“Contra los escritores”, un proyecto que busca dar a conocer la obra de Witold Gombrowicz

La fascinación por un escritor polaco poco conocido en el país que vivió en Tandil en la década del ’60 fue el puntapié para la creación, en 2014, del Congreso Gombrowicz. La reunión fue un éxito, y las acciones para difundir la obra de Witold Gombrowicz se sucedieron en el tiempo. Hoy, el grupo que llevó adelante aquel evento decidió dar un paso más en el objetivo de demostrar que “no hay autores difíciles”. Así nació “Contra los escritores”, un show con formato televisivo en el que más de veinte van a jugar, leer y deformar a Gombrowicz. Además, en el mismo acto se lanzará libro “El fantasma de Gombrowicz recorre la Argentina”. La cita es el martes 16 de agosto en el porteño Teatro del Globo. La tandilense Sofía Alemán, integrante del Congreso Gombrowicz, charló con El Eco de Tandil sobre este particular personaje.

-¿Quién fue Witold Gombrowicz?
-Fue un escritor polaco que nació en 1904 y murió en 1969, además, un personaje exquisito. Un autor traducido a más de treinta idiomas, que en Estados Unidos o en países de Europa es muy conocido y en otros, poco. Por ejemplo, en Polonia, su Ferdydurke es de lectura obligatoria en las escuelas secundarias, al mismo tiempo que en Argentina, donde vivió casi veinticuatro años y produjo parte de su obra (Trans-Atlántico, El casamiento y Pornografía), no termina de salir de los círculos de letras o del ámbito del teatro.
-¿Cómo llegó a Argentina?
-Gombrowicz llegó a Buenos Aires en 1939 porque había sido invitado a cubrir el viaje de inauguración del buque transatlántico Chrobry. Según cuenta en su diario, llega por casualidad, solo por dos semanas, y la Segunda Guerra Mundial lo deja varado en nuestro país. Parece que la cosa fue al revés, y el barco de vuelta había zarpado antes de que la guerra estallase. Eso sería anecdótico; la cosa es que Gombrowicz elige quedarse en Argentina y no deja bien claro por qué: un polaco que no habla español, que tiene 200 dólares en el bolsillo, y que deja su tradición, familia y status social (se presentaba como “conde”), de un momento a otro.
-¿Por qué terminó en Tandil?
-Gombrowicz tiene problemas respiratorios, escapa de la humedad de Buenos Aires y llega a Tandil a fines de los ’50. En la serrana, traba amistad con Jorge Vilela, Juan Carlos Ferreyra, Mariano Betelú y Jorge Di Paola (Dipi). Lo curioso es que cuando llega a Tandil, estos jóvenes ya lo habían leído. Dipi cuenta que a principios de 1957 se encontró con Ferreyra en el café Ideal, y que este llega conteniendo la risa: había encontrado una novela extraña llamada Ferdydurke, llena de moho en la biblioteca. Del autor de apellido impronunciable, ni noticias. Meses después, otro amigo, Magariños, le avisa a Dipi que hay un escritor polaco “medio demente” que quería hablar con poetas jóvenes. Ambos emprenden el camino a la confitería Rex y lo encuentran. Se acercan y le preguntan su nombre. Gombrowicz les dice que “es un nombre difícil para criollitos”, y que se los puede escribir en una servilleta. Cuando el polaco lo hace, Dipi le contesta: “Autor de Ferdydurke” y Gombrowicz retruca: “¡Un lector en la pampa salvaje!”. A partir de ese momento, durante dos años los encuentros van a repetirse. Hay un libro precioso que cuenta esto y mucho más, se llama Evocando a Gombrowicz.
-¿Cómo definirías la obra del escritor?
-Por suerte las lecturas son infinitas y evitaré encasillarlo. Podría describirla como bastante crítica; Gombrowicz era un provocador, molestaba por deporte. El tipo escribió filosofía, obras de teatro, narrativa, diarios, que de íntimos no tenían nada porque a veces escribía sabiendo que iban a salir en un diario polaco. Seguro es que algunos de los temas que se repiten en todos sus escritos, de forma programática a partir de 1947, son la juventud, la inmadurez, la forma, y Argentina es un poco todo eso, en relación con la Europa madura y culta.
-¿Cómo nació el Congreso Gombrowicz?
-Surgió como una idea sencilla, como excusa para celebrar los 75 años de la llegada de Gombrowicz a la Argentina, y terminó siendo una bomba. En 2014 durante tres días expusieron especialistas en su obra, provenientes de 16 países del mundo (¡hasta vino un japonés!). Esa fue la parte académica, también hubo apuestas menos solemnes: un city tour gombrowicziano, un ciclo de teatro, la producción y proyección de un documental y la edición de un libro. Fueron unas 1000 personas. Finalizado el Congreso, realizamos diversas acciones para seguir con la difusión e hicimos un ciclo de lecturas en 2015; performances en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA; y este año lanzamos la biblioteca y la audiovideoteca digitales y gratuitas sobre Gombrowicz.
-¿Se puede convertir a un escritor de culto en un escritor popular?
-No sé si Gombrowicz es de culto, seguro es (o)culto y queremos hacerlo más visible. Estamos convencidos de que la obra del polaco no es difícil, en el sentido de ilegible, por tratar temas que pueden parecer complejos y existenciales, y también de que se lo puede abordar de forma no tradicional. Es decir, hay autores legitimados por determinados circuitos, y por eso nos propusimos organizar movidas que salieran de los circuitos tradicionales: así nace “Contra los Escritores”.
-¿Cómo surgió el proyecto?
-Después del Congreso, empezamos la campaña para echar a Gombrowicz a la calle, sacarlo del ámbito académico. En esa línea, empezamos a trabajar en un libro con 37 artículos inéditos sobre su vida y obra, al que bautizamos “El fantasma de Gombrowicz recorre la Argentina” (de descarga libre desde la página del Congreso). Nos tomó mucho trabajo de edición y corrección, así que cuando estuvo listo nos juntamos a pensar cómo íbamos a lanzarlo de manera especial. Con la premisa de acercar ese material a un público heterogéneo, que no lo haya leído o conozca, queríamos hacer algo diferente. “Contra los poetas” fue una conferencia que Gombrowicz dio en 1947 y apuntó filosamente contra la poesía pura. A partir de ahí, y con todo lo que Gombrowicz renegaba contra los escritores, el título vino solo. Con ese título-guiño, invitamos a personas del mundo del espectáculo a participar de un evento con formato de juegos de preguntas y respuestas, al estilo programa de televisión. Esto es el 16 de agosto y va a ser conducido por Patricio Barton y Maru Drozd. Tenemos confirmados a Gabriel Goity, Erica García, Gonzalo Heredia, Felipe Pigna, Diego Golombek, Diego Frenkel, Dalia Gutman, Rita Pauls, Rep, Jorge Dorio, Eugenia Zicavo, José María Muscari, y otros tendrán aparición sorpresa.
-En lugar de cobrar entrada, acudieron a una plataforma digital para recaudar fondos. ¿Por qué?
-Todos los eventos que organizamos son con entrada gratuita. Queremos facilitar el acercamiento al mundo gombrowicziano. Sabemos, además, que hay muchas personas interesadas en que esto ocurra: la campaña de financiamiento colectivo fue todo un éxito. Mucha gente se copó con el evento; estamos harto agradecidos por ello, porque sin esa ayuda hubiera sido muy difícil costearlo. Nuestro trabajo no es rentado y somos una asociación civil sin fines de lucro. Nota, y polémica, al margen, las recompensas de la campaña son tazas, libros y medias de Gombrowicz. Inédito. Es muy difícil conseguir quien ponga plata para este tipo de movidas, queremos hacer el II Congreso Internacional y no perdemos las esperanzas de que aparezcan mecenas.
-¿Qué creés que diría Gombrowicz sobre esta movida?
-Es una gran pregunta. Supongo que contradictorio como era, por un lado, nos hubiese mandado un mail con instrucciones para dirigir cómo presentarlo, y, por el otro, creo que el título “Contra los Escritores” hubiera logrado que el mail fuera menos largo que si tuviera otro nombre.

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