Cosas que pasan: un perro
Señor Director:
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email En la esquina de Dinamarca y Quintana, el miércoles 28 de enero a las 21 horas, se encontraba un perro tirado en la vereda, lastimado.
Cuando nos aprestábamos a darle ayuda, vimos a un profesional junto a una colega, que no nos dio tiempo a nada, lo acariciaron, le pusieron un collar con mucho cariño y se lo llevaron. El se fue moviendo la cola, como acto de agradecimiento, pero aquí no termina la cosa.
En el bar El Bocha, donde se juntan los parroquianos, algunos a contar sus penas, otros mentirosos a contar cosas que a veces te hacen reír y otras te hacen llorar por lo malos que son los cuentos. Algunos de ellos con la copa en los labios, la bajaron al ver a este veterinario porque no lucró. Vi enrojecer a varios sus ojos y otros que se dieron vuelta para no mostrar si alguna lágrima se le escapara.
Por eso te decimos veterinario Heberto Molina, si vos hubieras sido doctor, actuarías lo mismo con un ser humano. Así se hace patria.
Cuando pasés por el bar Bocha, aunque no tomés nada, pasá, que te estaremos esperando para estrechar tu mano.
Los viejos del bar han cambiado los versos de Larralde: ??sólo un ovejero salió a despedirme, un perro?, por otra actual ?el veterinario y el perro?.
Esta nota, con la autorización de los integrantes del bar, la redactó ?Tito? Iezzi.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios