Crisis en Honduras: dolor y reclamos en el entierro del joven asesinado en la frontera con Nicaragua
“Mi hermano era un trabajador, somos gente luchadora”, expresó con lágrimas en los ojos Francisco Muñoz Salvador, al tiempo que el resto de la familia reclamó justicia para Pedro Magdiel, de 23 años, que recibió 47 puñaladas en todo el cuerpo.
El Ejército negó su implicación en el asesinato, a pesar de que el diario La Tribuna publicó en su edición de hoy una foto en la que aparece el joven siendo arrastrado por un militar. “Es mi hermano, lo reconozco: en la foto llevaba este anillo”, dijo Francisco señalándose el dedo meñique. Además, periodistas que se encontraban frente al destacamento aseguran que Muñoz fue capturado por fuerzas militares.
Numerosos seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya acudieron al entierro para brindarle su apoyo a la familia. Durante el acto, en el que también estuvieron presentes representantes del Frente Contra el Golpe de Estado, se corearon consignas en contra del gobierno de facto y en recuerdo del joven albañil asesinado, que estaba casado y tenía una hija de cuatro años.
Además, asistentes al entierro capturaron a dos agentes de la Direccion Nacional de Investigacion Criminal, que vestidos de civil y en un vehiculo pick up sin placas ni identificaciones se encontraban en el funeral bajo órdenes de la Fiscalia de Derechos Humanos con la orden de interrogar a los familiares.
Ambos fueron despojados de sus armas y sólo gracias a la intervención de dirigentes del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado, como el recientemente liberado Rafael Alegria, se evitó un linchamiento. Una vez que los agentes abandonaron el lugar el vehículo en el que se movilizaban fue dado vuelta y prendido fuego.
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