Crece preocupación en los comerciantes de la ciudad por la caída de las ventas
El presidente de la Cámara Empresaria, Patricio Fernández, explicó que notan en los últimos meses una “retracción en la demanda, en la actividad económica de los comercios” y que ello se ve fundamentalmente en indumentaria y alimentos. “La gente está empezando a cuidar sus ingresos”, afirmó.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailConsideró que “frente a las medidas que se están tomando desde el Gobierno “parece que los gastos fijos de cada familia van a aumentar. Todos los subsidios fueron mantenidos en los sectores medios porque la política del Gobierno apuntaba a mantener el nivel de consumo. Sin hacer juicio de valor, al quitarse esos subsidios, los gastos de los hogares pasan a ser mayores, sobre todo en la clase media que es la que consume. Eso se está notando ya en una restricción, no es que ande menos gente en la calle, sino que gastan menos”.
“Evidentemente todos estamos empezando a cuidar nuestros ingresos, y la forma en que los gastamos”, opinó.
Sin financiación
Por otra parte, Fernández, planteó que “los costos de financiación están caros, las tarjetas no están dando financiamiento a los comercios sin cargo. La tendencia es a disminuir la financiación en cadena, arrancando por el proveedor. La visión que tenemos es que este tema, en principio, se va a intentar solucionar en la medida en que empiecen a entrar dólares y se puedan bajar las tasas de interés. Con este nivel de interés que ronda el 30 por ciento es imposible hablar de financiamiento”.
“La gente se está cuidando de gastar. Cuando hay un proceso y una expectativa inflacionaria como ahora, la gente intenta avanzar en sus inversiones, adelantar sus necesidades. Sin embargo, pese a la expectativa inflacionaria el consumo ha disminuido. Esto se llama estanflación y es raro que se produzca porque si la gente tiene una necesidad trata de comprar cuanto antes, y esto no está ocurriendo”, sostuvo.
Empero, vaticinó que “va a ser saludable y va a dar una recomposición. Las familias se van a adaptar a la nueva situación. Hay que tener en cuenta también que recién están cerrando las paritarias, si bien en los comercios significa un incremento en sus costos fijos por otro lado significa más plata en la calle. Además, marzo puntualmente es un momento en el cual la familia tiene gastos escolares donde los consumos de otras cosas disminuyen”.
Por último, sostuvo que “hay turismo pero gasta menos, se está notando eso también”.
Gran preocupación
Los comerciantes expresaron su gran preocupación por la decreciente demanda. Estimaron que el incremento de precios en los últimos meses fue de entre un 20 y un 30 por ciento.
Silvia Gómez, encargada del local de venta de indumentaria femenina y masculina Lucky Lucke, expuso que “hace unos cuantos meses que las ventas están totalmente bajas, muy restringidas porque a la gente no le alcanza la plata” e informó que la merma con respecto al mismo mes del año pasado es de un 7.5 por ciento en su local comercial.
“La gente entra, mira, pregunta precios se va, vuelve. Hay que tener en cuenta que la mercadería nuestra no es de primera necesidad”, sostuvo.
Si bien la cantidad de cuotas sin interés de las tarjetas de crédito han disminuido, el consumidor opta mayormente por este medio de pago.
Sobre el escenario consideró que es “preocupante realmente porque tenemos una infraestructura que mantener, empleados, cargas sociales, muchos gastos fijos que hay que sostener y con esta situación es difícil. La gente está desesperada porque no les alcanza la plata. Trataremos de seguir peleándola y no hay mal que dure cien años, esperemos que se solucione”.
En tanto, Ricardo Zampatti, del bazar Tentaciones, explicó que “en enero las ventas no alcanzaron a superar la inflación, en el mes de febrero las ventas fueron menores que el año pasado y en marzo la venta superó la del año pasado pero no logró alcanzar a la inflación. Hay una recesión, hay incremento de precios, a la gente no le alcanza, y a aquel que le alcanza, cuida, mide y espera”.
“No vemos mucha luz a futuro”
A su turno, María Garmendia, de la zapatería Tresam, evaluó que la baja de ventas respecto al año pasado fue del 5 por ciento.
“No es tanto, pero debe ser porque desde que se produjo la devaluación en enero estoy con ofertas, empecé con la de fin de temporada, y cuando se terminó el verano puse pares sueltos de otoño-invierno, quizás por eso no se sintió tanto el impacto”, admitió.
Pero observó que “la gente está asustada por los precios nuevos porque subieron como el 20 por ciento con respecto al año pasado y es por eso que aprovechan las ofertas. Consultan en distintos negocios, no es más el cliente cautivo, la gente recorre y compara”.
Respecto a las tarjetas de crédito, afirmó que en su negocio tiene cuotas sin interés pero admitió que “yo absorbo la financiación, las tarjetas de crédito no tienen cuotas sin interés al menos acá, no sé qué pasará en otros rubros o en las grandes cadenas”.
Si bien consideró que eso no resulta beneficioso para el comerciante, aseguró que “es la única forma de vender porque si vos no tenés cuotas sin interés la gente no te compra. Se acostumbraron a comprar de esa forma porque no les alcanza el sueldo y porque las tasas de interés son altísimas”.
“Se me achica la ganancia pero es la única forma de seguir adelante porque de otra manera, no podés tener las puertas abiertas. Los costos fijos los tenés, y los sueldos hay que pagarlos, las cargas sociales aumentaron también, todo se hace más difícil. Tenés que ser más austero con las compras, se achica la ganancia pero es la manera de subsistir”, opinó.
A su vez agregó que “la crisis para mí fue distinta porque la tomé de otra forma. Fui más austera para comprar, bajé costos internos, encaré completamente distinto el año, pero el impacto no fue tan fuerte por estas ofertas continuas y por las promociones con las tarjetas que obviamente las absorbe el negocio”.
Y estimó que “yo creo que cuando cierren las paritarias y la gente empiece a cobrar, se va a reactivar un poquito. Pero en líneas generales nos retraemos de comprar porque no vemos mucha luz a futuro”.
Ingreso de productos importados
Por otro lado, los locales de ventas de ropa deportiva parecen no haber sufrido una merma en las ventas, lo cual podría deberse a las importantes promociones y descuentos que suelen tener con tarjetas de crédito.
Juan Cabeza, encargado de Dexter, aseguró que “a partir de marzo las ventas aumentaron en este local en relación al año pasado. Se nota mucho el incremento en los precios pero en cantidad de unidades la venta fue superior”.
Asimismo, afirmó que los consumidores aprovechan mucho las promociones existentes con tarjetas de crédito con hasta 6 cuotas sin interés con todos los bancos y descuentos en distintos días de la semana, que a veces llegan hasta el 30 por ciento.
“Diciembre fue un mes muy complicado, hubo mucha mercadería que no la dejaron pasar por la Aduana, y nos costó vender, pero a partir de que se destrabó eso las ventas aumentaron mucho. Ahora nos está llegando todo directo de fábrica, todo lo relacionado con las nuevas tecnologías está entrando muy bien. Ahora hay variedad de productos, muchos colores”, señaló.
La construcción permanece activa
El presidente de la Cámara Empresaria sostuvo que la recesión no está afectando visiblemente el rubro de la construcción, al menos hasta el momento.
“Todavía sigue activo el rubro de la construcción, de modo tal que en la parte de corralones el nivel de actividad por ahora se está manteniendo”, afirmó.
“En Tandil todavía estamos notando que continúa esa actividad, hay un montón de viviendas de Procrear que están produciendo demanda. Pero hay que tener en cuenta que el tema construcción no frena en forma inmediata, tiene un efecto de arrastre”, analizó.
Añadió que “en cambio, el consumo de la familia es diferente porque un pantalón lo podés dejar de comprar de forma inmediata. Cuando estás construyendo venís con un nivel de inversión que no podés parar porque perdés la inversión realizada. Entonces es muy probable que haya un efecto de arrastre”, manifestó.
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