Conmoción en el zonal
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Por Luis Orlando Sánchez; www.vertigomotorsport.com.ar
No fue ni será una acción que pase fácilmente al olvido. La agresión sufrida por el comisario deportivo Luis Jesús Lende, en las Dos Horas de APAC, ha tomado gran repercusión.
El automovilismo zonal no ha quedado bien parado luego de este particular e inédito suceso. Una fiesta empañada por una inexplicable e impensada agresión de un protagonista hacia la figura de la máxima autoridad.
Hay muchas preguntas que han quedado flotando en el ambiente y que se perciben en la calle, luego de ese desafortunado y comprometido trance acaecido en el reducto tandilense.
¿El comisario deportivo podía continuar “manejando” el espectáculo, luego de recibir tamaña agresión, conmovido desde lo físico, anímico y emocional? ¿Por qué había un solo responsable de impartir justicia, atendiendo a los pilotos, observando la pista y tomando determinaciones casi instantáneas? En una carrera de alto voltaje, con más de un centenar de pilotos, ¿por qué no había un adjunto para tomar resoluciones en común y ver de otro ángulo instancias "calientes" del singular evento? ¿Qué hubiese ocurrido si el máximo responsable del espectáculo determinaba la suspensión de la carrera, porque su estado físico no le permitía continuar?
Seguramente un caos, porque el público levantaría su voz, y más de uno habría reaccionado espontáneamente.
Con esfuerzo, exhausto y con el último resto, Luis Lende, asistido en lo anímico y emocional por el titular de la categoría, se cargó al hombro el espectáculo para entregarles a las dos mil quinientas personas la parte definitoria del noveno capítulo. Monitoreando lo acontecido, da la sensación de que se vienen horas de fuertes y decisivas determinaciones para la actividad zonal. Este suceso no quedará archivado, quizá pueda marcar una inflexión. La conducta a emplear por las autoridades máximas, de aquí en más, puede tener otro tenor.
Los espectáculos zonales han tomado alto vuelo, amplios despliegues mediáticos y notable proyección. A partir de ahora no dudamos que habrá replanteos en casa, el comisariato tendrá nuevas consignas y será resorte de dos personas. Es de esperar que no vuelven a ocurrir estas experiencias que hacen conmover a las categorías nuestras de cada día. Se acercan cambios sustanciales para preservar la salud del Zonal, cuestión nada fácil, pero los dirigentes sabrán encontrar las herramientas para que no pase otro desliz, como el de La Cascada.
El automovilismo zonal no ha quedado bien parado luego de este particular e inédito suceso. Una fiesta empañada por una inexplicable e impensada agresión de un protagonista hacia la figura de la máxima autoridad.
Hay muchas preguntas que han quedado flotando en el ambiente y que se perciben en la calle, luego de ese desafortunado y comprometido trance acaecido en el reducto tandilense.
¿El comisario deportivo podía continuar “manejando” el espectáculo, luego de recibir tamaña agresión, conmovido desde lo físico, anímico y emocional? ¿Por qué había un solo responsable de impartir justicia, atendiendo a los pilotos, observando la pista y tomando determinaciones casi instantáneas? En una carrera de alto voltaje, con más de un centenar de pilotos, ¿por qué no había un adjunto para tomar resoluciones en común y ver de otro ángulo instancias "calientes" del singular evento? ¿Qué hubiese ocurrido si el máximo responsable del espectáculo determinaba la suspensión de la carrera, porque su estado físico no le permitía continuar?
Seguramente un caos, porque el público levantaría su voz, y más de uno habría reaccionado espontáneamente.
Con esfuerzo, exhausto y con el último resto, Luis Lende, asistido en lo anímico y emocional por el titular de la categoría, se cargó al hombro el espectáculo para entregarles a las dos mil quinientas personas la parte definitoria del noveno capítulo. Monitoreando lo acontecido, da la sensación de que se vienen horas de fuertes y decisivas determinaciones para la actividad zonal. Este suceso no quedará archivado, quizá pueda marcar una inflexión. La conducta a emplear por las autoridades máximas, de aquí en más, puede tener otro tenor.
Los espectáculos zonales han tomado alto vuelo, amplios despliegues mediáticos y notable proyección. A partir de ahora no dudamos que habrá replanteos en casa, el comisariato tendrá nuevas consignas y será resorte de dos personas. Es de esperar que no vuelven a ocurrir estas experiencias que hacen conmover a las categorías nuestras de cada día. Se acercan cambios sustanciales para preservar la salud del Zonal, cuestión nada fácil, pero los dirigentes sabrán encontrar las herramientas para que no pase otro desliz, como el de La Cascada.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios