Cristian Segura regresó de la Bienal de La Habana
-¿Cristian, que es una Bienal de Arte Contemporáneo?
-Es un gran evento internacional que acontece cada dos años y que reúne a lo mejor del arte contemporáneo bajo lineamientos curatoriales precisos. Existen muchas en el mundo, como la de Venecia, la de Sao Paulo, la de La Habana, por nombrar algunas.
-¿Cómo un artista llega a formar parte de ellas?
-Por invitación. Las bienales, por lo general, conforman un comité curatorial para cada edición o nombran un curador que trabaja con un equipo de colaboradores, que se encarga de viajar, ver y escoger artistas de distintas partes del mundo.
-¿Por qué es significativo para un artista formar parte de una Bienal?
-Porque brinda la posibilidad de desarrollar proyectos importantes y otorga una gran visibilidad. Los ojos del “mundo del arte” están puestos en ella. Asiste un gran número de personas y se edita un libro que tiene una gran circulación internacional, donde se reproducen las obras de los artistas y los textos del curador.
-¿A cuáles ha sido invitado?
-A la Trienal de Chile (2009), a la Bienal Ventosul de Curitiba, Brasil (2011) y a la Bienal de La Habana, Cuba (2012).
“Cabina de exhibición audiviosual”
-Cuéntenos de su proyecto para la Bienal de La Habana, la más reciente, de donde acaba de regresar
-Se trató de una “Cabina de Exhibición Audiovisual”, es el título de mi trabajo comisionado por la Bienal de La Habana, que funciona en un doble nivel. Por un lado, una cabina de proyección diseñada para el Pabellón Cuba, sede de la Bienal a la que asiste mayormente público especializado, donde se puede ingresar individualmente a ver mis obras y las de 10 artistas que he invitado; por el otro, su edición en DVD, de distribución gratuita, para alcanzar a un público más amplio y diverso, teniendo en cuenta que en la isla han proliferado los hogares multigeneracionales después de la crisis económica de los 90.
-¿En qué otros países, además del nuestro y de los citados anteriormente, ha mostrado sus obras?
-En Uruguay, México, Estados Unidos, España, Italia y Alemania.
-Cuéntenos brevemente algunos de los proyectos que ha realizado en esos países.
-En Estados Unidos realicé un proyecto que titulé Fire in the museum (2010). Una intervención a escala monumental en la fachada del Museo de Arte de las Américas en Washington DC, con un diseño de humo y flamas en vinilo adhesivo saliendo de sus ventanas, para significar el peligro que representa para un museo el hecho de funcionar en una casa histórica (1911), por las características combustibles de su estructura.
En España, produje una serie de obras que llamé Patinar en el MACBA – Museu d’ Art Contemporani de Barcelona (2008) y que muestran al museo transformado en un ámbito de conflicto, entre los skaters, que se han apropiado de algunos de sus espacios exteriores, y la policía, que debe hacer cumplir la ordenanza que dispone “fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Barcelona”.
Lugar de creación, contexto y tiempo
-¿Estas obras tienen que ver con el lugar donde fueron realizadas? ¿Cómo trabaja en esos casos?
-Para los proyectos de sitio específico organizo mi plan de actuación en dos fases. La primera, de investigación, mediante un trabajo de campo en el lugar; y la segunda, de producción. Así, las obras resuenan con el lugar de creación, contexto y tiempo.
-En sus obras no utiliza una sola técnica o acotados materiales, sino que son muy variados.
-En mis obras puede verse el uso de distintos medios como el dibujo, la fotografía, el objeto, la instalación, la edición, el performance, el video, la video-instalación, el arte sonoro, el cruce de los mismos y la interacción y diálogo con otras disciplinas. Los materiales que empleo no son pensados a priori, sino que aparecen (y en ocasiones también cambian) durante el proceso de trabajo. Cada proyecto arroja su propia materialidad.
-¿En qué proyecto trabaja actualmente?
-Trabajo en un proyecto de una gran densidad simbólica para el Museo de Arte Carrillo Gil de México (2012) que involucra en su producción a la escultura, el performance, el video y la intervención, y que presentaré como una video instalación. Para ello estoy esculpiendo, en piedra, mi cabeza, a escala 1:1. Con ella realizaré un performance en una de las salas, lanzándola con la mayor fuerza posible contra las paredes, en reiteradas ocasiones, hasta agotar toda mi energía. Los choques dejarán marcas en los muros y en el suelo del museo. También la cabeza sufrirá algunos daños. En la exposición exhibiré la cabeza en el suelo tal cual ha quedado y, a pocos metros, proyectaré el video-registro de la acción, en cámara lenta, puntualizando en mi esfuerzo, en el ímpetu de los golpes y de las caídas.
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