Consejos para conservar mejor los alimentos y evitar desperdicios
El desperdicio de comida representa un desafío global con impacto económico y ambiental.
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Una parte de los alimentos que se compran termina en la basura por problemas de conservación, desconocimiento o falta de planificación.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel mundial se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, una cifra equivalente a un tercio de toda la producción destinada al consumo humano.
Además del impacto ambiental, el desperdicio representa una pérdida económica y social para los hogares. Incorporar algunas pautas sencillas de organización en la cocina puede ayudar a aprovechar mejor los alimentos.
¿Cuánto duran en la heladera?
Conocer los tiempos aproximados de conservación permite planificar el consumo y evitar descartar comida antes de tiempo:
Carnes crudas: duran entre 2 y 3 días. Deben conservarse siempre en recipientes cerrados para evitar goteos.
Comidas cocidas y sobras: pueden mantenerse hasta 3 o 4 días como máximo.
Lácteos abiertos: tienen una duración de entre 5 y 7 días.
Huevos: pueden conservarse hasta 3 semanas si permanecen refrigerados.
Frutas y verduras: duran entre 3 y 10 días, según el tipo y la forma en que se almacenen.
Cómo ordenar la heladera
La distribución de los alimentos también es importante para garantizar una adecuada circulación del frío y prevenir la contaminación cruzada:
1. Estantes superiores e intermedios: son adecuados para alimentos cocidos, preparaciones listas para consumir, lácteos y fiambres.
2. Estante inferior: debe reservarse para las carnes crudas, siempre bien selladas para evitar que sus jugos entren en contacto con otros alimentos.
3. Cajones: están destinados a frutas y verduras, que idealmente deben mantenerse separadas.
4. Envases y rotulado: guardar las sobras en recipientes transparentes y colocar adelante los productos más antiguos facilita identificarlos y consumirlos primero.
Trucos para conservar la frescura
Algunos cambios sencillos en la forma de guardar los alimentos pueden ayudar a prolongar su duración:
Hojas verdes: conservarlas lavadas, bien secas y envueltas en papel absorbente dentro de un recipiente hermético.
Limones: colocarlos sumergidos en un frasco con agua dentro de la heladera para mantener su jugosidad durante más tiempo.
Bananas: separarlas del racimo o congelarlas en rodajas cuando alcancen un grado alto de maduración.
Manzanas: mantenerlas alejadas de otras frutas, porque liberan etileno, un componente natural que acelera la maduración de los alimentos cercanos.
Paltas: cuando están abiertas, rociar la superficie con jugo de limón, cubrir con film al contacto y conservar con el carozo. Si hay demasiadas paltas maduras, se pueden triturar con unas gotas de limón y congelar en porciones.
Una buena organización de la heladera, sumada al conocimiento de los tiempos de conservación, permite aprovechar mejor los alimentos que llegan a la cocina y reducir la cantidad que termina en la basura.
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