Cosmética
En ésta década transitada, ganada para los optimistas, desaprovechada para los detractores, el lunghismo cosechó adhesiones mayoritarias en las urnas que se condijo con un estilo de gobierno bien afín al paladar tandilense. Bajo ese sello, opositores criticaron a mansalva las prioridades radicales, depositando la disidencia principalmente en lo que se conoció como la cosmética lunghista, por todo aquello de inaugurar y revalorizar los espacios públicos que, en definitiva y al decir de los votos, fueron golpes de efecto que trajo más satisfacciones que dolores de cabeza más allá de lo que se escuchaba y leía por los medios.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailA las críticas, se respondió con la mismísima convocatoria de “público” como así también con aquello de la necesidad que tiene el vecino de espacios de recreación para disfrutar en familia.
Si algo le faltaba a la impronta lunghiana para cristalizar aquella premisa era contar con un gobernador como Scioli, quien también captó rápidamente aquel paladar y acompañó al radical en sus ideas fuerza. Así, juntos en una alianza poco frecuente, supieron concebir actos y espectáculos que se ganaron el aplauso del tandilense medio.
Pero al parecer por estas horas, la estrategia se le fue de las manos y ambas gestiones quedaron engrampadas en lo que sí se debe calificar como mera cosmética.
Alguna vez se recurrió también al hospital de Niños como parte de ese ideario. Un elefante blanco inaugurado que no tenía ni material humano ni infraestructura para funcionar como tal. En aquellos días se pidió paciencia que ha llegado a estos días. Recién ahora se pudieron inaugurar áreas sensibles a la expectativa y/o demanda ciudadana a partir de una lucha de un grupo de padres que se autoconvocó y se movilizó por una terapia infantil que nadie tenía en cuenta abrir en este tiempo.
Por estas horas el mandatario bonaerense como el local piden la misma paciencia para la flamante comisaría Cuarta en Villa Aguirre, que, aquí y ahora, debería ser catalogado como el monumento a la cosmética.
Con el afán de dar respuesta a una demanda latente y creciente que lidera el podio de las preocupaciones ciudadanas -según las propias encuestas encargadas por el radicalismo- se abrió una dependencia con una importante cobertura de jurisdicción sin personal ni material logístico.
También se dejó trascender que además de dar respuesta a la gente, el sciolismo necesitaba de un acto en una ciudad afable para que el Gobernador pudiera responder lo que la coyuntura nacional demandaba, con la siempre tirante relación con la Casa Rosada.
Bajo la estrategia que fuese, lisa y llanamente resultó un papelón político que se vio evidenciado al día siguiente del acto, cuando comenzaron a escucharse las demandas de vecinos (y los planteos por lo bajo de la propia fuerza policial) que alertaron sobre lo que pasaba a la hora de darse intervención a la seccional inaugurada. No había ni lapiceras, ni computadoras, ni personal para atender las denuncias recibidas. Si se llevaron hasta las macetas que sirvieron para decorar la dependencia.
Lo único que se hizo, entonces, fue aggiornar una casa dispuesta por el Municipio y redistribuir el personal y los móviles ya existentes en el resto de las dependencias policiales.
A modo de respuesta, desde Provincia se ensayaron excusas tales como que ya se había anticipado de qué se trataba, que próximamente llegarían los refuerzos humanos como materiales, tal se comprometió el mismísimo Scioli. Lunghi, en pos de mantener esa armonía política con el motonauta, se adhirió a la contemplativa mirada.
Por más ensayos que se sostengan, evidentemente la desesperación por dar una señal les hizo perder el olfato sobre lo que el vecino pretende de ellos. Ya no se está debatiendo cual folclore sobre una plaza o una escultura más, se está hablando de algo tan sensible como el flagelo de la inseguridad, para lo cual precisamente los gobernantes encuentran como receta más cámaras, móviles y policías. Ya ni siquiera eso se pudo sostener mostrar y el maquillaje se corrió para dejarlos desnudos.
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