“ConTala”, una invitación a volver a jugar
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Tala emprende un viaje de fantasía, terror y aventuras en el cual, a través de historias prestadas, buscará encontrar la suya. Dirigida por Winny Ferraro, la actriz Paku Poncetta le da vida a este personaje, protagonista de “ConTala”, una obra basada en la adaptación de cuentos de Elsa Bornemann y que se estrenó estas vacaciones de invierno. Parte del ciclo de espectáculos para chicos La Bufanda, las últimas funciones serán hoy y el sábado a las 17 en el Club del Teatro y el domingo a las 18 en La Fábrica. En una charla con El Eco de Tandil, Paku habló cómo surgió el espectáculo y por qué es importante jugar también arriba del escenario.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-¿Cómo surgió “ConTala”?
-Es una idea surgida de leer cuentos de Elsa Bornemann cuando era chica. Cuentos que me marcaron un montón. El primer libro me lo regalaron a los siete u ocho años. Teníamos maestras en la Escuela 1 que nos leían muchos cuentos de Elsa Bornemann, así que me quedaron muy marcados. Y si me quedó marcado tanto tiempo por algo es. Después hice un taller de narración con Julieta Esquibel, que tiene su espectáculo también en el ciclo. Para el final del taller hice un cuento de Elsa Bornemann y me di cuenta que funciona eternamente.
-¿Por qué?
-Porque tiene una escritura que le pega a grandes y chicos. Definitivamente con semejante cantidad de libros que tiene escritos y cuentos súper lindos algo había que hacer. Así que me decidí y el año pasado empecé a dar vueltas y buscar director. Hablé primero con Cata Landívar. Le copó lo que le presentaba pero ella ya tenía el proyecto de irse con los “Mondo” a dar vueltas por Latinoamérica, así que me dio algunos nombres. Aunque yo quería que fuera ella.
-¿Y cómo encontraste finalmente director?
-Por otro lado yo venía haciendo “Zupremo” con Winny Ferraro. El es como mi compañero de actuación. Somos el dúo dinámico. Y por más de que siempre hacemos nuestros caminos, sobre todo Winny que está como trabajando mucho, siempre tenemos cosas en común: hacemos talleres juntos, seguimos con “Zupremo” que sigue en cartelera… Un día le dije “Winny, ¿qué pensás?, ¿quién me puede dirigir?”. Y él inmediatamente me dijo “¡Yooo!”. En ese momento fue obvio, tenía que ser Winny, no podía ser de otra manera.
-¿Cómo fue adaptar los cuentos a un espectáculo?
-La idea es el cuento como motor. Nosotros, con Winny, justamente venimos de la escuela del clown, entonces queríamos que, además del cuento que de por sí está bueno, tuviera algo más. Durante un montón de tiempo nos costó mucho porque estábamos con mucho trabajo los dos, con cuestiones fuera del la actuación. Estuvimos como muy mecanizados, era el cuento contado y listo. Hasta que nos dimos cuenta que había cosas lindas en la escenografía, que estaban ahí y había que usarlas. No puede ser que hubiera un cajón lleno de flores que estuviera ahí puesto porque estaba. Algo había que hacer. Entonces empezamos a tratar de jugar de verdad.
-¿A qué te referís?
-A no hacer que uno juega sino que, con esos objetos, hacer algo serio, divertirme de verdad. Nos ayudó mucho también la mirada de Eugenio Deoseffe. El tiene una escuela super clown y fue el primero que confió en nosotros plenamente, sobre todo en mí que venía de un mundo totalmente diferente a la actuación: soy chef y trabajo en el comedor de la Universidad.
-“ConTala” se estrenó en La Bufanda.
-Sí. Es la primera vez que hago una obra solita. Y Winny es la primera vez que dirige. Así que estamos de estreno. Y también esta Florencia Zaffora, que lo ayuda a Winny en la dirección, y que se sumó al dúo dinámico.
-¿Es importante que ustedes se diviertan para poder divertir a los chicos?
-Es como necesario. Si no te pasa nada a vos cómo vas a pretender que le pase algo a alguien, no es lógico. Si vos no la pasás bien, si no te pasa nada, no pasa nada. Así de sencillo, no hay mucha vuelta.
-¿Qué van a encontrar los chicos en “ConTala”?
-Encuentran a Tala, que es la protagonista jugando con personajes de ficción, con sus personajes propios. Jugando en un espacio que puede ser una plaza, puede ser un cuarto, puede ser cualquier lado. Jugando con sus cosas y a sus cosas contándole historias. Es una invitación a espiar, a leer, a imaginar, a jugar… porque también tiene que ver con la idea de volver un poco al juego. Es algo que se plantea inevitablemente en casi todas las funciones y las obras. Los actores tratando de jugar de verdad y los chicos no se van a dejar de divertir nunca jugando. Es una invitación a volver a jugar de verdad.
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