Continúan en sala las obras de los artistas Gabriel Sainz, Antonio Rizzo y Enrique Aracil
Durante enero se podrá visitar en el Mumbat la nueva producción plástica de Gabriel Sainz, prolífico y exitoso artista argentino. Juntamente, en dos salas contiguas, con las obras del maestro Antonio Rizzo, con su propuesta ?Retrospectiva?, y Enrique Aracil, ?Introducción a un nuevo paisaje?.
Así mismo, permanecerá por igual período para el disfrute de los visitantes la selección y premiación de las pinturas pertenecientes al XXII Salón Pequeño Formato.
En esta muestra pictórica, Sainz presentó una decena de obras, en su mayoría de pequeño y mediano formato, en acrílico sobre tela. La nueva obra del artista se caracteriza por un cuidadoso manejo del oficio y una poética personal, profunda y sensible. En el mismo sentido, la crítica Diana Saiegh sostiene, ante la obra de Sainz, que ?es encarada de un modo extremadamente profesional, desmenuzando la pintura con una labor y una disciplina que arremete vocacional y apasionadamente hasta la minuciosidad del detalle?. Gabriel Sainz nos convoca una vez más a internarnos en esas escenas ocres y sepias seguros, como afirma Saiegh, de que habrá ?una incitación a descubrir algún mensaje?.
Nació en Buenos Aires en 1967. Como muchos de sus colegas, tuvo una temprana relación con elementos que luego serían sus herramientas. Su madre, estudiante de Bellas Artes, y su padre, aficionado al dibujo, lo estimularon en los primeros años en lo que sería su vocación. Concurrió al taller de Guillermo Roux, donde, entre otros, recibió enseñanzas de Eduardo Faradje. También asistió al taller de Juan Doffo y fue becario de la Fundación Antorchas, donde tuvo como profesores a Remo Bianchedi, Marcia Swartz, María José Herrera y Laura Batkis.
Sus obras se encuentran en museos argentinos y colecciones privadas de Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, México, Estados Unidos, Canadá, Israel, España, Francia, Italia, Bélgica, Alemania, Austria, Holanda, Suiza e Inglaterra.
Por su parte, una actitud de permanente búsqueda distingue la producción de Antonio Alfredo Rizzo, un pintor nacido en Italia en 1927 que se formó en Tandil y después de vivir un tiempo en Buenos Aires, donde se vinculó con los máximos artistas de ese momento como Antonio Berni o Juan Carlos Castagnino, decidió volver a su rincón provinciano aún conociendo que esa elección dificultaría los pasos posteriores.
Comenta Diana Cautelar sobre el artista: ?Pero la decisión estaba tomada y fue en Tandil donde Rizzo fue cumpliendo uno a uno los tramos de una carrera abundante en logros (?). En su primera etapa fue la fidelidad a la figuración. Poco a poco fue modificando su representación para crear otras formas que, aunque surgidas también de la realidad, se ubican más próximas al mundo interior del artista hasta establecer un contrapunto entre lo mental y lo emotivo.
Especial desafío para un pintor visceral que después de entablar una apasionada comunicación con la pintura y en los primeros tramos de su carrera se entregó de lleno a la alegría de pintar en un tratamiento casi fauve del color en armonía con su propio temperamento desbordante.
Pero aún sintiéndose cómodo en el género, experimentó la necesidad de indagar en otros ámbitos para buscar nuevas síntesis estabilizadoras. Pasó así del paisaje a plain air al trabajo más riguroso del taller, en deliberadas síntesis. La ruptura con el quedantismo y la necesidad de buscar nuevos caminos lo hizo incursionar en representaciones más abstractas (?). Entre las últimas búsquedas se inscriben sus neograbados, serie experimental donde partir de la mancha, ampliaciones y reproducciones con láser busca nuevos aspectos de la realidad.
Pero claro que el Antonio Rizzo más auténtico surge en sus intransferibles paisajes. Es allí donde se expresa totalmente con el cromatismo exuberante que surge de su propia energía y el valor poético que transmite a esa naturaleza tan amada donde, como quería Cezanne, todo se organiza por medio de masas de color??
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Enrique Eduardo Aracil nació en Tandil un 17 de enero del 55. Desde los seis años, orientado por sus padres, concurrió al taller de Don Ernesto Valor, donde entre juegos y garabatos, conoció los rudimentos de la pintura y el dibujo.
En esa época conoció a los grandes pintores lugareños como el profesor Antonio Rizzo, Blas Escarzo, Josefina Seritti, etc. Posteriormente, cursó estudios en la Academia Municipal de Bellas Artes y realizó algunos cursos dictados por profesores de Bellas Artes de La Plata, como el profesor Carlos Aragón y otros.
En su última muestra de dibujos dijo Antonio Rizzo: ?El conjunto es un alarde. La capacidad a través de un autor de temple, logra presentarnos un universo de pasiones que se unen en un mensaje sin condicionamientos, prevaleciendo la humildad de la palabra ausente?…
??Introducción a un nuevo paisaje?? es un intento por reencontrarme con el color, con el óleo después de casi cuarenta años. Mientras tanto sólo dibujaba, en ocasiones, para ilustrar la tapa de algún libro. Hoy mi nueva búsqueda es encontrar poesía en la obviedad de un lugar, y a través de ese estímulo cromático provocado, luminoso u oscuro, recortar un espacio, un momento y llevarlos en un viaje mágico y surrealista al paisaje lugareño?, dijo el artista.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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