Cruz Roja realizó una marcha de concientización sobre alcoholemia y seguridad vial
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La actividad tuvo como marco el proyecto mundial de trabajo comunitario e investigación “Un camino seguro para los jóvenes” que se desarrolla en tres países: Argentina, Vietnam y Sudáfrica. Dentro de nuestro país, tres ciudades fueron elegidas para desarrollar la iniciativa: Río Cuarto, Balcarce y Tandil. En esta localidad es la Cruz Roja quien lleva adelante el proyecto.
Los resultados de estas actividades serán evaluados por un equipo de investigación del Conicet y se difundirán a nivel internacional, ya que la comparación del impacto de estas acciones en los diferentes contextos culturales será útil para mejorar el abordaje mundial de esta problemática que se cobra millones de víctimas en el tránsito cada año.
Concientizar
Samanta Zumpano, coordinadora del proyecto en Tandil, explicó que el objetivo es “concientizar y prevenir a los jóvenes y a la comunidad en general sobre la importancia de tomar recaudos a la hora de transitar respetando todas las normas y principalmente con el tema de la alcoholemia. Estamos tratando de brindar herramientas para que todos conozcan cuáles son los límites de alcoholemia que tenemos, cómo podemos llegar a esos límites en base a cuánto se consume y al cuerpo de cada persona”.
“La idea es concientizar a los chicos sobre la responsabilidad, nada desde un perfil negativo sino positivo donde si quieren consumir alcohol, pueden hacerlo, pero siendo conscientes y responsables de cuáles son los límites, tanto de alcoholemia en cuanto a ley como los que el cuerpo mismo presenta. Es ser responsable a la hora de salir y divertirse”, señaló.
Participación
de la comunidad
Por su parte, Anna Marczyk, coordinadora del proyecto en los tres países en los que se desarrolla, manifestó que “lo que queremos ver es cómo influye el contexto cultural en la eficacia de las actividades para la seguridad vial diseñadas por los jóvenes. Los tomamos en cuenta, tanto a ellos como a todos los actores de la comunidad, el Municipio, las escuelas que quieran participar en este proceso, que quieran apoderarse de la temática. Pensamos que ésta es la clave para el éxito”.
“En este proyecto estamos colaborando con el Conicet, con grupos de investigadores que están llevando a cabo un estudio sobre la problemática con alcohol, jóvenes y conducción, y que devolverá resultados a todas las comunidades participantes de este proyecto en Río Cuarto, Tandil y Balcarce. Nuestras actividades se basarán en este diagnóstico, muy detallado, muy pormenorizado de esta problemática, de dónde está la causa”, precisó.
En ese sentido, aseguró que “yo pienso que la clave es la participación de toda la comunidad y especialmente de los jóvenes, que son los que sufren este tipo de accidentes. Una encuesta que leí en un periódico decía que un tercio de todos los accidentes involucra a jóvenes, entonces tenemos que hacer algo”.
En cuanto a la duración del proyecto, estimó que demandará 3 años. “En la primera fase construimos la base para el proyecto, entramos a la comunidad, lo presentamos, reunimos a la gente que nos podrá ayudar a implementar estas acciones y evaluarlas. En la segunda fase comienza la implementación de las actividades diseñadas previamente por los jóvenes. Tan sólo en la última podemos ver los resultados y una metodología de investigación que nos permita ver cómo era esto antes y qué impacto tuvieron las actividades en la siniestralidad vial”, indicó.
“Esto lo veremos dentro de un tiempo, con un informe que publicarán los investigadores y que se entregará a las comunidades para que ellos tengan este conocimiento”, concluyó.
El alcohol y la
responsabilidad
Samanta Zumpano puntualizó que “estamos realizando las encuestas para tener la primera parte de los datos para que luego los investigadores del Conicet puedan hacer la tabulación y el informe final de todo lo que nos dicen los chicos de 15 a 25 años”.
“Es muy interesante el proyecto, hay muchos jóvenes en la ciudad con el tema de la universidad, mucho tránsito y lamentablemente estamos teniendo muchos siniestros viales y muchos problemas con los chicos que toman alcohol de manera irresponsable”, indicó.
Asimismo, destacó la importancia de que la implementación de este proyecto sea participativa y que “sean los chicos los que digan cuáles son los problemas que tienen, por qué se vuelcan tanto al consumo del alcohol y cómo se puede tratar de revertir esto o de reducirlo”.
Y recalcó “que Tandil sea parte de un proyecto internacional de este tipo es realmente muy interesante. Por un lado, es una sensación extraña porque tenemos un largo número de siniestros viales y de conflictos con el alcohol pero por otro lado, ser parte de un proyecto así es algo muy positivo”.
Un cambio
En tanto, Anna Marczyk sostuvo que “los números de los tres países son comparables en cuanto a accidentes. Es por esto que los hemos escogido, porque tienen ciertas características comunes y sin embargo, un contexto sociocultural distinto. Lo que queremos ver es el efecto de las actividades participativas donde la comunidad está muy involucrada según el contexto cultural en un país en el que comparten esta siniestralidad vial, estas estadísticas”.
Remarcó que “el foco son los jóvenes. Es a partir de ellos que queremos hacer el cambio. No es algo que nosotros queremos imponer sobre los jóvenes, sino que ellos sean partícipes de la mejora de la situación vial o de su propio comportamiento. Estamos en este momento recopilando todas las ideas que vienen de jóvenes, consultando con otros actores de la comunidad e investigadores. Este proyecto tiene un presupuesto, es financiado y hay ideas realmente muy buenas, fantásticas”.
Respecto a la continuidad del proyecto, Zumpano puntualizó que “ahora tenemos que concretar toda la realización de encuestas en los chicos de 15 a 25 años. A la par vamos formando el grupo promotor local que ya contamos por suerte con la participación de muchos sectores del Estado. A su vez, estamos armando grupos focales, conformados por los mismos chicos, son ellos los que van a sugerir las actividades”.
Posteriormente, se concretarán las investigaciones y se comenzarán a desarrollar las actividades en base a lo que los jóvenes pidan, a sus experiencias.
“Afortunadamente, la aceptación de este proyecto en la comunidad está siendo muy positiva en estos cinco meses de trabajo que tenemos. Los chicos están muy interesados en ver cómo dar una vuelta de tuerca a toda esta problemática. Es interesante que no sientan que este proyecto es a causa de ellos sino que ellos son parte real de la solución, son los estrategas que van a decir cómo vamos a alinear nuestro trabajo”, concluyó. u
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