Consejos para prevenir dolores y lesiones al jugar al pádel
El crecimiento de este deporte también se refleja en las consultas kinesiológicas por molestias y lesiones.
:no_upscale():format(webp):quality(60)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/consejos_2.webp)
El pádel vive un nuevo auge en Argentina y cada vez más personas se suman a la actividad, muchas de ellas después de períodos de sedentarismo. Sin embargo, comenzar a jugar sin una adaptación física previa puede favorecer la aparición de dolores y lesiones.
Entre los problemas más frecuentes se encuentran la epicondilitis, conocida como codo de tenista; las lesiones de hombro por movimientos repetidos por encima de la cabeza; los esguinces de tobillo; los desgarros de gemelo; las sobrecargas lumbares y las molestias en las rodillas.
Según explicó el kinesiólogo fisiatra Alejandro Greco, estas lesiones suelen estar relacionadas con la falta de preparación física, una técnica inadecuada, el exceso de partidos sin descanso y el uso de equipamiento que no se ajusta a la actividad.
No obstante, el especialista destacó que el pádel también aporta beneficios: estimula la fuerza de las piernas, la estabilidad y la movilidad de los hombros y la columna.
Además, los desplazamientos, las frenadas y los cambios de dirección favorecen la coordinación, el equilibrio y la propiocepción, aspectos especialmente valiosos para las personas mayores y quienes llevan una vida sedentaria.
La actividad también puede contribuir a reducir el estrés y favorecer los vínculos sociales. El componente recreativo y el encuentro con otras personas ayudan a sostener la práctica de ejercicio en el tiempo.
Recomendaciones
1. Realizar un chequeo médico. Antes de comenzar a practicar un deporte, se recomienda una evaluación médica, especialmente a partir de los 40 años.
2. Calentar antes de jugar. Dedicar unos minutos a la movilidad articular y muscular antes de entrar a la cancha. No comenzar directamente con el partido.
3. Elegir el equipamiento adecuado. Utilizar zapatillas específicas para pádel y una paleta acorde con las características de la persona y la actividad.
4. Complementar con ejercicios de fuerza y estabilidad. Trabajar especialmente las piernas, la zona media del cuerpo, los hombros y los antebrazos para mejorar la preparación física.
5. Evitar los excesos. Aumentar la exigencia de manera progresiva y respetar los períodos de descanso entre partidos ayuda a reducir la sobrecarga.
6. Prestar atención al dolor. Si una molestia persiste, es importante consultar a tiempo con un profesional. Muchas lesiones pueden resolverse más rápidamente cuando se tratan de manera temprana.
La clave es disfrutar del pádel sin descuidar la preparación física. Incorporar hábitos adecuados permite aprovechar sus beneficios y disminuir el riesgo de lesiones.
Más de 144 años escribiendo la historia de Tandil