Continúa el ciclo ópera y conciertos en la Biblioteca Bernardino Rivadavia
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa ópera “La Traviata”, que será presentada hoy a las 20 en la Biblioteca Rivadavia es una obra atípica dentro de la producción de Verdi, por su carácter realista.
No refiere grandes hechos históricos, como "Nabucco", ni está basada en tragedias como “Macbeth”, sino que es un drama psicológico de carácter intimista.
Cuenta con libreto de Francisco María Piave y está basada en la obra “La Dama de las Camelias” de Alejandro Dumas.
Tuvo su estreno en La Fenice de Venecia, el 6 de marzo de 1853, ubicándose la acción en París a mediados del siglo XIX.
La historia
La ópera se inicia con un breve pero brillante preludio que anticipa el disfrute de una ópera romántica en un mundo de pasión, renuncia al amor, ira y, finalmente, reconciliación en la tragedia. Fiesta de alta sociedad en casa de Violetta a la que asisten los amigos de ésta, entre los que figura Gastón, el barón Douphol, el marqués y Flora. Gastón presenta a Alfredo Germont ante Violetta, que queda prendada ante aquel joven.
El primer gran momento de la ópera, que le ha dado popularidad en el mundo, llega con el célebre brindis que entona Alfredo y que sigue Violetta.
Se van los invitados a otra sala para bailar y quedan ellos solos, conversando, ya que Alfredo se siente preocupado por la salud de ella. Violetta siente que el interés de Alfredo por ella es sincero, demasiado sincero para su gusto ya que teme que, tras ese interés, haya un amor al que ella no quiera responder.
Alfredo le revela su amor, que ella no quiere, ya que “no sabe amar” y le conmina a ser amigos, pero nunca amantes. Alfredo parte con el resto de los invitados, no sin conseguir antes que pueda volver a verla. Sola en su casa, se queda pensativa ante esas palabras que, unos momentos antes, le había revelado Alfredo y que le hacen plantearse por unos momentos aceptar ese amor que le propone. En pleno delirio emocional se niega para volver a ser ella misma, la Violetta que sólo quiere gozar en la senda del placer mientras, a lo lejos, se oye a Alfredo.
Otro acto
Ha pasado el tiempo y ambos ya viven juntos en una casita cerca de París. Alfredo revela que Violetta ha renunciado por su amor a los lujos, fiestas y que se siente como en el cielo estando con ella. De repente, Annina le revela que vuelve de París con el fin de vender los bienes de Violetta para seguir viviendo juntos. El se niega y marcha para París, no sin antes sentirse ultrajado. Llega ahora uno de los momentos más importantes en la trama de la historia de esta ópera: el encuentro de Violetta y el padre de Alfredo, Giorgio Germont. El diálogo entre los dos va “in crescendo” en el argumento y en la música que Verdi compuso para este fragmento. Giorgio le pide un sacrificio para que abandone a Alfredo por el bien de su familia a lo que, en principio, ella se niega.
Sin embargo, luego acepta el sacrificio a cambio de que, con el tiempo, él le confíe el secreto a Alfredo del tremendo sacrificio hecho por ella. Con la marcha del padre de Alfredo, Violetta se decide a escribir para despedirse de Alfredo cuando éste llega de París. En este punto se vive un encuentro lleno de emoción que sugeriría escuchase con gran detenimiento el oyente.
Ultimos momentos
De aquí al final del acto, se aceleran las situaciones. Giorgio habla con Alfredo, que se indigna por esa separación sin motivo de Violetta y parte hacia París para vengarse de ella, desconociendo ese sacrificio que sí conocía el padre. En la fiesta organizada por Flora, la tensión va en aumento desde que aparece Alfredo, cuando nadie esperaba su presencia, y dada la rivalidad existente entre éste y el barón Douphol, Violetta -que estaba también en la fiesta- le pide a Alfredo que se marche, pues lo amenaza un gran peligro. Alfredo se niega y le dice que marchará siempre y cuando ella lo siga. Ella es, ahora, la que dice que no puede, que hizo un juramento. Violetta se ve obligada a mentirle y afirmar su amor por el barón. La reacción de Alfredo es cruel, llama a todos los invitados y, delante de ellos, le tira una bolsa de dinero a los pies de ella para que todos sean testigos de que ha pagado la deuda. En ese momento aparece Giorgio Germont y le recrimina la acción despiadada a lo que Alfredo se derrumba. El gran final es digno de admiración: el remordimiento de Alfredo, la pena de Violetta porque sabe que él desconoce los verdaderos motivos de su sacrificio, la ira del barón. Después de un breve y triste preludio comienza el acto III, con la triste soledad de una pobre mujer enferma a quien le queda poca vida. Relee la carta que le mandó Giorgio en la que le relata que le contó el sacrificio a Alfredo y que él volverá “para imploraros perdón”. El aria es sorprendente, quien la escuche por primera vez, no quedará decepcionado.
Aninna le revela la llegada de “una alegría insospechada”…sí, Alfredo llega ante ella y tras unos diálogos rápidos se inicia un dúo cargado de inusual optimismo que finaliza con otro más cargado de pena. (Alfredo empieza a sospechar que el estado de salud de ella está mal) y que Violetta ya empieza a “despedirse”, mientras que él le pide que “no cierre su corazón a la esperanza”. Llega el padre y Alfredo le hace ver el mal que ha hecho y que observe el fin de Violetta. Ella le entrega un pequeño medallón a Alfredo para que lo conserve como recuerdo de amor y le pide que, de enamorarse otra vez, le entregue el medallón a esa “púdica doncella en la flor de sus años” y le diga que es un “don de quien en el cielo, entre los ángeles, ruega por ella, por ti” mientras que Alfredo no puede aceptar el desenlace “que viva o un solo féretro me acogerá contigo”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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