Continúa en escena ?Así de alegre?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNuestro nacimiento y el inmediato bautismo en donde somos bañados por un fulano disfrazado; la niñez, con los escalones de escolarización del jardín de infantes, en donde quedamos al mando de una señora que habla todo el tiempo en diminutivo, y la escuela primaria en donde la nueva señora nos rigorea y sargentea; la traumática adolescencia en donde somos estigmatizados y se nos aclara que estamos viviendo la “edad del pavo”, como para que nos quede bien clarito; el primer amor y como nos encargamos, con todo lo que hacemos, de espantarlo como para que salga corriendo; nuestra juventud en donde perseguimos a la que nos haga sentar la cabeza y formemos la familia standard; la madurez, en que nos llega el objeto a estigmatizar: nuestro hijo; y el lento camino hacia la impuni-edad, la impunidad que nos da la edad y en donde ya no nos importa casi nada. Sólo esperar el momento en que nos toque devolver el DNI, el último corte de pelo en lo de Portela y darle cuerda al reloj un par de veces a lo sumo. El balance final y el esperar haber sido lo que uno esperó ser.
Toda una biografía auto-confesional tamizada por el humor. El humor que desacraliza y deforma; que hace que nada parezca tan grave, pues nada lo es, si se puede contar.
Una hora y cuarto para reírnos sin parar de nosotros mismos, como para reconocernos y asumir que somos lo que somos, y que está bien que así sea.
El protagonista
-¿Cómo continúa la obra?
-Muy bien, arrancando ya la cuarta semana de funciones. Sintiendo que la tengo más domada, que puedo manejar cualquier imprevisto. Es el momento en que uno sabe que se apoderó del espectáculo. A partir de la quinta o sexta función, sabe qué hilos tocar, como pulirla. Al principio es un aluvión entre los nervios y la prueba. Este tipo de espectáculo además tiene mucha cuestión de eso, mucha prueba y ver cómo responde el público.
-¿Cómo sigue la respuesta de la gente?
-Maravillosa. La verdad que a cualquier teatrero que le preguntes en qué meses no estrenarías, serían marzo y diciembre. La gente está con la cabeza en otras cuestiones. Pero de Quijote (o más bien de Sancho) me mandé a estrenar en marzo. Y la respuesta es increíble, y con el mejor aliciente que es que la gente viene por recomendación. Por la mejor publicidad, la del boca en boca. Eso hace que se instale y me da mucha alegría.
Percepciones personales
-¿Cómo te sentís después de todas estas funciones?
-Pleno y feliz, así de alegre. Como te decía, para mí, haberme hecho cargo de todo y poder ahora empezar a disfrutarla plenamente es maravilloso. Empezar a escuchar al público, ver qué pasa con cada secuencia. Cómo responde, cómo se engancha con cada parte. Ver dónde disfrutamos juntos, es algo genial. Al escribirla me la había planteado como una obra de mucha identificación, de mucha complicidad, y que eso esté pasando es muy gratificante. La gente se ríe todo el tiempo y se emociona con los recuerdos y al verse reflejada. Es muy movilizador.
-¿Qué devoluciones te hacen colegas, amigos, familia?
-Hermosas y muchas. Me pasó con colegas, con la gente que dirijo, que se emocionaron y me dijeron cosas que hasta me da pudor contarlas. Pero todas maravillosas. Sobre todo, ven el amor que pongo en el espectáculo. Dicen que se me nota el trabajo profesional arriba del escenario. Cosas que me llenan de orgullo, sobre todo con los más jóvenes, porque uno intenta pasar esa posta, la del amor por esto, la de ser profesionales y nunca deshonestos con lo que se hace y con el público. Después, la devolución hermosa fue la de mis hermanos que vinieron a verme con mi mamá. Esa me la llevo para siempre. Verse involucrados, verlos reírse y disfrutar, fue algo inolvidable. Además por las cosas que digo de mi madre a lo largo del espectáculo, la hice saludar conmigo al final y pedí que entre todos hagamos un asado de reivindicación a su figura. Fue un momento muy lindo.
-¿Cómo te sentís en el rol de hacer un unipersonal y, además, contando tu vida?
-Bien. Cada vez mejor. Veo que esta “catarsis” identifica a muchos. Que me dicen cosas como: “¿y lo que me pasó a mí?” Como que, a través de la mirada que le puse al show, muchos reflexionan, recuerdan y se regocijan con su historia. Como me pasa a mí. Si se logró eso, ¡listo!
Detalles
-¿A quiénes se invita?
-A todos los que quieran pasar un rato de mucha risa, de emoción, de recuerdo. Una hora y cuarto para disfrutar. Para pasarla realmente bien.
-¿Hasta cuándo estará en cartel?
-Por ahora y, porque el Club de Teatro está ocupado, voy hasta el primer fin de semana de abril. Incluyendo que en Semana Santa voy agregar funciones el jueves y el viernes. Después pasaré a La Fábrica los dos últimos fines de semana de abril. Quiero hacer “Así de alegre” hasta que me digan: “bueno, ya estaría”.
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