Cosa de niños
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
La semana termina con una sensación de impotencia y la certeza del reinado de la naturaleza con sus antojadizas condiciones climáticas. En todo esto, aparece la mano del fenómeno conocido como “La Niña”, que causa estragos en gran parte de la costa atlántica de América del Sur, ya sea por sequías o lluvias demasiado abundantes.
A la preocupación –más que justificada- del sector agropecuario se sumó, en las últimas horas del viernes, uno de los incendios más grandes que padeció la ciudad en los últimos tiempos.
Unas trescientas hectáreas de cerros, del paisaje que caracteriza a Tandil y que le da su esencia a la actividad turística, ardieron en cuestión de horas. Los esfuerzos mancomunados ante la emergencia lograron controlar el fuego, pero abrieron interrogantes sobre los nuevos peligros.
¿No habrá llegado la hora de hacer un análisis concienzudo? ¿De sentar a todos los sectores para diseñar estrategias a futuro? ¿De gestionar los elementos necesarios para batallar contra el fuego en terrenos rocosos y quebrados como los nuestros? Los períodos de sequía tienden a crecer a nivel mundial y habrá que estar preparados, como así también para la caída de abundante agua en poco tiempo.
En paralelo, la situación del campo, que depende pura y exclusivamente de que llueva esta semana. Para muestra del desastre basta con dirigir la mirada hacia los vecinos Azul, Rauch y Juárez, que ya sufren las crudas consecuencias de la seca.
Mientras tanto, el Gobierno y la oposición empiezan a colocarse a favor o en contra de apurar la declaración de la Emergencia Agropecuaria, como si la prórroga para pagar algunos impuestos fuera la solución mágica a la pérdida casi total de la inversión, sobre todo para los pequeños productores.
En ese punto también hay una carencia de políticas efectivas, de acciones concretas que garanticen que el país no deberá aguardar varios años hasta que el campo –fuente principal de divisas internacionales- se recupere.
Aunque todo quede supeditado al clima, de la mano de “La Niña”, las estrategias para evitar o mitigar las catástrofes requieren creatividad e innovación; reclaman posicionarse en la experiencia de los últimos años para demostrar que este pueblo –al que aún le falta bastante para llegar a su etapa adulta- va madurando.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios