
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios