Continúan los retrasos en las becas para programas de niñez y adolescencia
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Sobre esta situación se viene trabajando desde junio del año pasado cuando en el marco de la sesión del Concejo Deliberante, Mario Raimondi en calidad de referente de la asociación que nuclea al hogar Los Peques, La Tribu y El Parador, hizo uso de la Banca XXI. En su exposición además de repasar los montos de cada subsidio, habló de “baches” en el pago de las becas, lo que genera un “incumplimiento en la función”.
También mencionó que como consecuencia del no aporte de los fondos en tiempo y forma, algunos programas se vieron obligados a limitar sus actividades e incluso suspenderlas, como fue el caso del Hogar Mafalda.
Luego de ese pedido de ayuda, los pagos se normalizaron y la asociación continuó trabajando como lo viene haciendo desde hace un tiempo.
Problemas reiterados
Sin embargo, el pago actualizado duró poco ya que en este momento hay un impasse, por lo que hay programas a los que se les debe bimestres del año pasado y de este también.
En diálogo con el magazine televisivo “La ciudad”, Fabio Labriola y Mario Raimondi explicaron porqué el retraso de las becas afecta tanto a los chicos.
En primer término, contextualizaron que la asociación tiene firmado un convenio de becas por los tres programas con la Dirección de Programas de Niñez de la Provincia de Buenos Aires, y es la masa de dinero más importante que reciben. A su vez reciben aportes de la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio, aportes privados, generación de dinero de la propia comisión de la ONG y algunas entidades nacionales como por ejemplo el Banco Hipotecario.
“Cuando hablamos de pibes, son cuestiones muy críticas como para tener una política de ‘aguantar’. Esto ya no es un mero retraso sino que pareciera ser que todo un sector provincial viene muy atrasado en los aportes y el problema es que no hay fechas fijas de depósitos”, recalcó Labriola.
Por su parte, Raimondi dijo que hay dos cuestiones “fundamentales” en esta problemática. Una es “económica” y la otra es la “capacitación y formación” de los empleados.
“Son dos cosas que están muy ligadas, ya que si no se tiene el dinero, no se puede capacitar gente, por lo tanto no se garantiza estabilidad laboral y no se puede pensar en hacer un trabajo a mediano plazo”, evaluó.
“Es tiempo de empezar a discutir otra forma de financiamiento porque creemos ya perimido este sistema de becas o aportes circunstanciales. Tandil tiene una problemática que se agudizó durante todos estos años. No sé si en cantidad pero sí en la profundización de cuestiones críticas que se van acentuando y donde el Estado no está llegando. Por ende, tampoco están llegando los programas”, especificó Raimondi.
Trabajo en conjunto
Los referentes de la asociación civil Campamentos Educativos “Padre José Koltun”, manifestaron que frente a esta problemática llegó el momento de que los sectores se sienten a discutir sobre cuál es la masa de dinero y si verdaderamente es suficiente. En segundo lugar sobre qué hacer con ese dinero y cuál es el programa específico que necesita Tandil, o la acción que se debe realizar para que ningún chico quede a la deriva.
“Hay chicos que lo trasladan a otras ciudades fuera de Tandil porque no se los puede contener acá, como por ejemplo chicos con problemas de salud mental”, increpó Fabio Labriola.
Por su parte, Raimondi agregó que la ONG por un lado, el Municipio por otro, y la Provincia “están dejando un vacío muy amplio” ya que ante la profundización de la problemática hace falta tener una dirección que permita juntar a cada uno de los sectores.
Por lo pronto, desde la asociación vienen planteando esta discusión en los distintos sectores como en el Municipio, con el cual tienen un diálogo continuo, también participan de espacios colectivos como la mesa barrial en Villa Aguirre y del servicio zonal provincial.
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Sobre la Asociación
El centro de referencia La Tribu actualmente nuclea entre 60 y 80 chicos que van a contra turno de la escuela y donde se dictan distintos cursos de capacitación en la panificadora, apoyo escolar, entre otras actividades.
Luego está El Parador, un espacio de contención nocturno para jóvenes que eventualmente se queden sin un lugar para pernoctar.
Lo que también depende de la misma asociación es el pequeño hogar Los Peques, que cuenta con una casa ubicada en Sandino 122 que pertenece a la fundación Pequeños Hogares. Es un inmueble “más moderno y amplio” y donde actualmente asisten 14 chicos de entre 20 días y 12 años.
Por distintas situaciones, pasan a vivir en el hogar bajo dos direcciones: una para poder trabajar con la familia e insertarlos en el núcleo familiar de origen, o si eso no es posible, la otra salida es la guarda y la adopción. u
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