Crisólogo Larralde
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCrisólogo Larralde nació en 1902, cuando Quilmes era un tranquilo pueblo de veraneo, hijo de una inmigrante, Enriqueta, que trabajo de sirvienta, y de un obrero, Crisólogo Pascual, que perdió la vida en 1937 mientras conducía un carro.
Crisólogo conoció, con sus cinco hermanos, el hacinamiento de una sola habitación y la promiscuidad de los inquilinatos. Supo que es carecer de medias, ropas, botines y, alguna vez, comenzó con sus estudios secundarios poniéndose los pantalones de su padre, un saco ?rehecho por su madre?, camisa y sombrero usados, provistos por algún generoso vecino.
Larralde fue un autodidacta, su formación surgió de la lectura de los casi 8.000 libros que integraban su biblioteca. Desde muy joven escribió en diarios y revistas obreras y publicaciones histórico sociales, no había cumplido 20 años cuando, por un trabajo publicado en el diario El Centinela, de Avellaneda, el doctor Hipólito Yrigoyen le concede una entrevista; día inolvidable para este joven, en su madurez recordaría: ?Salí caminando, emprendí el regreso hasta Avellaneda a pie, porque no tenia diez centavos para el tranvía, ni me di cuenta de las cuadras que caminé?, iba gustando esa íntima dulzura de haber estado con el presidente Yrigoyen, ¿Quién me lo iba a creer, si yo era un ?rasca???.
Sabía decir ?fui sucesivamente peón de reparto, aprendiz grafico, juntador de maíz en dos cosechas, ayudante de herrero, cargador de bolsas en casa amarilla?; toda su vida política estuvo signada por la defensa del pueblo trabajador, al cual pertenecía.
Fue, sin dudas, uno de los dirigentes radicales más polifacéticos, extraordinario idealista, le había dado a su vida un estilo y un contenido esencial, donde la conducta moral era norma permanente, y el deber, finalidad suprema.
En el año 1932 formó su hogar casándose con Ema, de su matrimonio nacieron dos hijos, Martín Crisólogo y Adrián, quienes más de una vez debieron interrumpir sus sueños y ceder su cama a algún dirigente partidario (por ejemplo, Moisés Lebensohn) que buscaba refugio en la casa de Larralde.
Crisólogo, como tantos otros dirigentes radicales, conoció y padeció la cárcel. Entró por primera vez el 8 de septiembre de 1930 (dos días después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen), claro que esta no fue la única experiencia, ya que fue detenido también en 1932, 1935, 1939 y 1951; de esa última detención se registra una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: estaba de regreso en su casa de un acto político en el que había definido muy duramente al régimen peronista, y estando ya por acostarse, llegó la policía con una orden de detención; él los recibió junto a su esposa, los hizo pasar, les ofreció café y pidió lo disculparan pues se debía bañar, ya en su habitación, se acostó, durmió un par de horas, que para la policía que lo esperaba fueron eternas, ya que desconfiaban hasta del café que estaban tomando, finalmente bajó, saludó a su esposa y se entregó.
Es también el impulsor del artículo 14 bis de la Constitución, que fue la única reforma que aceptó la Convención de 1957; a los derechos civiles de la Constitución de 1853 se le incorporan los derechos sociales, en este artículo se consagra el derecho a huelga de los trabajadores, que no estaba contemplado en la Constitución derogada de 1949, porque algunos peronistas no querían y no permitían que el pueblo trabajador pudiera hacerle huelga a su gobierno.
Desde aquel momento el artículo 14 bis de la Constitución es el más mencionado por todos los dirigentes sindicales, y cabe aclarar que muy pocas veces o nunca se acuerdan del nombre del autor ni de las circunstancias de su sanción.
El decía que: ?Para el hombre, para los pueblos, el problema no es cambiar de amo, sino suprimir el amo. Nadie podrá llegar a ser feliz si no es libre?, afirmaba.
Siempre luchando al límite de sus fuerzas por sus ideales, salió a hacer campaña en enero del ?62, él como candidato a gobernador por la UCRP (Unión Cívica Radical del Pueblo). Tenía 60 años y percibía un apoyo que pocas veces había sentido. Lo sintió así en el atardecer del 22 de febrero cuando se dirigía a Berisso, donde tenía, como tantas otras veces, que encabezar un acto. Subió a la tribuna sintiendo el entusiasmo de la gente, pero una presión en el pecho hizo que le entregara sus efectos personales a su hijo como despedida.
Murió allí mismo, el 22 de febrero de 1962, un ataque cardíaco terminó con su vida. Falleció rodeado de su pueblo, en una zona humilde del conurbano donde se sentía más útil y feliz.
Sus restos, 2 días después, fueron llevados a pulso desde la casa mortuoria hasta el cementerio de Avellaneda; el cajón estaba cubierto por la bandera argentina. El entonces presidente del Comité Nacional doctor Ricardo Balbín, terminó su discurso con una frase que es la síntesis del sentir popular de ese tiempo:
?En nombre del partido y del país agradezco tu vida y tu obra?.
Néstor A. Müller
Concejal U.C.R.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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